Consejos de conducción invernal

23 Diciembre, 2008, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Mantener el coche en condiciones es siempre importante, sobre todo con meteorología adversa para evitar percances y situaciones de riesgo.

Mantener el coche en condiciones es siempre importante, pero más aún con meteorología adversa, capaz de hacer desagradable cualquier pequeño problema que pueda surgir. En esta época del año con sucesivos temporales, que sin ir más lejos dejan fuera de juego multitud de carreteras -hay más puertos cerrados que abiertos-, es aconsejable acudir a un taller para revisar y poner a punto los elementos mecánicos clave del coche.


Verificar la ruta antes de iniciar el viaje y llevar ciertos elementos a bordo facilitará las cosas y evitará contratiempos. Si las condiciones climáticas son adversas, pero hay que coger el coche lo mejor es prepararse. Unas ligeras nociones de conducción sobre hielo y nieve permitirá afrontar mejor esas circunstancias. Como norma, y para empezar, evitaremos en lo posible viajar innecesariamente cargado, nos aseguraremos de que los elementos que llevemos vayan bien fijados y que entre ellos no falten imprescindibles como un par de guantes o un sencillo chubasquero. ¡Ah! Y prepare con detalle el itinerario para evitar sorpresas.


Por otra parte, y para que el coche no deslice cuando se arranca sobre una superficie de baja adherencia se debe acelerar con suavidad. Si las ruedas motrices patinan se utilizaremos una relación más larga. Cuando en marcha la parte trasera patine (sobreviraje), se deberemos girar con rapidez el volante en el mismo sentido del desplazamiento para contrarrestarlo y evitar el trompo. Si hay subviraje, el vehículo tiende a invadir la calzada contraria: ahí, soltar el acelerador y abrir hacia el exterior pisando suavemente el freno para recuperar adherencia.


Sobre nieve tomar las curvas requiere precaución, reduciendo la velocidad cuando se va recto para afrontar el arco con una acción flexible y constante sobre el volante. Si el vehículo sobrevira, acelerar levemente ayudará a recuperar la trayectoria. En pendientes, lo aconsejable es utilizar marchas cortas en las bajadas -la clave es el freno motor- y largas en las subidas.


Una frenada de emergencia sobre suelo deslizante sin ABS requiere pisar embrague y freno y continuar recto, reduciendo ligeramente la presión sobre los pedales para no bloquear las ruedas, poder girar el volante y evitar una colisión. Con ABS, ambos pedales se deben pisar a fondo y no soltarlos, girando el volante con un rápido movimiento en el momento preciso. Sobre nieve, la distancia de frenado debe ser evaluada para anticiparla utilizando el freno motor y el pedal de freno, evitando que las ruedas se bloqueen. Si el bloqueo se produce, soltar el freno para recuperar adherencia.


Al pasar por una bolsa de agua se puede producir acuaplanning -las ruedas pierden momentáneamente el agarre al patinar sobre el agua-. No tocar el freno y sujetar firmemente el volante, girándolo suavemente se debe recuperar la trayectoria.


Circulando con viento lateral la precaución se debe extremar al adelantar y salir de zonas abrigadas, disminuyendo la velocidad en ese instante y sujetando con firmeza el volante.


Además, hay apartados mecánicos que en estas fechas conviene revisar: sistema de refrigeración, aceite, neumáticos, faros, puesta a punto… Los líquidos -frenos, dirección asistida, refrigeración, aceite…- y el circuito de refrigeración merecen especial atención. Comprobar que no hay fugas -debajo del coche, sobre el motor una vez abierto el capó…- y que los niveles son correctos evitará percances de peso. Uno de los más cruciales es el aceite, pues una adecuada lubricación es importante para que la mecánica responda correctamente en condiciones de temperatura adversas, pero también para arrancar sin dañarla tras estacionar una larga y gélida noche. Por ello, hay que vigilar a menudo su nivel -una vez por semana o cada 10 días- y utilizar un producto de calidad a la hora de sustituirlo, verificando el índice de viscosidad -el frío la densifica-. De hecho hay aceites específicos para invierno.


En cuanto al anticongelante, sobre todo en invierno y como su propio nombre indica, es decisivo, lo que obliga a verificar su nivel y estado. De nuevo, prevendrá problemas de arranque cuando la temperatura exterior sea muy baja. Asegurar que el nivel es el adecuado o rellenar el circuito si es preciso es imprescindible para viajar y usar el coche a diario. Por cierto, olvide completar el nivel con agua, ni siquiera destilada.


Para que la visibilidad no sea un problema más los limpiaparabrisas tienen una importancia vital: en estas fechas llueve y nieva con frecuencia y deben funcionar correctamente. No está de más revisarlos e incluso cambiarlos, debido a que la goma se reseca con el paso del tiempo y las inclemencias, perdiendo su efectividad. No tenemos que olvidarnos de comprobar que el depósito del agua está lleno, e incluso añadir unas gotas de anticongelante. Especial atención merecen las raquetas de los limpias, que si están gastadas dejan marca sobre los cristales con la consiguiente pérdida de esa visibilidad. Un truco ante posibles nevadas es tapar el parabrisas con papel o cartón. Otro consejo útil es levantar las escobillas para evitar que se pueda averiar el motor que las impulsa al intentar moverlas cuando han quedado pegadas al cristal o el peso de la nieve es considerable -puede romper los ejes-.


Y como ver es importante, igual lo es ser visto. Para eso es importante verificar las luces, que todas funcionen correctamente, incluido el alumbrado de niebla, que se suele olvidar. Reglar la altura de los faros, cambiar lámparas y ópticas si fuese preciso -atención, sustituirlas de dos en dos-. Si los faros están sucios la visibilidad baja porque se reduce a la mitad el alcance de la luz de cruce y, consecuentemente, la seguridad se reduce. Por eso es importante mantener las luces en perfecto estado, recordando que tras circular por zonas húmedas y boscosas, sobre todo con lluvia y nieve, hay que limpiar la suciedad acumulada en las ópticas, operación que facilitan los sistemas de limpieza automáticos que equipan algunos automóviles -por ley, todos aquellos que monten faros de xenón-.


Otro tanto con la climatización, que además de combatir el frío y suprimir la humedad en el habitáculo ayuda a eliminar el vaho de los cristales con rapidez. Las lunas se pueden desempañar con el aire acondicionado o con la calefacción y el ventilador al máximo, mientras las ventanillas están ligeramente bajadas -los climatizadores más modernos evitan toda esta operación-. Para un buen mantenimiento del sistema, el aire acondicionado se debe activar varias veces al mes, incluso en invierno.


Por otra parte, la batería realiza un esfuerzo mayor con temperaturas bajas -arranque en frío, uso habitual de la climatización, el alumbrado, los limpiaparabrisas…-. Por eso es importante que esté en óptimas condiciones. Es aconsejable comprobar el funcionamiento del alternador que la alimenta, el estado del cableado, los bornes y el nivel de los vasos -a rellenar con agua destilada en caso necesario-. Sobre cables y bujías, es interesante recordar que la humedad afecta a los componentes eléctricos, lo que hace imprescindible controlar las conexiones principales.


En cuanto a los filtros, hay que comprobar en el libro de mantenimiento que no han sobrepasado el kilometraje recomendado, y si tienen dos posiciones asegurarse que estén en la de ‘invierno’.


Tan importante como la mecánica pura son los elementos de contacto con el firme, como las suspensiones. Su deterioro y desgaste es malo para la seguridad y para el rendimiento de otros componentes. Unos amortiguadores en mal estado alargan la distancia de frenado, disminuyen el agarre en curva y aumentan el riesgo de derrape en suelo deslizante. Ojo, pues es fácil ir acostumbrándose al comportamiento del automóvil y no detectar el deterioro de la suspensión.


La segunda parte son los neumáticos. Llevar presiones correctas -incluida la rueda de repuesto- según la carga y el tipo de vía es una operación necesaria. También es importante la profundidad del dibujo. Si queremos evitar una multa no puede mermar de 1,6 milímetros, pero para evitar sorpresas todavía más desagradables, sobre todo en invierno, es aconsejable no bajar de 3 mm. Importante: no deben presentar grietas ni bultos que pueden provocar un reventón. Si hay dudas sobre la geometría adecuada, lo mejor es acudir a un taller especializado y revisarlos, y aprovechar la visita para que comprueben el equilibrado y el paralelo.


En cuanto a las cadenas, no viaje sin ellas, sobre todo porque los españoles no nos hemos acostumbrado todavía a los neumáticos de invierno o contacto, una solución sencilla y eficaz, menos cara de lo que pueda parecer, para aumentar la seguridad con bajas temperaturas -cuando el termómetro baja de 7ºC las cubiertas convencionales pierden parte del agarre-.


La legislación española establece que con determinada meteorología es obligatorio circular con cadenas o neumáticos de invierno. Las primeras son más baratas, pero hay que aprender a colocarlas -no es tarea sencilla, menos aún bajo un aguacero de nieve- y sólo sirven en momentos críticos. En todo caso irán sobre las cubiertas del eje motriz -al adquirirlas comprobaremos que son las del tamaño adecuado para las medidas de los neumáticos que monte nuestro coche-:


– Las desplegaremos y pasaremos por la parte interior de la rueda.
– Las levantaremos hasta la parte superior del neumático, cerrando a continuación el aro flexible que comprenden, de modo que aparezca apoyado sobre la goma.
– Uniremos los dos enganches de color de la cadena y los cerraremos en la parte exterior.
– Empujaremos el aro flexible hacia el interior de la rueda para asegurarnos de que ha quedado sobre la banda de rodadura.
– Pasaremos la cadena de color a través del soporte tensor y tiraremos de ella enganchando en cualquier punto el extremo de la goma una vez tensada. Para lograr un tensado correcto puede ser necesario repetir esta operación tras un cuarto de avance con el vehículo. La cadena estará bien ajustada cuando se tira de ella por encima de la banda de rodadura y la holgura no excede de 1,5 cm.
– Con ellas puestas, no superaremos los 50 km/h -el comportamiento del vehículo cambia de forma apreciable, y también su capacidad para frenar-.
– Como norma, no está de más decantarse por un modelo de fácil instalación y practicar su montaje en seco, por ejemplo en el garaje de casa.
¡Ojo! Hay que ponerlas antes de que las condiciones de circulación sean impracticables: un poco de anticipación ahorra tiempo, riesgo y esfuerzo.
– Cada vez son más frecuentes unas fundas especiales que envuelven toda la rueda. Su función es parecida a la de las cadenas tradicionales, pero sólo son más eficaces sobre mucha nieve y se deterioran rápidamente cuando ésta desaparece.


Para quitarlas, pararemos el vehículo cuando los enganches estén a 20/30 cm del suelo y quitaremos la cadena de color del soporte tensor. Después simplemente es desmontarla. ¡Ojo! Si el coche es de propulsión o tracción trasera:


– Pararemos cuando el soporte tensor esté sobre el suelo.
– Liberaremos la cadena del soporte tensor.
– Soltaremos los enganches de color, estiraremos la cadena hacia nosotros con ligeros vaivenes para asegurarnos de que la rueda no pise ningún eslabón.
– Cuando aparezca el cabe flexible, lo abriremos y tiraremos del conjunto hasta sacarlas.
– Por último las lavaremos con agua caliente y las secaremos antes de guardarlas -es bueno rociarlas con un poco de aceite-. Aunque todas no son inoxidables, el hecho de que algunas presenten algún recubrimiento óxido no significa que no sirvan.


Frente a ellas, los neumáticos de invierno -sólo se montan y desmontan al cambiar la estación y, por tanto, tendremos dos juegos-, maximizan la seguridad sobre cualquier terreno porque ofrecen más estabilidad y control al ponerse en las cuatro ruedas y no sólo en el eje motriz. En muchos países europeos son tan frecuentes como ponerse ropa de abrigo. Como alternativa, hay aersoles que se aplican directamente sobre las cubiertas y que simulan una adherencia parecida a la de los neumáticos de invierno, pero sólo sirven para un apuro puntual durante unos metros, pues su duración es muy limitada.


Las cubiertas completan su eficacia con los frenos. Su utilización sobre firmes de baja adherencia exige un tacto suave, que depende del buen estado de discos, pastillas y zapatas, de la regulación sobre el pedal y de un reparto correcto de la frenada. Si se aparca en una zona con riesgo de heladas no se debe activar el freno de mano, porque las pastillas pueden quedarse pegadas a los discos. Revise el nivel del líquido del circuito y recuerde que una vez caducado pierde propiedades y efectividad.


Por lo que toca a la carrocería en general, es interesante revisar los cierres de puertas y maletero cuando hemos dejado el coche a la intemperie durante horas. Las ventanillas eléctricas o el parabrisas pueden congelarse y no es bueno utilizar agua caliente para recuperarlas, pues la brusca diferencia de temperatura puede resquebrajar los cristales. Lo mejor es hacerse con algún producto que derrite hielo. Un sencillo rascador puede ser una eficaz herramienta para limpiar parabrisas y ventanillas.


A modo de resumen, hay algunas cuestiones que se deben tener presentes:


Revisiones imprescindibles:
– Niveles de anticongelante y sistema de refrigeración.
– Estado y presión de los neumáticos.
– Luces, dirección y frenos.
– Estado de los limpiaparabrisas; añadir anticongelante en el depósito.
– Estado de la batería.


No olvidaremos llevar:
– Documentación: carné de conducir, recibo del seguro, permiso de circulación y tarjeta de ITV vigentes -valen fotocopias cotejadas y plastificadas-.
– Repuestos: rueda de repuesto, herramientas necesarias para efectuar el cambio de los repuestos obligatorios -gato, llave de ruedas,destornillador…-, 2 triángulos reflectantes homologados y chaleco reflectante homologado.
– Otros recomendables: juego de lámparas, seguro de asistencia en carretera -si el seguro no lo cubre-, parte amistoso de accidentes, limpiacristales y gamuza, guantes, linterna, botiquín de primeros auxilios, manual de instrucciones del vehículo, lista de teléfonos de asistencia en carretera y emergencias.
 
Consejos básicos:
– Planificar la ruta.
– Lleva el depósito siempre lleno.
– Móvil cargado.
– Cadenas en el maletero.
– Preparados para el hielo.
– Salir descansado.
– Si se toman medicamentos comprobar si tienen contraindicaciones al volante.
– Cinturón puesto.
– Ropa cómoda y de abrigo.
– Ni gota de alcohol.
– No más de 23ºC de temperatura en el interior.
– Agua y algún alimento.
– Otro juego de llaves del coche, pero no guardadas en la guantera.
– Mapa de carreteras actualizado.
– Atención a las zonas sombrías.
– Luces de carretera puestas.
– Aumentar la distancia de seguridad con suelo deslizante.
– Suavidad con freno y volante.
– Detenerse en lugar seguro.
– Parar a descansar ante el primer síntoma de cansancio.


Información y emergencias:
-Información de tráfico y carreteras: www.dgt.es y www.educacionvial.dgt.es y/o 900 123 505.
-Información tráfico País Vasco: www.trafikoa.net y/o 902 112 088.
-Información tráfico Cataluña: www.gencat.net/transit y/o 93 567 40 00.
-Información meteorológica: www.aemet.es y/o 807 170 365.
-Precios carburantes en España: www.mityc.es (geoportal).
-SMS móvil: 505 ó 404+carretera o provincia (Movistar), 141+carretera o provincia (Vodafone) y 2230+tráfico (Orange).
-Emergencias (toda España): 112.
-Cruz Roja emergencias: 91 522 22 22.
-Policía Nacional: 091.
-Guardia Civil Rural: 062.
-Policía local: 092.
-M’ossos d’esquadra: 088.

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