Cómo reducir el ruido que hacen las ruedas

15 Septiembre, 2017 por

Las eco etiquetas de los neumáticos actuales catalogan su eficiencia en función del consumo y de su ruido y es que, además de la contaminación del aire, está la contaminación acústica. Vamos a ver por qué es tan importante reducir el ruido que producen los neumáticos y cómo lo solucionan los fabricantes.

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Sobre un asfalto normal, a partir de 50 km/h la principal fuente de ruido de un automóvil no es el motor (salvo en algunos modelos con escape deportivo o mecánicas de alto rendimiento) sino la rodadura y la aerodinámica. Este hecho hace que, por ejemplo, en los coches eléctricos (sin un “ruidoso” motor de combustión) sea un asunto prioritario el lograr un buen aislamiento acústico en su habitáculo.

En ciudad, las bandas reductoras de velocidad, los cortes en el asfalto producidos por obras mal reparadas, las tapas de alcantarilla, las juntas de dilatación de los viaductos… provocan mucha contaminación acústica debido al ruido que producen los neumáticos al pasar por esos cambios de superficie.

Las ruedas de los vehículos hacen ruido de tres maneras:

  • Por la propia fricción del neumático sobre el pavimento. Este ruido depende mucho del tipo de superficie por el que circulemos (asfalto más o menos rugoso, cemento rayado, adoquinado…) y del compuesto de goma del neumático.
  • Por el aire que queda atrapado en el dibujo de la banda de rodadura. Del mismo modo que un neumático tiene que evacuar agua cuando el asfalto está mojado, también tiene que dejar salir el aire que “atrapa” a medida que avanza. El diseño de los canales del neumático influye mucho en su sonoridad.
  • Por resonancia: el neumático está hueco y esto hace que se convierta en una caja de resonancia, como en los instrumentos de cuerda.

Teniendo esto en cuenta, ya sabemos cómo pueden hacer neumáticos más silenciosos los fabricantes: modificando el tipo de goma, optimizando el dibujo de la banda de rodadura y reduciendo las resonancias internas de la propia estructura del neumático.

Esto es muy fácil de decir, pero llevarlo a la práctica es muy complicado porque, como de costumbre, lo que es bueno para una cosa suele ser malo para otra. Un compuesto que sea poco ruidoso es probable que tenga una baja adherencia, un dibujo que atrape poco aire no deja salir bien el agua y favorece el aquaplaning, etc.

Una de las formas más originales para reducir el ruido de la rodadura de los neumáticos es el “sound absorber®” de Hankook. Como puedes ver en la imagen del encabezado de este artículo, se trata de una espuma que se adhiere a la cara interior del neumático y produce dos efectos. Por un lado absorbe las ondas sonoras que se producen en el interior de la rueda (como la espuma que se usa en las salas de grabación de audio para evitar ecos) y por otro, modifica la frecuencia de resonancia natural del neumático; es decir, la estructura de la rueda vibra de una manera diferente al rodar y se busca que esa vibración esté fuera del rango de frecuencias que oye nuestro oído.

Gracias a este ingenioso sistema de reducción de ruido, la marca coreana de neumáticos ha logrado ser primer equipo en modelos de alta gama como los Audi RS5 y SQ7.

La mejor forma de reducir el ruido de tus neumáticos es llevarlos con la presión correcta. Un neumático con la presión baja es mucho más ruidoso que con la presión correcta, además de consumir más combustible, empeorar el comportamiento del coche, reducir la vida su vida útil y aumentar el riesgo de desllantado y reventón.

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Rubén Fidalgo

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