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Cómo mejorar el aspecto de la pintura

25 Junio, 2015, modificada el 1 Julio, 2015 por

Encerar, pulir o pintar: he aquí la cuestión que muchos se plantean ante una pintura fea o ajada, que resta prestancia al coche y, por tanto, reduce su atractivo y valor de mercado.

Cómo mejorar el aspecto de la pintura1

A pesar de que la tecnología de las pinturas de carrocería ha ido evolucionando al compás del resto de mejoras en los automóviles, es probable que, en territorios donde Lorenzo pica de lo lindo de marzo a octubre,  nuestro coche no luzca como el primer día merced a unos buenos años a la intemperie.

Algunos, lejos de conformarse con “paños calientes” o lo que consideran “parches eventuales”, optan por pintar de nuevo la carrocería, sin caer en la cuenta de que dicha solución puede no ser la más indicada. Y es que la pintura de fábrica de los vehículos es, dicho de una manera sencilla, más dura que la que más tarde nos puedan aplicar en casi cualquier taller de chapa.

El fijado, las capas, la laca, el secado, el operar sobre una carrocería totalmente desnuda y previamente tratada… todos esos procesos le otorgan una ventaja con la que casi nadie es capaz de competir. Y doy por sentada la profesionalidad y enorme valía de la mayoría de profesionales de este sector, los cuales, no obstante, seguro que coinciden conmigo en este punto.

Por eso, mejor reservar la baza del repintado –con parte a la aseguradora a ser posible- para las situaciones más complicadas, como una carrocería muy dañada, abollones indisimulables o una pintura corroída hasta la mismísima chapa. Hasta llegar a eso, podemos escoger entre pulir, o simplemente encerar.

Ceras naturales o sintéticas

Cuando hablo de esto último, no me refiero sólo al programa número 3 de los autolavados a presión que contemplan la opción de “aclarado con agua osmotizada y conservado con cera caliente”. No, hay que ir a más y escoger una cera recuperadora de color en una tienda especializada para productos del automóvil.

De estas ceras nos vamos a encontrar gran variedad, aunque se dividen básicamente en dos grandes grupos: las que son naturales… y las que no.

Las primeras son las más caras, y entre ellas brilla con luz propia la cera de carnauba (que se obtiene de las hojas de la palma Copernicia Prunífera, por cierto) que combina con maestría la dureza con el brillo.

La cera sintética (algunos también hablan de ella como “sellador”) suele estar formada por polímeros, resinas acrílicas y una variedad de componentes químicos destinados a crear enlaces con la pintura, sellando los poros y evitando así que entren impurezas. Hoy en día los hay hasta con “nanotecnología”.

Ahora bien, el resultado, aunque muy bueno, no llega a lo que suelen vender en su etiqueta.

A eso añado, y esto es válido para naturales y sintéticas, lo engañoso de su “facilidad de aplicación”. O sea, en realidad no es difícil, pero, para lograr el resultado pretendido, hay que echarle paciencia y horas de abrillantado. En más de una ocasión, yo, con los trapos de microfibra en la mano, he acabado clamando al cielo entre lamentos por haberme metido en este lío…

Los servicios profesionales destinados a mejorar la apariencia de vehículos suelen emplear herramientas eléctricas (amoladoras con esponjas suaves) para mejorar la eficacia y el efecto.

Qué es el pulimento

También queda por contemplar la opción del pulimento, más agresivo que las ceras, un peldaño por debajo del repintado del automóvil aunque con unos resultados bastante parecidos.

El pulimento (o “polish”) a emplear es un producto generalmente cremoso que contiene microabrasivos encargados de eliminar la capa superficial de laca dañada de nuestro coche. Últimamente también están apareciendo arcillas como alternativa natural con un resultado casi idéntico.

Este proceso de pulido de la carrocería está recomendado para recuperar el brillo perdido por la pintura, debido a la exposición solar, impurezas y pequeños rayones. Lo que se logra al aplicarlo es retirar una pequeña parte de la capa protectora de la pintura de origen para que ésta recupere su buen aspecto de manera casi mágica e inmediata. El hecho de retirar una capa de barniz no nos debe asustar, pues se trata sólo de micras, y el fabricante ya ha contemplado esta posibilidad al aplicar la misma y ha puesto suficiente cantidad como para pulir la pintura cada seis meses durante casi diez años sin llegar a la base.

El pulimento no sirve, sin embargo, para arañazos profundos que han llegado a la capa de imprimación. Ahí sí que necesitaremos un pincel de pintura o, como lo llaman en algunas marcas, un “lápiz de retoque”.

Pulir un coche tampoco es sencillo, pero hay sitios que, por una cantidad asequible de dinero, lo hacen por ti. Y es que saber escoger el grano del “polish” para cada fase (generalmente se hace en tres –ataque o corte, igualado y remate o brillo-) y su aplicación… tiene arte. Como el encerado, se puede hacer a mano o a máquina, y su acción se puede extender a faros y pilotos para devolverles el color o la transparencia que puede que hayan perdido con el tiempo.

Estos dos “sencillos” procesos, incluso realizados por profesionales, salen por cerca de la mitad del precio que nos costaría repintar el automóvil, por lo que es altamente recomendable recurrir a ellos, si es posible, antes de tirar la toalla –y tal vez el dinero- en un repintado integral…

Con ellos, bien aplicados, parecerá que vuelves a estrenar… tu coche usado.

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