Cómo describir el estado de un coche usado

8 Junio, 2016, modificada el 8 Julio, 2016 por

A menudo, algunos vendedores son tan indulgentes y subjetivos con los coches usados que ponen a la venta que equivocan los adjetivos, generando confusión y algún malentendido entre los posibles compradores. Impecable, excelente, muy bueno… ¿qué valoración le corresponde?

Cómo describir el estado de un coche usado8

Regresaba yo en recientes fechas de hacer de jurado en un concurso de elegancia en un encuentro nacional de automóviles clásicos. No era Pebble Beach ni Villa d’ Este, pero tenía su encanto y sus buenos ejemplares entre los asistentes.

A la hora de valorar y puntuar cada coche, el dueño me insistía en sus bonanzas, mientras yo, con mi carpetilla, rellenaba los epígrafes preasignados. Algo muy aséptico y funcional, que luego se complementaba con una nota personal. Pero fue la primera parte de mi trabajo la que motivó más de un “mosqueo”.

Y es que dicen que nada no es ni bueno ni malo, sino que depende del cristal con que se mira. Lo que para uno puede estar muy bien, para otro, no destacar o peor aún, ser un desastre. Por ejemplo, repintar un Lotus de 1972 sin respetar los colores de catálogo de la época ni el grosor de la pintura. Luce bonito, sí, pero yo tengo que restar un punto en el apartado oportuno de mi carpeta.

Pero,claro, el mundo de los clásicos es un mundo en el que cada detalle cuenta y todo está sujeto a sensibilidades muy particulares.

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La pintura de esta unidad del Citroën SM se ofrecía cuando el modelo salió al mercado.

Sin embargo, esto, en parte, se podría o se debería trasladar al mercado de los coches de ocasión, donde más de una vez, más de dos y más de tres, me he encontrado con que la descripción y, sobre todo, valoración del dueño, poco tiene que ver con la realidad.

Y no digo que estas personas mientan, aunque de todo habrá, sino que se han equivocado a la hora de elegir tabla de medir para su coche. No han sido lo suficientemente neutros u objetivos.

Que es un usado “impecable”

¿Que para ti esos rozones en el paragolpes no tienen importancia? Vale. ¿Que el desgaste del volante lo consideras normal? Bueno. ¿Que el hecho de que tu coche con 6 años tenga 300.000 km no resulta relevante? Pues muy bien. Te lo compro todo, pero no me vayas a decir que tu automóvil está “impecable”.

Impecable, en el argot del automóvil, viene a significar sin defecto alguno ni desgaste de uso, cualidad que prácticamente sólo se puede otorgar a aquellos vehículos nuevos o denominados de Kilómetro Cero (pero cero de verdad, o al menos, menos de 1.000 km).

A partir de ahí, nos veremos obligados a ir bajando la nota, lo que en absoluto es nada malo, sino una necesaria adecuación a la realidad.

Un estado “excelente” es perfectamente válido para un producto muy cuidado en su aspecto mecánico, estético y en sus necesidades de mantenimiento y conservación. Es el grado máximo que otorgan los tasadores, y no lo suelen regalar…

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Este Saab 9000 Aero está en un estado de conservación excelente.

Después, con honestidad, llegaremos al nivel “muy bueno”, que quiere decir que ofrecemos un automóvil sin defectos graves ni leves, con un uso y desgaste acordes con su antigüedad. Tan sencillo como eso. Y en esta categoría caben el 80% de los coches de nuestro mercado de ocasión. Incluidos casi todos los “impecables” que me he encontrado por ahí.

El escalón siguiente, el “buen estado en general” debe dar a entender que nos encontramos ante un producto que amontona una serie de defectos leves a considerar por cada interesado. Tal vez sean algunos desperfectos de pintura o tapicería, unas lámparas opacas o alguna suspicacia mecánica.

Llegados a este punto, todo lo que baje de ahí es mejor resumirlo bajo el verbo “consultar”. No vayamos a caer en esos anuncios tan curiosos que rezan “Vehículo en muy buen estado –cuando no es impecable-. Habría que cambiarle el motor, tiene algún roto en la tapicería y repasar de pintura. Por lo demás, está genial” (os juro que lo he leído). O sea, que lo que son los intermitentes, el claxon y el limpiaparabrisas van de fábula.

Hacer algo así sería como querer vender el Titanic como…  “Original 100%. Apenas se ha movido en los últimos años. Con todas sus piezas. Sólo precisa montar y algo de trabajo de chapa. Mejor traer grúa”.

A la hora de vender, creo que es mejor pecar de prudentes que pasarnos de “aleluyeros”, ya que eso puede generar desconfianza –si no me ha dicho lo de este arañazo en la aleta, que se ve claramente, qué más me estará ocultando- o una mala disposición del comprador –me he venido desde la otra punta del país a ver un coche impecable y… ¿esto es lo que me encuentro?-.

A falta de un estándar, o un cuadernillo como el de un jurado de clásicos, intentemos recordar cómo era en su día nuestro coche cuando nos lo dieron y, desde ahí, con la cabeza fría, valoremos su condición actual y busquemos el epíteto.

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