Reportaje

Cómo convertir un coche viejo en un coche de carreras

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29 de mayo, 2019

Convertir nuestro viejo coche en un vehículo de carreras es una manera de prolongar su vida y nuestra diversión a sus mandos. Claro que, todo tiene un precio… ¡Te lo contamos!

Tras tres cambios de coche, un conocido aún conservaba en su garaje el primero de todos ellos, un Ford Sierra de 1995. En su día le habían ofrecido poco por él al entregarlo en el concesionario y decidió guardarlo como segundo vehículo. Y así año tras año hasta que su valor llegó a ser cercano a cero euros y su coste de mantenimiento dejó de compensar. Su Ford se había convertido en, lo que yo llamo, “un okupa de garaje”. Ya sólo saldría de ahí en una grúa para ir directo al desguace… a menos que lo aguantara otros 20 años y con un poco de suerte se convirtiera en clásico.

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Pero había –hay- otra manera de darle utilidad a esos dos pares de ruedas: convertirlo en un coche de rally.

La competición es una alternativa al desguace.

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Antes de nada hay que estudiar el coste del proyecto. Si lo queremos hacer bien no basta con pegarle una docena de pegatinas y ponerle cuatro faros de largo alcance en el morro. Así tal vez nos aproximemos a la estética, pero la función quedará a años luz de lo requerido para participar en prueba alguna.

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Con todo y si te lo haces tú mismo, lo cuál es una gran idea pues comenzarás a “disfrutar” de nuevo de tu viejo coche en cuanto te pongas a ello, la factura no bajará de 5.000 euros. Y eso con una preparación básica que seguramente no te sirva para acercarte al podio.

Iremos con la técnica y luego con el asunto burocrático.

El primer paso para conseguir un coche de carreras es la jaula de seguridad

Básicamente, para que tu viejo vehículo sobreviva a tramos de carreras todo ha de girar entorno a un mismo tema: refuerzos.

En un primero momento habrás de desmontar por completo el interior de tu coche con objeto de dar cabida a una jaula de seguridad homologada. Se venden parcialmente desmontadas para ajustarlas a diversos modelos y tendrás que soldar tú sus barras entre sí y al chasis.

Los refuerzos y elementos de seguridad son prioritarios.

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Ya que estamos dentro, tienes que montar baquets de competición con cinturones de seguridad de cuatro puntos –al menos-, un disyuntor de batería y bomba de gasolina (algunos los añaden incluso fuera de la carrocería) así como anclajes para un extintor –como poco.

Bajo el capó, imprescindible la barra entre torretas o copelas para aumentar la rigidez, y lo único que yo haría en el motor es montar bielas forjadas –no son baratas- y mejorar la admisión y el escape. Por supuesto, no escatimes en líquidos. Conviene que le pongas un aceite específico para máximo esfuerzo y le des un repaso a la caja de cambios.

Los parachoques los puedes dejar o quitar, a tu discreción, pero habrás de etiquetar y dejar instalados los ganchos de arrastre.

Metidos bajo el coche, la suspensión es crucial y, junto con la jaula, es lo más caro que vas a montar. Tienes que buscar unos amortiguadores específicos para carreras que conviene que sean regulables con el fin de poder ajustarlos en función de las características de cada prueba. Si tu rollo son los rallyes de tierra o el autocross ya ni te digo. En ese caso es muy posible que tengas que hasta duplicar cada pareja.

Suspensiones, reglajes, frenos y neumáticos requieren de muchas horas de trabajo y pruebas.

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Los neumáticos de un coche de carreras también son un punto crucial. No te vuelvas loco con las gomas lisas llamadas “slicks”. Son neumáticos carísimos, que duran muy poco. Si no estás acostumbrado a ellos y vas a correr por tramos de carretera convencional, son poco recomendables. De hecho, ni siquiera los recomiendo para tus primeras vueltas en circuito. Hay un término intermedio que son los “semi-slicks”.

Especial neumáticos: consejos, uso y mantenimiento

En la parte trasera, habrás de poner una estabilizadora más gruesa y retirar/sustituir el silenciador del escape. Lo del alerón lo dejo a tu gusto.

A grandes rasgos, ya tenemos el coche listo para correr –a partir de ahí, el cielo es el límite-, ahora lo tenemos que legalizar tanto a él como a su conductor.

Cómo homolgar un coche para carreras

Esto es: alguien competente tiene que verificar que tu coche se aviene al reglamento de la Real Federación Española de Automovilismo (RFEdA). Por eso designan talleres (los puedes buscar online) que comprueban que las soldaduras de la jaula son las oportunas (este es un aspecto crucial), así como el resto de medidas de seguridad. Esto es para luego irte a la ITV y homologar tu vehículo como coche de competición. Eso quedará anotado en tu ficha técnica… junto con otra leyenda: solo puede ser conducido por una persona con licencia. Así que te la tienes que sacar. No te preocupes, no es difícil. Tienes la información en la página de la RFEdA. No sé si ahora también la emiten las comunidades. Pero vamos, da igual.

Listo para disfrutar.

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Por supuesto tu coche quedará exento de cumplir con una serie de requisitos que se le exigen con un coche de calle, con lo que su circulación se verá restringida. ¿En qué medida? Pues no está claro. En teoría, se puede conducir el coche en los días de rally por las inmediaciones a los tramos de rally, para hacer los tramos de enlace, básicamente. Tampoco es interesante hacer mucho más…porque puede que tu coche falle antes de llegar a la misma línea de salida. Así que no te va quedar otra que contemplar la compra/alquiler de un remolque (con el carnet B puedes llevar uno de hasta 750 kilos o de más siempre y cuando el conjunto no supere los 3.500 kgs de MMA). También puedes contratar el traslado al estilo de los caballos de carreras. Ya sabes, suma y sigue…

Como ves, no es barato convertir tu viejo coche en un coche de rally. Sin embargo, es una manera de conservar tu viejo coche en forma, hacer tus pinitos como mecánico de competición, además de tener un entretenimiento excitante varios fines de semana. Eso, por no decir lo que vas a fardar con lo amigos al contarle que te has hecho “piloto de carreras”.

Echa un vistazo a la web del autor de este reportaje, Curro San Miguel.

* Las fotos se corresponden con la transformación de un Saab 900 i 16 vávulas. Gracias a Carlos Delgado y sus amigos del Club Saab España por las imágenes.

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