Reportaje

Cómo afecta el nuevo ciclo WLTP a los coches eléctricos

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24 de julio, 2018

El nuevo ciclo para homologar los consumos de los vehículos, denominado WLTP, está haciendo que los fabricantes tengan que corregir todos sus datos de consumo, emisiones y autonomía. Así afecta esta nueva legislación a los modelos eléctricos.

Los fabricantes de automóviles han ido encontrando los trucos para superar las pruebas de homologación de consumos y emisiones y obtener en ellas resultados claramente mejores que en uso real. No me refiero sólo a soluciones ilegales como los casos de software trucado que han hecho saltar las alarmas con el «Dieselgate» sino a otras prácticas como homologar versiones básicas de equipamiento mucho más ligeras y calzadas con neumáticos más pequeños, el stop & start, etc.

Esta realidad ha hecho que el tipo de pruebas que se realizaban hasta ahora (denominado ciclo NEDC) ya no sirvan porque no dan unos resultados realistas sobre el consumo que luego va a obtener el usuario final y se imponga a partir del 1 de septiembre un nuevo tipo de ensayos que se ajusta más a la realidad, el WLTP.

Este nuevo ciclo de homologación hará que los valores de los consumos y emisiones de los modelos que se comercialicen sean más elevados. No es que los coches vayan a consumir más, van a consumir lo mismo, pero la cifra que tendrá que dar de información el fabricante será más elevada porque los requisitos para medir esos consumos son más exigentes.

Esto afecta absolutamente a todos los vehículos, también a los coches eléctricos.

Qué pasa con los coches eléctricos en el ciclo WLTP

El nuevo método de homologación de consumos y emisiones WLTP exige pruebas en tráfico real y, además, que sea obligatorio homologar cada variante de un modelo y su equipamiento. Por ejemplo, si instalamos unas llantas opcionales de mayor tamaño, esto afectará al consumo y será necesario homologar cuánto gasta ese coche con ese equipamiento.

En el caso de los coches eléctricos las principales consecuencias de este nuevo ciclo no son muy graves a nivel fiscal puesto que, para calcular el tipo de impuesto que se debe aplicar a un vehículo, se tienen en cuenta exclusivamente (al menos por ahora, pero seguramente cambie en un futuro a medio plazo) las emisiones de CO2. Un coche eléctrico no emite CO2 por muy alto que sea su consumo, de modo que hasta un Tesla Model X, cuyo consumo energético es muy elevado, seguirá sin pagar impuesto de matriculación.

En lo que sí afectará el nuevo ciclo WLTP es en la cifra de consumo y, sobre todo, en un dato que es lo que más está condicionando la expansión de ventas de los coches eléctricos: la autonomía.

No es que a los coches eléctricos a partir del 1 de septiembre les monten baterías más pequeñas, es que las condiciones para calcularla serán más estrictas y severas y por eso bajará la cifra de autonomía.

Además, dependiendo de cada variante y nivel de equipamiento se tendrá que dar un valor concreto para cada uno, de modo que empezaremos a ver «hasta» precediendo a las cifras de autonomía. Por ejemplo, es probable que modelos que ahora anuncian autonomías de 400 km, con el nuevo ciclo se queden en poco más de 300 km en sus versiones básicas y todavía menos en las más equipadas.

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