Reportaje

Coches míticos: Volkswagen Corrado, heredero del Karmann Ghia

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27 de marzo, 2021

Presentado en 1988 como sucesor del Scirocco en algunos mercados, el nuevo coupé de Volkswagen se llamaría Corrado y llegaría al mercado con un diseño muy seductor y algunas soluciones llamativas como el alerón trasero activo. Aquí va nuestro homenaje a este coche mítico.

La segunda generación del Scirocco seguía teniendo un diseño atractivo a finales de los ochenta, pero los coupés estaban de moda y en Volkswagen consideraron oportuno completar su oferta con una segunda línea deportiva más sofisticada. Sin embargo, como en muchos mercados en 1988 se dejaba de comercializar el Scirocco, el nuevo VW Corrado, que empezaría a venderse en 1989, llegaba como una especie de relevo para el viento de Volkswagen.

En una época en la que las plataformas modulares todavía no estaban a la orden del día, el VW Corrado se desarrolló empleando piezas de aquí y de allá como si de un puzzle se tratase. Aunque su estructura básica era la del VW Golf II, parte del subchasis delantero se tomaba del desarrollo de la siguiente generación que estaba por llegar, el eje trasero tomaría elementos del Passat IV e incluso montaría elementos comunes con el primer Seat Toledo.

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Lo más curioso es que este mosaico de componentes de modelos tan dispares se consiguió integrar de manera bastante eficiente en el Corrado y el resultado fue un coche de diseño atractivo que ha aguantado muy bien el paso de los años y, además, que dinámicamente fuese muy bien. De hecho, precisamente en su dinámica estaba la principal ventaja del Corrado frente a uno de sus principales rivales de la época, el Opel Calibra, que contaba con mecánicas más potentes y un equipamiento más sofisticado a un precio muy similar.

VW Corrado: un alerón para que te multasen

El spoiler del Corrado se elevaba automáticamente a partir de 120 km/h.

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Con un esquema técnico bastante tradicional y recopilando piezas de las estanterías de componentes de Volkswagen, el Corrado no renunciaba a ciertos toques exclusivos que justificaban en parte su elevado precio. Además de la calidad de fabricación que garantizaba su producción especializada en las líneas de montaje de Karmann, el Corrado lucía detalles como el alerón trasero retráctil.

El Lancia Thema 8.32 ya contaba con esta tecnología 2 años antes que el Corrado, pero los de Volkswagen consideraron que era mejor idea que se elevase sólo al superar los 120 km/h, que es cuando más falta hace un mejor apoyo del eje trasero. Para evitar que los agentes de tráfico pudieran usar el alerón como indicativo de que el Corrado iba más rápido de lo permitido en la vía, se añadió un pulsador en la consola del coupé de Volkswagen que permitía elevarlo en cualquier momento, pero no bajarlo si se superaba esa velocidad. Según el manual de instrucciones del coche, esa función era interesante para realizar labores de mantenimiento y limpieza del mecanismo del spoiler retráctil.

La compacta carrocería del Corrado tenía una buena aerodinámica y llamaba la atención por el aspecto tan robusto que tenía. Los gruesos pasos de rueda, la elevada cintura y el macizo aspecto de su frontal eran los responsables de que pareciese tan fuerte visualmente.

VW Corrado: sobriedad germana

El cuadro de instrumentos era muy similar al del Passat de la época.

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Si por fuera el Corrado no se parecía a ningún Volkswagen, al abrir las puertas ya era algo más convencional y recordaba a varios modelos contemporáneos de la marca, especialmente al Passat de tercera generación.

Con cuatro plazas homologadas, los pasajeros traseros viajaban algo apretados y con cierta sensación de claustrofobia por la escasa luz que entraba a través del pequeño cristal de custodia. Delante sí era un coche espacioso y con buenos ajustes, aunque su diseño era excesivamente sobrio y más austero que el de rivales como, por ejemplo, el Opel Calibra.

Los asientos eran cómodos y con un mullido más bien duro que reducía la fatiga en largos desplazamientos. La posición de los pedales y de la columna de dirección estaba más enfocada a personas altas que a los más menudos. Su puesta a punto dinámica no era nada radical, con una conducción muy natural y de reacciones muy nobles y predecibles. No se trataba de un deportivo extremo de duras suspensiones, que estaban en un interesante punto de equilibrio entre confort y efectividad.

El eje trasero con elementos elásticos tomados del Passat mejoraba mucho su pisada y el Corrado hacía gala de un buen nivel de agarre. Era un coche muy fácil de conducir rápido de forma segura.

VW Corrado VR6: el bramido de la V estrecha

El motor de 6 cilindros en V estrecha tiene un sonido que enamora.

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Desde su lanzamiento, el VW Corrado se ofrece con dos motores: el 4 cilindros 16 válvulas y la versión sobrealimentada por compresor volumétrico, el Corrado G60, que dejaría de ser el tope de gama cuando en 1991 se presentase el VR6.

Lancia había desarrollado un motor con los cilindros formando una V muy cerrada que permitía montar una única culata para los 4 cilindros del mítico Lancia Fulvia. Gracias a esta construcción, el motor del Lancia era extremadamente compacto y colgaba muy poco por delante del eje delantero en posición longitudinal, lo que reducía muchísimo el momento polar del morro del modelo italiano y era clave para su excelente comportamiento dinámico que le llevó a ganar el primer Mundial de Rallys para Lancia.

En el Corrado (y en el Golf) el motor va colocado transversalmente, de modo que no era necesario una V estrecha para compensar las masas. Sin embargo, esta solución era ideal para que un motor más sofisticado y potente cupiese en el vano motor de estos compactos, así que, casi un cuarto de siglo después que Lancia, Volkswagen reinventó el motor de cilindros en V estrecha y presenta en 1991 el Corrado VR6 de 190 CV y 2,8 litros de cilindrada.

Además de por su elevada potencia, este motor de seis cilindros destacaba por su puntiaguda respuesta y por su sonido, con un bramido muy agudo y característico debido a su orden de encendido y facilidad para subir de vueltas.

El Corrado VR6 mejoraba notablemente las prestaciones del G60, que perdía fuelle con facilidad los días más calurosos debido a las pérdidas de rendimiento por temperatura del aire comprimido en su compresor tipo G.

VW Corrado: un bien escaso

En total se produjeron menos de 100.000 ejemplares del Corrado.

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Con un precio algo elevado para su equipamiento y prestaciones, el Corrado nunca fue un superventas, pero menos todavía con la crisis de 1991 que disparó el paro en Europa. El coupé alemán se quedaba sin muchos clientes y la crisis de 1993 le daría la puntilla, dejando de producirse en 1995 con algo menos de 98.000 ejemplares producidos.

Para hacernos una idea, del Opel Calibra se fabricaron casi 240.000 ejemplares entre el 89 y el 97, lo cual deja claro que las ventas del Corrado no fueron tan buenas.

Con más de 30 años desde su lanzamiento, el Corrado ha aguantado muy bien el paso de los años y su diseño sigue siendo atractivo. Los ejemplares que no han sucumbido al tuning se conservan en bastante buen estado debido a la buena calidad de materiales y fabricación y ya han tocado fondo en cuanto a sus cotizaciones, que están repuntando.

En la actualidad, los VW Corrado en buen estado están cambiando de manos en el entorno de los 13.000 euros, a cambio de los cuales obtienes un coche bastante exclusivo, de buen diseño y, en el caso del VR6, excelentes prestaciones.

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