Reportaje

Coches míticos: Suzuki Santana, el Jimny con acento andaluz

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08 de mayo, 2021

Pocos coches han mantenido el valor a lo largo de los años como el Suzuki Santana. Este pequeño todo terreno casi cuesta tanto de segunda mano con más de treinta años encima que cuando era nuevo y apenas cae de precio. ¿Por qué?, pues porque da mucho a cambio de lo que pide. Es coqueto, es un buen 4x4 y, por si fuera poco, los tienes incluso descapotables.

En 1982 Suzuki presentaba su nuevo Suzuki SJ410, una evolución de su primer 4×4 que ha llegado hasta nuestros días con el nombre de Jimny. Tres años después, los japoneses llegaron a un acuerdo con Santana Motor, que hasta entonces producía los Land Rover en España, para producir este modelo bajo licencia en sus factorías. El acuerdo, aunque no acabó muy bien, no pudo empezar mejor y el Suzuki Santana se convirtió en un superventas desde el primer minuto.

Aunque espartano y sencillo, el Suzuki Santana tenía un diseño simpático, un precio razonable, era un auténtico 4×4 y, además, era un soplo de aire fresco y algo diferente a todo lo que había en el mercado español de aquella época. Lo único algo parecido era el Land Rover Ligero, pero el Suzuki era más económico, fiable y juvenil. Pronto se convirtió en el coche de los jóvenes, el segundo coche de casa en muchos hogares.

Con unas dimensiones de sólo 3,43 m de largo y apenas 1.200 kg de peso, sus pequeños motores de 1 litro en el SJ410 y de 1.3 litros en el SJ413 rendían potencias muy modestas de sólo 45 y 64 caballos respectivamente. Estas cifras eran suficientes para que el pequeño todo terreno superase por poco los 100 km/h de velocidad máxima, llegando a los 130 km/h en el caso del modelo más potente, más que suficientes para moverse por el campo y por una red de carreteras en la que las autopistas y autovías eran escasas.

En los últimos años de su vida comercial también se ofreció en determinados mercados una versión con mecánica diésel de 1,9 litros de cilindrada que mejoraba mucho los consumos y el par motor.

Disponible con carrocería cerrada, chasis corto o largo o descapotable, la variedad de versiones, acabados y accesorios también contribuyó al éxito del Suzuki Santana, que ha sido también uno de los coches que más dinero ha dejado a los talleres de preparaciones y a las ventas de accesorios de todo tipo: faros, barras, llantas… una mina.

Suzuki Samurai: polémico en EE.UU.

En los EE.UU. se reajustaron las suspensiones y se denunció a una publicación que afirmó que era un coche fácil de volcar y peligroso.

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El Suzuki Samurai también arrasaba en ventas al otro lado del charco, donde pronto surgieron voces críticas sobre su estabilidad y facilidad para volcar, tal y como registraba una publicación de Consumers Report de 1988. Suzuki modificó las suspensiones, con muelles más suaves y otros ajustes en las barras estabilizadoras para adecuarlo más a los gustos de conducción americanos, sobre todo en carretera.

No es de extrañar la rapidez de reacción de Suzuki ante tal publicación, pues eran plenamente conscientes de que el estrepitoso fracaso del Chevrolet Corvair fue claramente provocado en su día por la publicación del libro «Unsafe at any speed» de Raplh Nader en la que se hacía una dura crítica del modelo por su peculiar comportamiento del eje trasero. En este caso, aunque Suzuki retocó las suspensiones, también denunció a la publicación por injurias al poner en duda su seguridad en maniobras cotidianas.

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Lo cierto es que con un ancho de vías muy estrecho y una considerable altura al suelo, el Suzuki no es un coche apropiado para realizar maniobras de esquiva y, los que lo suelen sacar en rutas de 4×4 también saben que es fácil volcarlo, pero tampoco se puede decir que sea peligroso, su tendencia al vuelco está dentro de lo razonable en un coche de estas características y prestaciones, al menos, tal y como viene de serie. El problema surge cuando lo sobrecalzamos (algo muy de moda) o potenciamos.

Suzuki Santana: verdadero todo terreno

Por su tracción, dimensiones y peso, el Suzuki puede presumir de unas excelentes cualidades todoterreno.

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Con un chasis robusto, poco peso y un sistema de tracción total con dos ejes rígidos, los Suzuki SJ410 y SJ413 se convirtieron rápidamente en una excelente base para hacer auténticos «protos» para el 4×4. Los motores de los Suzuki Swift GTi 16 válvulas desaparecían de los desguaces tan pronto como entraban por la puerta para instalarse en estos 4×4, que pasaban así de poco más de 60 CV en el caso del SJ413 a 101 CV y sin aumentar en nada el peso total.

Pocos coches tan pequeños han dado tanto de comer a la industria de los accesorios y preparadores como este Suzuki. Por su tamaño, el SJ40 pasa por donde otros sencillamente no caben, maniobra en un espacio mínimo y, además, resulta fácil de remolcar y rescatar en caso de quedarse atrapado. Hay preparaciones de todo tipo, desde las más sencillas a verdaderos modelos listos para dar la vuelta al mundo fuera de la carretera.

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Entre los aficionados al 4×4 es uno de los favoritos porque es barato, fácil de mejorar y mucho más eficaz en el campo de lo que su tamaño o prestaciones sobre el papel puedan hacernos pensar. Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes. La ventaja es que el mercado de los Suzuki SJ40 está muy vivo, pero cada vez quedan menos unidades en buen estado y también empiezan a escasear recambios originales y la disponibilidad en los desguaces.

Suzuki Santana: una compra maestra

Los precios del Suzuki apenas decaen con los años.

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En 1986, el precio de un Suzuki Santana JS con techo de lona era de 1.026.000 pesetas, alrededor de los 6.000 euros. En la actualidad, pocas veces cambian de manos por debajo de los 3.000 euros las unidades en buen estado y, además, llevan años sin variar de precio a la baja. Si te compras hoy un Suzuki de estos y lo disfrutas unos años, lo más probable es que lo vendas por lo mismo que has pagado por él y en ese tiempo seguro que lo has disfrutado mucho.

Su mecánica es muy sencilla y cualquiera los puede reparar fácilmente. Es un coche muy fiable, pero no podemos obviar que se trata de un modelo con muchos años encima y que es muy probable que haya llevado una vida muy dura, así que, pese a su robustez y sencillez mecánica, pueden aparecer problemas. Lo más importante es el estado de su carrocería, que no haya tenido daños estructurales ni corrosión.

En resumen, otro pequeño gran coche que ofrece mucho a cambio de lo que pide y que se ha ganado el corazón de miles de aficionados que lo aman.

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Comentarios

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  • Granenawer

    Tuve uno (Un SJ410) y es de lo mejor que he tenido en coches. Era joven en aquella época, y hacía mucho campo. Los sitios por donde me metía a veces dejaban con la boca abierta. Sólo tuvo un problema en garantía, y es que perdió el tope del aceite de la caja de transfer, y tuve que llevarlo a taller. Después de casi un mes que no venía la pieza, el mecánico me dijo: «Espera, que esto te lo soluciono hasta que venga la dichosa pieza. Para mañana lo tienes». Efectivamente, lo que hizo fue pulir las ruedas dentadas, los engranajes, y volver a montar la caja. Lo vendí cuatro años después, y seguía con el «apaño» (nunca llegó la pieza) Estoy muy arrepentido de haberlo vendido, y fue por la insistencia de la que era en aquel entonces mi mujer. Ya sabéis, que si es muy pequeño para nosotros, que si a mis padres les molesta el ruido de la capota, que si sólo tiene cuatro plazas, etc, etc, Bueno, qué os voy a contar: cuando una mujer se pone en esas, o te armas de paciencia, o cedes. Y yo cedí. Si llego a saber que años después me robaría la mitad de lo mío sin haber puesto nada, se traga el Suzuki, ja, ja, ja.

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