Reportaje

Coches míticos: Simca 1000, el filete del pobre

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13 de febrero, 2021

El Simca 1000 cumple 60 años en 2021 y se merece un homenaje, sobre todo en España, donde fue uno de los motores de una industria que ha dado muchos puestos de trabajo, y eso que al pequeño modelo se le pusieron todas las trabas posibles en la época. Aquí va nuestro homenaje al "filete del pobre".

En 1961 se lanzaba al mercado el Simca 1000, un modelo utilitario de la firma francesa que había nacido fabricando modelos de Fiat bajo licencia y que desde hacía algunos años contaba con sus propios diseños. A lo largo de sus casi 18 años en producción (desde 1961 hasta 1978) se vendieron alrededor de 2 millones de unidades, lo que significó un éxito notable para la marca.

El desarrollo del Simca 1000 comenzó a finales de los años cincuenta con una estrecha colaboración entre Fiat y Simca, tomando como punto de partida algunas de las soluciones técnicas empleadas en el Fiat/Seat 600. A punto de cambiar de década, Fiat da cerrojazo al proyecto y Simca asume los últimos años de desarrollo del proyecto en solitario, aunque respaldada por el apoyo financiero de Chrysler, el gigante americano que se haría con el control de la compañía francesa y expandiría la producción del Simca 1000 a varios países como Colombia, Chile e incluso los EE.UU. y Canadá. También se produciría en España, como veremos en el siguiente apartado.

El Simca 1000 destacaba por un interior espacioso y bastante cuidado para tratarse de un utilitario, pero sobre todo por una gama muy extensa y variada, lo que supuso algunos problemas en mercados como el español, donde se encarecía mucho su precio de venta para competir con rivales nacionales.

Simca 1000: otro sueño de Eduardo Barreiros

El Simca 1000 cumplía uno de los sueños de Eduardo Barreiros.

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En 1961 España tenía prohibida la entrada del Simca 1000 debido al cierre de las importaciones. Esto dio bastante oxígeno a los modelos de Seat y Renault que, al producirse dentro de nuestras fronteras, no tuvieron que competir en los primeros años con la novedad del Simca 1000.

En 1963 el empresario orensano Eduardo Barreiros cierra el acuerdo con Chrysler para fabricar automóviles en España y se abren las puertas para que el Simca 1000 se produzca en las gigantescas instalaciones inauguradas en Villaverde, Madrid, pero Chrysler da prioridad a otros proyectos desoyendo las peticiones de Barreiros y la producción del utilitario se demora hasta 1965. Cuatro años preciosos perdidos para implantarse en el mercado, lo que hizo que el Simca 1000 naciese con cierta antigüedad ya en España frente a rivales como el R-8 ya plenamente afianzados. El Simca 1000 era un buen rival para su antecesor, el Dauphine-Ondine, pero contra el R8 presentado en 1964 tenía poco que hacer.

Al retraso en su lanzamiento en el mercado se sumaron otros factores como un precio elevado debido a la excesiva variedad de la gama del modelo, de modo que las expectativas planteadas por Chrysler (100.000 unidades anuales) no se cumplieron y las ventas finales se ajustaron mucho más a lo previsto por Barreiros, alrededor de las 35.000 unidades anuales.

Aunque el Simca 1000 era un buen producto para la época, en España era difícil plantar cara a Seat o FASA, ya muy institucionalizadas. Además de alguna traba palaciega, pronto empezaron a surgir chascarrillos y bromas sobre los productos de Barreiros como el «quetearruino-quetearruino» en referencia al ralentí de sus camiones o «el filete del pobre», sobre nombre que se ganó el Simca 1000 porque su publicidad lo denominaba «el 5 plazas con nervio«. A mediados de los años sesenta no había memes, pero el sarcasmo nacional enseguida hizo sangre del slogan del Simca 1000 y lo llamaron el filete del pobre porque era para cinco y encima la carne tenía nervio.

Simca 1000: ¿mejor que el Seat 850?

El Simca 1000 era más espacioso y con mejores prestaciones que el Seat 850.

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Pese a que la concepción del Simca 1000 estaba muy condicionada por su disposición mecánica con el motor en la parte trasera, que ya estaba obsoleta en esa época, lo cierto es que el modelo francés era un buen coche, con un comportamiento en carretera mucho mejor que el de modelos de Seat (sobre todo cuando se reemplazó la dirección de tornillo por una de cremallera en 1969), unas mecánicas con mucho brío y unos interiores más cuidados que la media de la época.

Las enormes instalaciones de Chrysler en Villaverde (donde ahora se fabrica el nuevo Citroën C4)pensadas para producir 100.000 ejemplares anuales, estaban infraexplotadas, de manera que una de las grandes ventajas que tenían los compradores del Simca 1000 es que apenas tenían que esperar por él. Mientras que por un Seat equivalente la lista de espera era de varios meses, en pocas semanas te servían el Simca 1000 que quisieras.

A lo largo de la vida del Simca 1000 se realizaron ligeros cambios, siendo los más importantes y llamativos los que afectaron al tamaño y geometría de las ópticas traseras y delanteras. En las últimas versiones se racionalizó también la gama, reduciendo el número de variantes disponibles para mejorar sus precios.

Simca 1000 Rally: auténtica tecnología de competición

Las versiones Rally tenían prestaciones de auténtico deportivo.

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Entre las versiones del Simca 1000 destacaron especialmente las sucesivas generaciones del Rally, la más deportiva del modelo. Su aspecto era de lo más racing con la decoración de la carrocería, el cuadro de instrumentos e incluso un spoiler sobre la tapa del motor trasero. Además de una mayor cilindrada (el Rally 3 llegaba a los 1.294 cm3), estos motores se apretaban al máximo, con una carburación muy generosa y tecnología realmente de competición. De este modo, el Simca 1000 Rally 3 llegaba a los 103 CV y se convertía en una auténtica bomba para la época.

Tuve ocasión de restaurar uno de estos ejemplares y la verdad es que me sorprendí muchísimo al descubrir que en sus entrañas, este motorcito llevaba joyas técnicas como las bielas forjadas o el tratamiento especial de los pistones y cilindros, realmente es un motor de competición de la época en un coche de calle.

Para llegar a esos formidables 103 CV, el motor de 4 cilindros tenía dos carburadores dobles que metían la gasolina directamente a cada cilindro, un ajuste de la distribución bastante bravo que hacía que aquello fuese capaz de respirar por encima de las 6.000 rpm, con la potencia máxima a 6.200 revoluciones y pudiendo estirar hasta unas impresionantes 7.500 rpm.

Ligero, con una dirección de cremallera bastante precisa, un eje trasero con muy buena motricidad y un motor con mucho nervio, los Simca 1000 Rally fueron unos excelentes coches escuela para los pilotos de la época y todavía hoy sorprenden por sus prestaciones y divertida conducción.

Simca 1000: un trato inhumano

La canción de los Inhumanos lo hizo popular, pero con una gran mentira.

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Pobre Simca 1000…  la verdad es que le han caído toda clase de sambenitos injustos. Por si no bastaba con la broma del filete del pobre, en 1988 los Inhumanos se convierten en trending topic con su canción «qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000» que se repite machaconamente en todas las emisoras.

Lo más injusto de todo es que los asientos del Simca 1000 sí se pueden reclinar, de hecho era una de las muestras del mayor cuidado y lujo que ofrecía este pequeño utilitario frente a sus rivales.

Como suele suceder con los modelos más modestos, la escasa cotización y el poco interés en su conservación han hecho que el Simca 1000 haya pasado de ser un coche relativamente frecuente en las carreteras y calles españolas a ser más difícil de ver que un Ferrari. Las unidades que han sobrevivido a la corrosión y a los sucesivos planes de achatarramiento son escasas. Una pena.

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