Reportaje

Coches míticos: Seat 850 Especial, utilitario, familiar y todocamino

15 de noviembre, 2022

El Seat 850 Especial fue uno de los modelos más populares por las carreteras españolas. Te contamos su historia a bordo de este ejemplar impecablemente restaurado.

Hoy nos damos un paseo por la historia a bordo de este Seat 850 Especial de 1972 que se encuentra en un estado de originalidad intachable. Este año se presentaba también el Seat 127, el modelo que acabaría por reemplazar por completo al Seat 850 como utilitario medio en España y que suponía un salto tan enorme en cuanto a concepción que hizo que las ventas de nuestro protagonista cayesen en picado pese a la diferencia de precio a su favor. Con el Seat 127 desaparecían por completo del mapa los utilitarios de motor trasero y todos abrazaban el esquema técnico del Mini, con motor delantero transversal (para un mejor aprovechamiento del espacio) y tracción delantera, lo que mejoraba su seguridad activa y comportamiento. Apenas dos años después de matricularse nuestro protagonista, el Seat 850 desaparecía del catálogo de la marca en 1974.

Podríamos decir que el Seat 850 Especial fue el último «todo atrás español», aunque el Renault 8 mantendría este esquema hasta 1976 a base de series especiales y retoques en el equipamiento en un intento de estirar un chicle que ya no daba más de sí, superado por los R-5 y R-7 y posteriormente por el Renault 9, que podría considerarse su auténtico sucesor.

Seat 850: un 600 en el que el equipaje no olía a gasolina

El maletero del Seat 850 ganaba mucho espacio al quitar de esa ubicación el depósito de gasolina.

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El Seat 850 nace como Fiat 850 en 1964 y tardaría casi dos años en llegar a fabricarse en España bajo licencia con la marca Seat. Aunque convivió con el Seat 600 hasta casi el final de sus días (el 600 dejó de fabricarse en 1973 y el 850 sólo un año después), en un principio el 850 nacía como sucesor de su hermano menor, pero su precio y su tamaño hicieron que finalmente se decidiese mantener ambos modelos en el catálogo ya que había público para ambos.

Sel Seat 850 crecía apenas 27 centímetros respecto a los 3,3 metros de largo que medía el 600, pero marcaban una gran diferencia en cuanto a habitabilidad. Para empezar en el 850 el depósito de gasolina iba montado atrás, cerca del motor, en lugar de en el cofre delantero. Esto suponía dos enormes ventajas para el «ocho y medio»: aumentaba la capacidad del maletero y dejaba de oler a gasolina el equipaje. En el 600 eran frecuentes los derrames al repostar e inevitables los vapores que acababan impregnando con su aroma el equipaje.

También en el interior el Seat 850 ganaba en habitabilidad al seiscientos y su motor de 843 cm y 37 CV marcaba también una clara ventaja para el hermano mayor. En 1966, ya produciéndose en España, llegaría la variante con 4 puertas, que en un principio tendría la misma longitud que el modelo de 2 puertas, pero que acabaría con una batalla alargada tras algo menos de 1.000 ejemplares del chasis corto de 4 puertas.

Seat 850 Especial: el superventas

La versión Especial estaba mejor equipada y con mejores prestaciones, fue la más vendida del 850.

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El Seat 850 Especial fue la versión de más éxito dentro de la gama del ocho y medio. La publicidad de la época era muy elocuente: «Cárguelo hasta los topes, póngalo a más de 140 y sabrá por qué lo llamamos Especial». Este anuncio acabaría con sus creadores en la cárcel hoy en día, pero en su momento tuvo el efecto buscado y consiguió que esta versión fuese la más demandada por el público, que agradecía su potencia extra, un exterior más decorado con molduras laterales cromadas y llantas específicas, además de un interior más cuidado.

El motor mantenía los 843 cm3 originales, pero a base de una carburación más generosa y una distribución algo más brava, se ganaban 10 CV que eran una barbaridad, prácticamente un 30% más de potencia. De ese modo el Seat 850 Especial anunciaba una velocidad máxima de más de 140 km/h.

Este aumento de potencia implicaba otras mejoras, siendo los discos de freno en el eje delantero la más importante. Para mejorar más su refrigeración, las llantas del 850 Especial también crecían y se ganaban más orificios de ventilación que en las versiones normales.

En el interior el principal cambio estaba en el cuadro de instrumentos, algo más completo, y en los adornos que identificaban a esta versión.

Seat 850 Especial: cinco plazas… y alguno más

Aquí dentro viajaban con frecuencia más de 5 personas.

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Al abrir las puertas del Seat 850 Especial te encuetras con unos asientos de skai negro que se convierten en sartenes en verano, pero que pese a su sencillez resultan cómodos. Hay espacio para 5 personas, aunque en la época eran frecuentes los viajes con varios más, al considerarse que los niños ocupaban media plaza, de modo que podían viajar en él hasta 2 adultos con 5 niños.

El volante de pasta es igual que el del 850 Coupé, lo mismo que el motor de 47 CV que mueven con mucha alegría a este pequeño utilitario, además, con un sonido muy característico. Este ejemplar tiene un cuadro de instrumentos que era un accesorio en su época, lo mismo que la cesta de alambre que va junto al selector del cambio y que permite sacar algo de utilidad a la consola central para llevar objetos.

Apenas hay mandos en un coche que es muy sencillo y en el que casi no hay espacio ni para colocar una radio, que era otro de los accesorios típicos de la época. El maletero en la parte delantera y el motor en la parte trasera hacen que sea un coche muy peculiar y que llama la atención en la actualidad, pero en su época era muy frecuente y la gente estaba acostumbrada a este tipo de distribución: Seat 600, Renault Dauphine y R-8, VW Escarabajo, Renault 4/4

Conducir un Seat 850 Especial medio siglo después

El 850 tiene una conducción muy alegre.

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Hoy en día cuesta imaginarse que en un coche de este tamaño se cruzaban España entera las familias, hasta arriba de equipaje y con la baca cargada hasta los topes, pero así era. Darse un paseo en él o usarlo en ciudad es una gozada porque es pequeño y ultra manejable, pero cinco personas más el equipaje, en verano en pleno atasco y sin aire acondicionado tenía que ser una tortura.Hoy no voy a irme de vacaciones a Torremolinos con la familia sino a dar un paseo por los alrededores de El Pedrido y la ría de Betanzos, por unas carreteritas que parecen hechas a la escala del 850 y en las que me muevo como si fuesen una autopista pese a que apenas llegan a los 4 metros de ancho total.

La verdad es que es una gozada conducir estos coches ligeros, tienen una agilidad especial, y sus 47 CV, que parecen ridículos, lo cierto es que lo mueven muy bien. Es un coche muy alegre y al motor le gusta ir más bien alto de vueltas, en el entorno de las 4.000 rpm. Su sonido es muy característico y me lleva a unos años en los que era muy frecuente escucharlo por las calles cuando era niño.

La caja de cambios tiene 4 marchas y están perfectamente escalonadas para que el motor esté siempre en la zona más viva y mueva con soltura este coche «familiar». Los frenos cumplen bien con su trabajo, tampoco hay mucho peso que detener, pero sí que se agradecen los discos en el eje delantero, mucho más dosificables que los de tambor de las versiones normales.

La dirección es buena y el eje delantero entra bien en las curvas pese a que apenas hay peso sobre él. Hay que acostumbrarse a entrar reteniendo o incluso algo apoyado en el freno para que tenga más carga delante, pero sin pasarse para evitar que el eje trasero, con mucha más masa, se despegue del suelo y acabemos haciendo un trompo. Además, estos coches cambian mucho la caída del eje trasero y pasan de cierta caída negativa en reposo y con carga (para darle más estabilidad y agarre) a una acusada caída positiva cuando frenamos y el eje trasero se levanta.

La verdad es que con la potencia disponible es mucho más noble de lo que me esperaba y es difícil ponernos en una situación complicada salvo que hagamos todo lo posible por lograrlo. Lo que no me quiero imaginar es conducir un Abarth OT 2000 con este chasis en carrocería coupé y con 185 CV que según las preparaciones podían llegar hasta los 231 CV… vamos… una pistola en el pecho, como se suele decir.

En 50 años los coches han mejorado una barbaridad en cuanto a seguridad y prestaciones, pero este Seat 850 Especial cubría más que de sobra las necesidades reales de la época. Era un coche con el que la gente podía viajar con total libertad, muy barato de mantener, de bajo consumo y reparaciones sencillas que podía hacer cualquiera. Sí, ahora viajamos más seguros, pero menos libres y en coches en los que las reparaciones no son ni sencillas ni baratas de solucionar.

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