Reportaje

Coches míticos: Lotus Esprit Turbo, el espía que enamoró

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24 de octubre, 2020

El Lotus Esprit Turbo es uno de los coches con más carisma de los años setenta, con un diseño que se mantuvo fresco casi dos décadas y que sigue haciendo girar las miradas. Un coche de cine que se merece un homenaje.

En los años setenta del siglo pasado Lotus era una de las marcas de deportivos de moda. La obsesión de su fundador contra el peso daba sus frutos en los circuitos y fuera de ellos enamorando a miles de conductores sport. El formidable Lotus Europa de motor central dejaba claro que su chasis era formidable pero le faltaba chicha, así que empezaron a gestar un nuevo modelo con una disposición mecánica similar pero al que no le faltarían caballos. Nacía así el mítico Lotus Esprit Turbo, un coche de esos que marcan a toda una generación.

Con menos de 900 kg de peso y una potencia de 160 CV, el primer Lotus Esprit hacía gala de una excelente relación peso potencia y unas buenas cualidades dinámicas que alcanzarían un nuevo nivel al añadir un turbo a su motor de 4 cilindros. Con nada menos que 210 CV, el Lotus Esprit Turbo presentado en 1980 era uno de los coches con una aceleración de 0-100 km/h más brutales de su tiempo, con sólo 5,9 segundos. Para ponerlo en contexto, un Porsche 911 turbo contemporáneo y con 100 CV más sólo era 4 décimas de segundo más rápido.

Lotus Esprit Turbo: traje italiano con piezas de Citroën

Así lucía el concept de Giugiaro presentado en 1972

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El proyecto M70 de Lotus empezó a forjarse en 1971 adaptando un chasis del Lotus Europa con una longitud aumentada, pero manteniendo su estructura con una espina dorsal a la que se añaden los tirantes para anclar la suspensión delantera y el conjunto mecánico trasero.

Giorgetto Giugiaro se encargó de realizar una carrocería con un estilo que acabaría por convertir al Esprit en uno de los coches con más carisma de la historia. Así se presentaba en 1972 el aspecto definitivo del Lotus M70, que acabaría por llamarse Lotus Esprit en su versión definitiva, que debutaría en 1975.

El motor trasero en posición longitudinal era un 4 cilindros con doble árbol de levas en cabeza y 2 carburadores dobles que rendía 160 CV y se acoplaba a una robusta caja de cambios de 5 marchas procedente del Citroën SM. Esta caja de cambios (derivada de la del Citroën DS «tiburón») tenía la ventaja para Lotus de, además de ser muy robusta, montar los discos de freno a la salida del diferencial. Esta solución era muy empleada por Lotus en sus deportivos y modelos de competición, ya que mejoraba el reparto de pesos y eliminaba masas no suspendidas de las suspensiones.

El interior del Lotus Esprit era espectacular. Dos baquets rozando el suelo y un salpicadero de formas rectas en el que se acoplaba la capilla para una instrumentación repleta de relojes y un túnel central muy elevado bajo el cual estaba la espina dorsal del chasis. Las tapicerías de terciopelo y de los colores más «cantosos» vestían cada milímetro en las primeras series.

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El diseño de Giugiaro fue tan formidable y personal que, aunque con algunos cambios y actualizaciones, se mantuvo en el mercado hasta el 2004. Con nada menos que 28 años dando guerra, el Lotus Esprit es uno de los coches que más años se ha mantenido en producción y, además, cuando se retiró del mercado seguía siendo uno de los deportivos más eficaces que te podías comprar.

En 1987 se llevó a cabo una puesta al día del diseño de Giugiaro que fue todo un acierto. Se conservaron las proporciones y las líneas básicas, pero se modernizó su aspecto gracias al lápiz de Peter Stevens (el escultor del formidable McLaren F1).

Lotus Esprit Turbo: de 007 a Pretty Woman

El Lotus Esprit fue lo bastante espectacular como para ser elegido en numerosas películas de gran audiencia.

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El diseño del Lotus Esprit no dejaba indiferente a nadie. Su afilado frontal con el parabrisas casi alineado con el capó en forma de cuña le daba un aire muy futurista y agresivo. En 1981 fue elegido por el famoso 007 para sustituir a los Aston Martin precisamente por su imagen tan llamativa para la película «La espía que me amó», donde sorprendía al público transformándose en un submarino.

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Tal vez su aparición más estelar sería años más tarde en Pretty Woman, con Richard Gere destrozando su caja de cambios hasta dar con los taconazos de Julia Roberts.

Haber sido el coche del agente secreto menos secreto y el elegido como el capricho de un millonario deja claro que el Lotus Esprit era un automóvil para la élite.

Lotus Esprit Turbo: adrenalina en vena

El interior no podía ser más setentero.

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Ligero, potente y reactivo, el Lotus Esprit Turbo no era una máquina para novatos y exigía manos expertas para controlarlo. Conviene tener en cuenta que estamos en los primeros años de la sobrealimentación y los turbo de aquella época eran bruscos y con mucho retraso en su respuesta, lo que hacía que muchos probadores prefiriesen la precisión de las versiones atmosféricas, menos potentes, pero también más ligeras y progresivas.

¿Cuál fue el primer coche con turbo?

El Lotus Esprit Turbo era una máquina de aceleración pura y dura, una catapulta que te pegaba al respaldo del asiento. Sentado a dos dedos del asfalto, las sensaciones que transmite este coche a su conductor son únicas. El puesto de conducción tiene un salpicadero muy elevado y nos obliga a elevar la vista. El morro del coche es absolutamente invisible. Ni siquiera vemos la base del parabrisas desde el asiento. Esta postura tiene sus ventajas para un piloto y es que no te queda más remedio que mirar a lo lejos y no cometer el error de los novatos de ir mirando a la entrada de las curvas en lugar de buscar la salida con la vista lo más lejos posible.

Su fiabilidad no fue prodigiosa y el Esprit fue uno de los modelos que llevó a muchos aficionados a hacer la broma de que LOTUS era en realidad el acrónimo de «Lots Of Troubles Usually Serious«, que en cristiano significa algo así como «montones de problemas, generalmente serios«. Aah, ¡quién pudiera disfrutar de esos problemas…!

Lotus Esprit V8 Biturbo: se acabó la fiesta

El V8 elevó las prestaciones a otro nivel.

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En 1996 en Lotus aparcan la obsesión de Chapman contra el peso y renuncian al ligero motor de 4 cilindros de aluminio para meter con calzador un V8 de 3,5 litros en la parte trasera del Esprit. Este motor, desarrollado por Lotus, superaba los 500 CV de potencia gracias a sus dos turbos, pero esa potencia hacía inconducible al Esprit y destrozaba las cajas de cambios, así que se rebajó la presión de soplado y la inyección de gasolina para dejarlo en «sólo» 355 CV que tenían que mover un deportivo de 1,3 toneladas de peso.

Un gran alerón y un faldón delantero más bajo fueron necesarios para mantener pegado al suelo a este bólido que rozaba la barrera de los 300 km/h con una velocidad punta de 288 km/h.

Aunque con casi 30 años a sus espaldas, cuando se dejó de fabricar el Lotus Esprit en 2004, seguía siendo uno de los automóviles más fascinantes del mercado, un clásico atemporal.

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