Reportaje

Coches míticos: la primera generación del Seat Ibiza, el único superviviente

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31 de julio, 2021

El Seat Ibiza es el único modelo de la marca española que ha pasado la criba, el único puente entre las dos historias de Seat. Ya sólo por eso se merece un homenaje, pero es que además tenía otras cualidades que lo hacen merecedor de estar en nuestro rincón de coches míticos.

En el Salón de París de 1984 se presentaba al mundo el nuevo modelo de la nueva era de Seat completamente desligada de Fiat: el Seat Ibiza. Aunque para muchos fue el Seat Ronda el primer modelo de Seat como marca independiente y pese a que en su momento lograron defender que el Seat Ronda (el primero, por cierto, en utilizar el nombre de una ciudad española para bautizar a un modelo) no era un Fiat Ritmo, la realidad es que el Ibiza fue el primer Seat que no recordaba en nada a ningún modelo del catálogo de la hasta entonces amiga Fiat. Tampoco el Seat Málaga que nació también en 1984 se podía considerar un modelo tan auténticamente Seat como el Ibiza, puesto que el Málaga compartía mucho más con el Ronda evolucionado a partir del Fiat Ritmo.

Te interesa: la historia de todas las generaciones del Seat Ibiza.

El Seat Ibiza tuvo un papel muy complicado que cumplir en una época muy dura para la marca y es justo reconocer que lo hizo de maravilla, tanto como para ser el único modelo de la marca que ha sobrevivido varias generaciones después de que Seat pasase a ser una de las firmas del Grupo Volkswagen. Por esto, y aprovechando la reciente actualización del Seat Ibiza, es por lo que lo hemos elegido como uno de los coches míticos.

Seat Ibiza: ¿el primer (y único) Seat 100%?

El motor fue desarrollado en colaboración con el departamento de ingeniería de Porsche.

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Rotos todos los lazos que quedaban con Fiat, Seat afrontaba un futuro muy complicado en los primerísimos años ochenta del siglo pasado. En los treinta años de historia con Fiat apenas había podido desarrollar sus propios modelos sin homónimos en Fiat en una o dos ocasiones y siempre compartiendo muchísimos componentes. Ahora Seat volaba sola y sabía fabricar coches, pero desarrollarlos desde una hoja en blanco era algo que no había hecho nunca y su nuevo modelo no podía fracasar. En vez de intentar montar en bicicleta y arriesgarse a acabar en el suelo, los responsables de Seat tuvieron claro que mejor dar los primeros pasos «con ruedines», así que tiraron de colaboraciones para el desarrollo de su nueva criatura. La decisión fue acertada y prácticamente la única alternativa para sobrevivir teniendo que lanzar un nuevo automóvil con las arcas en números rojos y sin socios.

Para empezar, su carrocería se tomó de los bocetos presentados por Giugiaro como propuesta para la segunda generación del VW Golf. Seat e Italdesign terminaron de definir los trazos del nuevo modelo de la marca, siempre con dos máximas principales: simplificar su producción en serie y abaratar los costes. Esto simplificó y acortó muchísimo el tiempo de desarrollo del nuevo modelo.

Una cosa es diseñar un coche y otra muy diferente fabricarlo. Seat no tenía experiencia en cómo industrializar en serie la fabricación de un automóvil, siempre le había venido todo hecho desde la sede de Fiat en Italia. Para definir los procesos de fabricación del nuevo modelo, Seat pidió ayuda a Karmann, un carrocero alemán con mucha experiencia en fabricar en serie encargos especiales como los descapotables de Volkswagen o incluso algunos modelos de Porsche.

Ya tenemos el estilo y la fabricación resueltos, ahora hay que hacer algo con los motores y ahí es donde el apellido Porsche entró a formar parte de la leyenda del nuevo modelo de Seat, que lucía orgullosa el nombre de Porsche sobre la tapa de balancines de sus motores. Porsche no sólo se dedica a fabricar coches, también tiene un departamento de ingeniería que vende conocimiento a otras compañías y, de hecho, es lo que ha mantenido viva a la marca en los malos tiempos. En este caso Seat le pidió unas mecánicas que debían ser eficientes, sencillas (y por lo tanto fiables y económicas de mantener) y con unas prestaciones normales para un utilitario.

Así nació el primer modelo de una Seat independiente y la verdad es que la criatura no salió nada mal pese a tener tantos padres y nacer en una familia con problemas económicos muy serios. La calidad no era la cualidad más destacable del primer Seat Ibiza, pero era un coche muy honesto, ligero, espacioso, práctico, versátil y con un precio muy competitivo que incluso turo un éxito razonable fuera de nuestras fronteras. Sin duda, los buenos resultados del Seat Ibiza no sólo sirvieron para mantener viva a la marca después de la salida de Fiat, el Ibiza también sirvió para dejar claro que Seat merecía la pena y para que otros  inversores se interesasen por ella. Gracias al Seat Ibiza llegó Volkswagen y gracias a VW hoy sigue existiendo Seat, así que es probable que el Ibiza sea el coche más importante para la marca, además del más vendido.

Seat Ibiza Grupo B: sí, Grupo B

Seguro que te sorprende ver un Seat Ibiza en medio del mito de los Grupo B.

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Todos los aficionados al motor conocen los portentosos Audi Quattro, Peugeot 205 T16, Lancia Delta S4, Ford RS200…  los reyes de la mítica estirpe de los Grupo B de rallys. Puede que alguno más sepa algo del Citroën BX 4TC o del Austin Metro, pero casi nadie sabe (y es difícil encontrar información) que también hubo un Seat en la categoría reina del mundial de rallys. Como lo lees, existió un Seat Ibiza Grupo B.

Seat siempre tuvo claro que la competición era un buen escaparate en el que quería estar para dar a conocer sus modelos y los rallys en aquellos años eran un fenómeno con una repercusión mediática extraordinaria. No era la primera vez que la marca desarrollaba un modelo dentro de este grupo, que era el que permitía más modificaciones respecto a un modelo estándar, por eso Seat recurría a esa categoría del reglamento, sabedora de que sus coches necesitaban muchas modificaciones para ser competitivos respecto a los modelos que comercializaba. Gracias a la libertad que permitía el grupo B, Seat pudo inscribir modelos como el Seat 124 2000 o los Fura, Ritmo y Ronda Crono.

No pienses en el Seat Ibiza Grupo B como una máquina salvaje de tracción total y chorrocientos caballos. En realidad era un sencillo modelo de tracción delantera, con un motor 1.5 derivado del GLX pero más generoso de carburación y distribución para rozar los 130 CV y equipado, eso sí, con una caja de cambios de competición, diferencial autoblocante, frenos gordos y una suspensión más elaborada, modificaciones que el Ibiza sólo podía incorporar bajo el reglamento de los grupo B. Fue un truco para poder desarrollar el modelo de la copa monomarca que Seat quería sacar adelante.

Seat Ibiza SXi: el que todos querían

El SXi llegó al mercado en 1988.

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Después de algunos años en el mercado Seat presentó un nuevo tope de gama por encima del Ibiza GLX, el SXi, una versión con un acabado deportivo subrayado por los trazos rojos en las molduras y paragolpes, unos aletines en negro, las llantas de aleación y el sistema de inyección electrónica en el motor 1.5 que hacía subir la potencia de los GLX hasta llegar a los 100 CV, que tras el restyling del Ibiza y con un aumento de cilindrada hasta 1,7 litros y pese a la catalización, llegaría hasta los 103 CV en sus últimos años de vida.

El Seat Ibiza SXi era, por así decirlo, el GTi más accesible que había en el mercado. Su ligereza hacía que fuese más vivo y divertido de lo que su potencia de 90 CV pueda hacernos presuponer y estéticamente quedaba bastante pintón con la decoración de la carrocería, el alerón  y el llamativo frontal con un faldón más prominente y los faros antiniebla amarillos.

Era el Ibiza que todos querían y en cierto modo (aunque no todos podían permitírselo tampoco) el modelo que democratizó el selecto grupo de los GTi frente a rivales que eran mucho más caros, como el Ford Fiesta XR2, Renault 5 GT Turbo, Peugeot 205 GTi, Suzuki Swift GTi… sin duda coches con mejores prestaciones, pero muchísimo más caros.

Seat Ibiza Mk1: El restyling

El interior fue lo que más mejoró con el lavado de cara llevado a cabo en 1988.

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El Seat ibiza se mantuvo en producción hasta la llegada del modelo desarrollado sobre la plataforma del Volkswagen Polo en 1993. Para mantenerlo vivo en el mercado hasta la llegada de la segunda generación el Ibiza recibió un lavado de cara en 1988. Estéticamente no había cambios radicales más allá de unos nuevos faros más rasgados y con los intermitentes en el borde de la aletas delanteras en vez de en el parachoques, unos pilotos traseros redefinidos, unos paragolpes mejor integrados y nuevas gamas de colores y llantas.

Las mayores mejoras se llevaron a cabo en el interior, que recibía un nuevo salpicadero, asientos y paneles de puerta mucho más atractivos y también de mejor calidad que mejoraron mucho el aspecto del coche y revitalizaron sus ventas especialmente fuera de nuestras fronteras.

Así se mantuvo en activo a la primera generación del Seat Ibiza hasta 1993, cuando llegó la segunda, ya desarrollada por los nuevos amos de Volkswagen y que supondría un salto en calidad de materiales, ajustes y acabados abismal.

Seat Ibiza: para el rey y para las olimpiadas

Éste fue el primer coche que condujo el rey Felipe con el carnet recién estrenado.

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El Seat Ibiza de primera generación contó con algunos modelos muy especiales, como los realizados decorados para el equipo olímpico español, pero el ejemplar más especial de todos probablemente fuese con el que el actual rey Felipe de Borbón estrenó su carnet de conducir y que puedes ver sobre estas líneas. Se trata de un Ibiza en acabado GLX, el tope de gama en aquel momento, que todavía no existía el acabado SXi y que equipaba todas las opciones disponibles en el catálogo de Seat de la época, entre otras, el aire acondicionado. Hoy no se comercializa ningún coche sin aire o climatizador en España, pero hace 35 años era todo un lujo tenerlo.

El color dorado metalizado era bastante discreto y muy de moda en la época, lo que permitía al entonces príncipe heredero pasar más inadvertido en medio del tráfico. El modelo ha sido sometido a una profunda restauración por parte de la propia marca.

Anibal Podadera: el más exclusivo

El diseñador Podadera modificó varios Ibiza para crear sus Anibal, un coupé de líneas muy originales.

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Sin lugar a dudas, el Seat Ibiza más especial de todos no lo hizo Seat sino un diseñador independiente, Francisco Podadera, el artífice del Anibal Podadera, una especie de coupé basado en el Seat Ibiza y con cierta inspiración en modelos como el Pontiac Fiero o el Toyota MR-2 de la época.

Lo cierto es que su rediseño es bastante profundo y apenas conserva del Seat Ibiza original algunos paneles como las puertas o el marco del parabrisas. Lo más llamativo es el frontal, con unos faros escamoteables que eran una de sus principales señas de identidad.

El Anibal Podadera se fabricaba de manera artesanal con materiales sintéticos como la fibra de vidrio, resina de epoxi y kevlar y esto hacía que el precio se disparase una barbaridad. Las ventas fueron malas y la compañía cerró sus puertas después de haber fabricado poco más de medio centenar de ejemplares de los que en la actualidad apenas se conoce el paradero de una decena de ellas, lo que lo convierte en uno de los coches más exclusivos del mundo.

Ver información de los modelos

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Comentarios

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  • Jaime Estelrich

    Yo tengo uno como el de la primera foto con 33 años y 30000km totalmente original .

  • eieo

    El ibiza 021a si era un fiat ritmo, porque lo recomendó giugiaro.
    no es un vag.

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