Reportaje

Coches míticos: Ford Scorpio, odisea del espacio

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05 de septiembre, 2020

En 1985 Ford daba relevo a su gran berlina, el Ford Granada, con un automóvil de concepción mucho más moderna y que destacaría por su confort y amplitud interiores. Ésta es la historia del Ford Scorpio que ahora cumple 35 años.

La gran berlina que Ford tenía para su mercado europeo era el Granada, un modelo que había cumplido perfectamente con su papel de buque insignia europeo de Ford durante 13 años, pero en 1985 llegaba el momento de darle relevo con un modelo de vocación más global y concepción más moderna. Nacía así en 1985 el Ford Scorpio, una berlina de gran porte que destacaría especialmente por el formidable espacio que brindaba a sus pasajeros.

Hace 35 años no había tanta «marquitis» como en la actualidad y para las marcas generalistas era más fácil competir en el segmento de las berlinas de cierto lujo aunque no se llamasen BMW, Audi o Mercedes. Gozábamos de una enorme variedad de marcas que ofrecían productos excelentes como el Saab 9000, el Citroën CX, el Lancia Thema o el Renault 25.

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En medio de este panorama, Ford presentaba una berlina de líneas muy modernas y redondeadas que rompían por completo con el diseño anguloso del Granada. Se mantuvo en producción desde 1985 hasta 1998 y sus ventas fueron relativamente buenas en los primeros años.

Ford Socorpio: un interior excepcional

El Scorpio ofrecía uno de los interiores más espaciosos y que mejor cuidaba a sus pasajeros del mercado.

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Con unas medidas que en su día llamaban la atención pero que hoy en día resultan más compactas que las de un Peugeot 508 (no llegaba a los 4,7 metros de largo), el Ford Scorpio tenía uno de los interiores más cómodos para viajar del mercado. Sus plazas traseras eran enormes y hoy en día te sorprenderías sentándote en ellas y comprobando cómo tres adultos pueden viajar en ellas con más confort que en una berlina de gran lujo como un Mercedes Clase S actual. En su anchísima banqueta trasera caben tres sillas infantiles con cierta holgura, algo impensable en un modelo actual sin irnos a furgonetas con plazas individuales.

Las versiones Ghia y los modelos más equipados gozaban de unos asientos que podían ir tapizados en cuero que podrían pasar por sofás en cualquier salón y, además, contaba con una excelente visibilidad gracias a su gran superficie acristalada. Entre los refinamientos que el Scorpio brindaba a sus pasajeros estaban los respaldos traseros con reglaje eléctrico, un elemento de confort que hoy en día se reserva casi exclusivamente para berlinas de gran lujo.

Ford Scorpio: 3 carrocerías

El Scorpio se ofrecía con carrocerías de 4 y 5 puertas y un enorme SW.

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Otro aspecto singular del Ford Scorpio es que la marca del óvalo se atreviese a ofrecer su nueva berlina con tres variantes de carrocería: una versión hatchback de 5 puertas, un sedán de 4 puertas y un formidable familiar SW que sorprendía por el volumen de carga y unas líneas con cierto toque sport que lo hacían muy atractivo.

También la oferta mecánica era muy amplia, con motores de 4 cilindros y dos litros, V6 y diésel, así como variantes con sistemas de tracción total o trasera. Gracias a su variada oferta y a un excelente equipamiento para su precio, el Ford Scorpio se hizo en 1986 con el galardón de coche del año, al convertirse en uno de los primeros modelos en ofrecer el ABS de serie en casi toda la gama.

Mientras que su predecesor, el Ford Granada, se desarrolló en Europa y no se llegó a exportar a los EE.UU.,el Scorpio fue uno de los primeros modelos de «plataforma global», algo que llevó a un nivel superior el Ford Mondeo. En el mercado americano, el Scorpio se comercializó bajo el emblema de Merkur Escorpio.

Ford Scorpio: una evolución con un mal final

La tercera evolución del Scorpio tenía una estética muy controvertida.

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Desde 1985 hasta 1998 el Ford Scorpio se mantuvo vigente gracias a tres generaciones, aunque más bien fueron cambios estéticos y con pocas variaciones en sus plataformas. De todas ellas, tal vez la más atractiva sea la segunda generación presentada en 1991, con un frontal algo más agresivo que la primera, un equipamiento más completo y mejores acabados, sobre todo en el interior.

En 1994 llegaría la tercera generación, que introdujo cambios todavía más profundos y que eliminó las versiones de 5 puertas del catálogo. Esta generación sería muy criticada en su día por una estética demasiado rompedora, especialmente en la parte trasera, que resultaba muy pesada visualmente y más del gusto americano que europeo.

Las ventas se desplomaron, además de por su controvertida imagen, por unos precios demasiado elevados. Una pena que un modelo como el Scorpio viviese unas últimas horas demasiado bajas, porque tenía unas buenas cualidades.

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Aunque sus ventas no fueron malas, su rápida depreciación y un coste de mantenimiento algo elevado han hecho que no haya demasiados supervivientes del Scorpio en la actualidad.

Ford Scorpio Cosworth: lujo a alta velocidad

El Cosworth era el tope de la gama Scorpio y destacaba por su confort de viaje.

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Aunque su diseño y mucha de su tecnología era moderna (ABS, ordenador de a bordo, climatización…) las mecánicas del Scorpio eran algo vetustas. El motor más moderno era el 4 cilindros EFi, mientras que el tope de gama, el V6 de 2,9 litros, era una evolución del empleado en el Ford Granda y Capri, con una concepción muy antigua y un rendimiento muy modesto. Pese a rozar los 3 litros de cubicaje, se conformaba con 150 CV de potencia, apenas 25 más que el 4 cilindros de dos litros.

Propulsión trasera, suspensiones… el esquema técnico era muy clásico y las prestaciones más bien modestas. La punta de lanza de la gama Scorpio estaba en las versiones firmadas por Cosworth, que añadían unas culatas de 4 válvulas por cilindro al V6 gracias a las cuales la potencia aumentaba hasta unos respetables 207 CV que destacaban por su suavidad… y sed, con consumos que se acercaban a los 20 l/100 km en conducción deportiva.

El Ford Scorpio Cosworth no tenía el temperamento deportivo del mítico Ford Sierra Cosworth. El turbo de su hermano menor hacía que su entrega de potencia fuese más brusca y su comportamiento más radical, mientras que el Scorpio sobresalía en confort y en la capacidad de viajar rápido por autovías con un sonido de lo más sugerente de su V6.

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