Reportaje

Coches míticos: Ford Probe, el Capri que no fue

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31 de octubre, 2020

En 1992 se presentó la segunda generación del Ford Probe y por fin llegaría a nuestro mercado este deportivo americano. Su diseño y su exclusividad eran sus principales bazas. Vamos a dar un repaso a uno de los modelos más llamativos de la era dorada de los coupés en Europa.

En la década de los noventa los modelos de dos puertas estaban de moda. Todas las marcas ofrecían versiones coupés de algunos de sus modelos y llegaron al mercado coches con líneas muy seductoras como el Opel Calibra o nuestro protagonista de hoy, el Ford Probe.

Ford empleó el nombre de Probe para varios concept cars en décadas anteriores, pero no sería hasta finales de los ochenta cuando se llegase al mercado americano un Ford Probe real. Era un deportivo bastante atípico para los gustos americanos, con mecánicas compactas y potencias más bien modestas, además de unas dimensiones más propias de un modelo europeo que de uno americano.

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El motivo de estas características y de que un deportivo americano llevase una mecánica modesta y tracción delantera está en que en realidad se fabricaba aprovechando una plataforma de Mazda, una marca que acababa de incorporarse al gigante americano.

Si nos fijamos un poco en la silueta del Ford Probe veremos que, en efecto, recuerda bastante al de modelos japoneses de la época, especialmente la superficie acristalada del Toyota Celica contemporáneo… aunque a mí me recuerda más a las del Panhard BT24.

En 1992 el Probe mantendría los trazos básicos de su predecesor, pero se emplearía la nueva plataforma del Mazda MX-6 en lugar de la del 626 Coupé para su desarrollo y llegaba así la segunda generación del Probe, que es la que hemos conocido en España, un modelo que se suponía que debería recoger el testigo del mítico Ford Capri.

Mazda MX-6: el gemelo oriental

El Mazda MX-6 tenía una estética más clásica.

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El modelo de Mazda fue menos conocido en nuestro mercado. Su diseño perdía detalles como los faros escamoteables o la peculiar zaga del Probe, lo que hizo que fuese menos llamativo y pasase más desapercibido. Es cuestión de gustos, pero en la actualidad el diseño del Mazda MX-6 parece haber superado mejor el examen del tiempo y sus líneas resultan más atractivas en la actualidad que entonces.

Las versiones con el motor V6 de 24 válvulas destacaban por su suavidad de funcionamiento y por una agradable sonoridad, aunque sus prestaciones con 164 CV en ningún caso daban como para que ninguno de los dos se pudieran considerar verdaderos deportivos.

Ford Probe: Mazda con Ford

El interior del Probe era muy del gusto americano.

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Aunque el Probe tomaba prestada la plataforma y la mayoría de los órganos mecánicos del Mazda MX-6, los americanos imprimieron en él su propio carácter y adaptaron a sus gustos muchas cosas, tal vez demasiadas para el gusto europeo.

Pese a las buenas críticas del Mazda MX-6, el Probe dejaba más fríos a los probadores y prensa españoles de la época, que se decantaban claramente a favor de la puesta a punto del Mazda. En el Probe se montaban neumáticos más grandes, se suavizaban las suspensiones y se aumentaba la asistencia a la dirección, cambios que hacían de él un coche más confortable, pero también más torpe en conducción deportiva. Esto no significaba que el Probe fuese mal, al contrario, las críticas eran muy positivas. Simplemente, el Mazda era mejor, de hecho, era considerado uno de los mejores de la categoría y siempre se criticó que el MX-6 no dispusiese de una versión con más potencia, a la altura de su imagen y dinamismo.

Algo parecido pasaba con el interior del Ford Probe. Su diseño era muy del gusto de los coches americanos de la época. Los plásticos eran de buena calidad y en general el coche recibía buenas críticas, pero el salpicadero, la instrumentación y, sobre todo, el volante, no terminaban de cuajar con los gustos europeos.

Ford Probe: muchos valencianos

Casi todas las unidades matriculadas en España lo hacían en Valencia.

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Es curioso comprobar como una gran parte de los Ford Probe que se podía encontrar uno por las calles tenían matrícula de Valencia, de hecho, si buscas uno usado verás que también es más probable que tenga una V en sus placas que de cualquier otra provincia.

Evidentemente, que Ford tenga su fábrica en Almusafes y que este coupé tenga tantos ejemplares matriculados allí no es una casualidad. Por un lado, muchos de los empleados de Ford se sintieron cautivados por el nuevo modelo y, con algunas ventajas como trabajadores de la compañía, se cerraron muchos pedidos a los propios miembros de la familia Ford, además de matriculaciones hechas por la propia marca con la intención de reavivar unas ventas que nunca cumplieron con las expectativas.

Lo cierto es que al Probe se le criticó mucho la falta de carácter y de personalidad propia. Todo el mundo lo veía como un hijo bastardo, con tracción delantera y sin la personalidad que se esperaba de un coche que se anunció como el heredero del Capri, un modelo con demasiada leyenda.

Los prejuicios son siempre dañinos y el Probe era un coche mucho mejor de lo que se opinó de él. Buena prueba está en que muchos han sobrevivido en buenas condiciones y han aguantado bien el paso de los años.

En la actualidad es relativamente fácil encontrar ejemplares en buen estado. Como es lógico, los más apetecibles son los que montan el motor V6 de 2,5 litros y 164 CV, claramente más potentes y sofisticados que las versiones más básicas de 4 cilindros.

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Comentarios

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  • Txuchin

    Si me acuerdo de él. No me gustaba entonces y mucho menos ahora. Pasaba por ser un coche japonés que Ford estaba usando para probar nuevas ¿soluciones? Una especie de Velsatis pero mucho menos serio.
    Por mi puede descansar en paz, bueno quiero decir que cuando subasten uno podéis ir tranquilos, yo no voy a pujar.

  • Barry

    En esa época, para mi, había un coupé por encima de todos y era el precioso y atemporal Peugeot 406 diseñado por Pininfarina.

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