Reportaje

Coches míticos: Ford Granada, grande y gran coche

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24 de julio, 2021

Hubo una época en la que el mercado era más variado en cuanto a marcas. Hoy en día, si piensas en un coche de representación, raro es el que se sale del "sota, caballo y rey" alemán, pero en los años setenta y ochenta marcas como Ford, Lancia, Saab, Citroën... eran excelentes alternativas, como deja claro nuestro homenajeado de hoy, el gran Ford Granada.

Pese a su nombre tan hispano, en España apenas pudimos conocer ejemplares de la primera generación del Ford Granada más allá de las que llegaban a Canarias o traían los emigrantes. La apertura del mercado y, sobre todo, el inicio de la producción del Ford Fiesta en 1976 en la factoría valenciana permitieron que el Ford Grananada Mk2 sí fuese ya un coche algo más común en nuestras carreteras, aunque tampoco abundaban demasiado porque no muchos se lo podían permitir.

El Ford Granada era una excelente alternativa para los que buscasen un coche espacioso, cómodo y con buen porte y rivalizaba de tú a tú con modelos como el Opel Senator, Citroën CX, Audi 100, Mercedes W123, W124 y W201, BMW E21, E30 y E12, Saab 900, Lancia Gamma, Rover SD1, etc. Su diseño, sobre todo en la primera generación, era muy elegante y sus mecánicas muy robustas, aunque también algo arcaicas. Se mantuvo en activo entre 1972 y 1985 (por eso ves tantos rivales de una misma marca) y dejó el listón bastante alto para su sucesor, el Ford Scorpio. Fiel a la filosofía de Ford, aunque el Granada no era un coche barato, sí tenía un precio muy interesante para todo lo que ofrecía a cambio frente a su competencia y las ventas no fueron malas en absoluto. Por desgracia, hoy en día es un coche que no abunda demasiado y que ya ha pasado su mínimo de cotización, con precios que empiezan a subir, sobre todo en el caso de algunas versiones como los 2.8 Ghia y, sobre todo, los preciosos coupés de primera generación.

Ford Granada MK1 (1972-1977): una berlina con aspecto deportivo

La primera generación del Granada era más elegante.

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En 1972 Ford presentaba al público la primera generación de su berlina de lujo desarrollada por las oficinas europeas de Ford, a caballo entre Reino Unido y Alemania. Por sus proporciones, con una carrocería muy larga y ancha en relación a su altura, y con un diseño de líneas muy horizontales, el Ford Granada tenía un porte con cierto toque sport, al parecer muy ancho y pegado al asfalto. Sus grandes grupos ópticos traseros también contribuían a darle ese toque casi deportivo a esta berlina que pronto fue adoptada como una de las alternativas preferidas para flotas, vehículos de policía, etc.

Desde el principio, la gama del Ford Granada destacó por su variedad, tanto de mecánicas y acabados como de carrocerías. La primera generación del Ford Granada estuvo disponible con nada menos que cuatro tipos de carrocería (berlina, coupé sedán, coupé fastback y ranchera) y mecánicas que iban desde los modestos 4 cilindros 1.7 de las versiones más básicas (denominadas Consul por motivos legales en los primeros años) hasta los más potentes V6.

Aunque su carrocería y el interior tenían un diseño muy moderno y atractivo, tecnológicamente el Ford Granada era muy tradicional: motor delantero longitudinal con tracción en el eje trasero, frenos de tambor atrás y motores de fundición, duros como rocas y fiables como un pico y una pala, pero de prestaciones modestas y algo tragones en una época en la que parecía que el apocalipsis del petróleo iba a llegar inmediatamente.

Ford Granada Coupé: el Capri de lujo

El Granada Coupé era uno de los coches más atractivos de su época.

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De la primera generación del Ford Granada existieron versiones con carrocerías de dos puertas y estilo coupé que son muy atractivas. Entre 1972 y 1974 el Ford Granada Coupé tenía una carrocería de tres volúmenes muy llamativa y que en cierto modo recordaba al Ford Capri por la silueta de la zaga. Tal vez por eso en 1974 se decidió modificar el diseño del coupé y adoptar una línea de sólo dos volúmenes tipo fastback, que es la que puedes ver en la imagen superior y que, personalmente, me parece más atractiva. Es más, en acabado Ghia con el techo vinilado, este Coupé del Ford Granada me parece uno de los coches más atractivos de su época, con un gran equilibrio entre elegancia y deportividad. Ni por prestaciones ni por comportamiento pretendían ser coches sport, más bien su enfoque era el de un GT, un automóvil confortable pero de aspecto más dinámico y con un interior en el que cinco adultos podían acomodarse sin problemas.

Hasta la llegada de los motores de 4 cilindros en línea denominados Pinto, los Ford Granada montaban motores de configuración en V tanto para los de cuatro cilindros como para los de seis. Ford fue una de las pocas marcas que utilizó motores V4 y como toque sofisticado, para hacerlos más suaves de funcionamiento, contaban con ejes contra rotantes de equilibrado y los piñones de distribución de material sintético para hacerlos más silenciosos.

La verdad es que impresiona abrir el enorme capó de un Ford Granada y encontrarse con un compactísimo motor V4 dentro de él, dejando espacio prácticamente para poder montar dos motores. Aunque no eran coches lentos para su época, a los Ford Granada se les criticó bastante por unas prestaciones más modestas de lo que su porte y tamaño hacían presuponer. Para hacernos una idea, sus grandes V6 de 3 litros apenas llegaban a los 140 CV de potencia.

Ford Granada Mk2 (1977-1985): el Ford que abrió las puertas a Hyundai

Esta es la trasera del MK2 de primera serie.

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En 1977 llegaba el momento de modernizar al Granada y se presentaba la segunda generación, completamente remozada en cuanto a diseño, interiores y equipamiento, pero también muy tradicional en lo técnico. Las primeras series de la segunda generación tenían un look muy elegante y mantenían esas proporciones que le daban un aspecto de coche ancho y pegado al asfalto. En 1981 se hacía un ligero lavado de cara en el que lo más evidente era el rediseño de los grupos ópticos traseros, que pasaban a tener unas líneas en relieve que se habían puesto de moda también en los Capri, Escort y Taunus de la época.

Con esta generación llegó la mecánica diésel al Ford Granada, trasplantada directamente de los Peugeot 504 y 505, uno de los motores diésel mejor considerados de su época, aunque hoy sus 69 caballos nos parezcan ridículos.

En su época se alababa del Ford Granada su confort, su espacioso habitáculo y su comportamiento dinámico, siendo las prestaciones y los consumos los aspectos peor valorados por la crítica.

Como curiosidad, esta segunda generación del Ford Granada fue ensamblada por Hyundai en Corea para el mercado asiático…quién le iba a decir a Ford que apenas 30 años después aquella pequeña marca coreana iba a llegar a ser el gigante que es ahora.

Ford Granada Tournier: una verdadera ranchera

La ranchera era enorme y muy práctica.

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Tanto en la primera generación como en la segunda, el Ford Granada estuvo disponible con carrocería familiar, denominada Tournier, una opción nada frecuente en la época y que casi ningún rival ofrecía. Sólo Mercedes con las versiones TD, los Audi 100 Avant, los Citroën CX Break y Peugeot 504/505 Break y Volvo Polar 240 podían plantar cara al Ford Granada Tournier que con una carrocería muy ancha conseguía un maletero como una caverna. El Citroën CX lo superaba en capacidad gracias a sus 4,9 m de longitud y formidable distancia entre ejes de 3 metros, lo que permitía al francés disponer incluso de una tercera fila de asientos y 8 plazas.

Lo mejor del Ford Granada Tournier es que su diseño estaba muy bien conseguido y el baúl trasero se integraba a la perfección con el resto del vehículo.

Ford Granada Altair: el que pudo ser y no fue

El Altair no llegó a verse reflejado en ningún modelo de serie.

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En 1980 el carrocero Ghia (ya bajo el paraguas de Ford) presentaba al público este llamativo concept car con el nombre de Ford Granada Altair. Aunque las llantas nos dan una pista, cuesta creer que bajo esa línea tan en cuña y futurista se esconda un tradicional Ford Granada MK2, pero así es. El afilado frontal y el montante trasero parecen inspirados en el impresionante Aston Martin Lagonda y la aerodinámica y la seguridad parecían ser las primicias fundamentales del diseño de Ghia.

Un frontal muy afilado con los faros carenados, enormes parachoques con grandes superficies absorbentes y deformables  una zaga en cuña perfilaban una berlina que ofrecía en realidad un Cx bastante discreto de 0,35 (similar al de un Citroën CX de 1974). Lo más llamativo era el interior con un salpicadero muy del gusto de la época (con líneas rectas horizontales) en el que se integraba un formidable equipo de sonido de alta fidelidad y unos asientos muy confortables para los cinco pasajeros.

Mecánicamente era bastante conservador, de hecho era directamente un Ford Granada 2.8i Ghia vestido con un traje hecho a medida. De este concept car no se aprovechó nada ni para el Granada que sufriría un lavado de cara apenas unos meses después de este ejercicio de estilo ni para su sucesor, el Ford Scorpio.

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