Reportaje

Coches míticos: Citroën Ami 6, el coche con alero

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01 de mayo, 2021

Este año se celebra el sesenta aniversario del lanzamiento de uno de los coches de diseño más singular de todos los tiempos: el Ami 6. Su estilo es de lo más controvertido, pero no se puede negar su originalidad. Aquí va nuestro homenaje a este simpático modelo.

El proyecto iniciado antes de la Segunda Guerra Mundial del TPV (siglas francesas para vehículo muy pequeño) de Citroën fue un auténtico éxito y las ventas del Citroën 2CV no podían ir mejor, pero la gama de los chevrones estaba muy coja, con demasiado hueco entre el simpático utilitario y el revolucionario Citroën DS/ID. Para ello nació el Citroën Ami 6 en abril de 1961.

Lo cierto es que la compañía llevaba varios años desarrollando un modelo intermedio bajo el nombre en código de Proyecto C, pero era un proyecto tan revolucionario y personal del genio de André Lefevre, que su enfermedad y fallecimiento hicieron que nadie pudiera terminar de desarrollar aquello. Había que iniciar un nuevo proyecto desde cero, pero no había tiempo que perder para completar la gama con un modelo intermedio, así que mientras se iniciaba ese nuevo proyecto (del que acabaría naciendo el Citroën GS), se decidió aprovechar lo que ya había y sabían que funcionaba.

El Citroën 2CV era un modelo genial, con una construcción muy sencilla y versátil. Constaba de una plataforma plana que contenía toda la mecánica, suspensiones, frenos y anclajes sobre la que luego se montaba una carrocería. La decisión era evidente, aprovechar esa base y poner sobre ella un automóvil más sofisticado.

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Esta nueva carrocería que se montaría sobre la plataforma del 2CV sería esculpida por el artista Flaminio Bertoni, máximo responsable del departamento de diseño de Citroën y genio del que nacería el DS/ID, considerado desde el primer día un ejemplo de arte industrial. Bertoni se sacó de la manga un diseño inspirado por la moda de la época con una zaga muy singular denominada «Z» por su forma con la luneta trasera invertida.

Citroën Ami 6: la Z más extrema

La trasera invertida en Z estuvo muy de moda en aquellos años.

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Este diseño apareció en los Studebaker de 1953, con un pilar C invertido y una luneta trasera panorámica, pero pronto empezaron a surgir modelos con un cristal plano, más barato, que otorgaba a modelos como los Lincoln Continental MK IV del 59 o el Ford Anglia 105E un aspecto muy singular, con un techo que parecía tener un porche sobre la tapa del maletero. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el país vencedor influía muchísimo en términos de estilo en todo el mundo, y a Bertoni esas formas le parecieron tendencia, así que las incluyó en su diseño, pero con un toque muy personal y original.

El Citroën Ami 6 llevaba al extremo esa idea de la luneta trasera invertida, pero lo exageró al máximo, tanto que incluso a muchos les pareció excesivo. La nueva berlina de Citroën no podía tener más personalidad, con una construcción genial en muchos aspectos. En una Europa a la que no le sobraban todavía los recursos, Bertoni diseñó una carrocería extremadamente ligera, con una chapa muy fina a la que daba rigidez añadiendo nervaduras y formas complejas, como el peculiar capó delantero o las preciosas puertas con esa llamativa hendidura.

Más espacioso y con mejor acabado que el Citroën 2CV, el Ami 6 era un coche claramente más sofisticado. Su mecánica y plataforma era igual de simple, pero no podemos obviar que era muy eficaz, con unas suspensiones revolucionarias muy confortables y un excelente comportamiento en carretera, tanto como para que admitiese sin problemas un motor mucho más potente cuando se le trasplantó el motor del Citroën GS de 4 cilindros en los Ami Super de los años setenta.

Citroën Ami 6: el lujo está en los detalles

Aunque sencillo, el Ami 6 está repleto de detalles de gran calidad, como este acabado en guilloché del aluminio de la plancha de a bordo.

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Con una carrocería más elaborada que la del sencillo 2CV, el Ami 6 era sencillo y no tenía grandes lujos, pero lo cierto es que tenía detalles de acabado propios de modelos muy superiores.

Mi amigo Alfonso Cordeiro, el propietario del ejemplar que puedes ver en las fotos, me ha permitido escudriñar este coche y la verdad es que me he quedado maravillado con algunos detalles. El interior es espartano, no tenemos un cuadro de instrumentos repleto de relojes, ni una consola central con unos mandos para la climatización, pero lo que hay está hecho con un gusto y un mimo en los detalles verdaderamente exquisito.

Por ejemplo, el salpicadero está decorado con una moldura de aluminio (de verdad, no plástico queriendo parecerlo) con un acabado en guilloché que es una delicia a la vista y al tacto. Los mandos, la instrumentación, incluso el llamativo testigo de estado de carga de la dinamo, de forma cónica y heredado directamente de los DS/ID… todo está hecho con mucho gusto y cuidado en los detalles.

El interior es espacioso y 4 adultos viajan con muchísimo confort y más espacio para las piernas y las cabezas que en la mayoría de los compactos actuales. Por desgracia, el Ami 6 no es descapotable como sí lo es el 2CV o el Dyane 6. Su techo (una proeza realizada en fibra de vidrio) es rígido y va atornillado a la carrocería.

Citroën Ami 6: el 3 CV

Con el motor de 600 cm3 sus prestaciones son modestas, pero en línea con la época.

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En algunos mercados, el Ami 6 era conocido como el 3CV, debido a su mayor potencia fiscal respecto al 2CV, al contar con un motor de 600 cm3 que acabaría equipando también el 2CV y el Dyane 6 posteriormente.

Sus prestaciones no eran para tirar cohetes, pero su cigüeñal desmontable con bielas montadas sobre rodamientos coge vueltas con alegría y sólo pide aceite y gasolina para llevarnos al fin del mundo, además no consume demasiado y su andar te termina enamorando. Sabes que vas a llegar y te tomas el viaje con otra filosofía: nada de obsesionarte con adelantar el camión que llevas delante, vamos a parar a ver este pueblecito, comprar algo de pan de verdad hecho en horno y cuando salgamos ya se habrá alejado.

Pese a la sencillez del modelo, el Ami 6 es un coche muy sofisticado. El motor tiene exquisiteces como el encendido directo con chispa perdida, una genialidad que presentó el 2CV y que es la base sobre la que se fundamentan los sistemas de encendido actuales. No es un motor complicado, pero odia las manazas y pide conocimientos y buen hacer para funcionar correctamente.

Otra cosa que odian estos coches son los «ingenieros». El 2CV es una máquina perfecta tal y como está diseñada. La mayoría de inventos lo único que hacen es estropearlo. Los diseñadores de estos Citroën simplificaron al máximo el chasis y la mecánica. Cualquier cosa que le quitemos o añadamos sólo servirá para dejarlo peor de lo que fue diseñado.

En España no conocimos el Ami 6 salvo por los que traían los emigrantes o los que llegaban a las islas y es muy difícil encontrar ejemplares. Aquí conocimos a su sucesor, el familiar y el Ami 8 (o Citroën 8), con carrocerías mucho más convencionales con el estilo que impuso Robert Opron cuando se le encargó el restyling del modelo.

Las cotizaciones actuales del Ami 6 están en el orden de los 15.000 euros, un precio a cambio del cual conseguiremos un coche completamente distinto a todo, que sólo nos pedirá aceite y gasolina para llegar a cualquier sitio y que mimará nuestra espalda y riñones con un confort de suspensiones inigualable.

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