Reportaje

Estos coches icónicos en realidad nacieron para el ejército

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06 de septiembre, 2019

A lo largo de la historia del automóvil han existido modelos que han acabado prestando un servicio muy diferente a aquel para el que fueron concebidos. Damos un repaso a algunos de los casos más llamativos de coches que se diseñaron como armas y acabaron siendo algo muy diferente.

Vamos a dar un repaso a la historia de algunos modelos de lo más variopinto, nacidos para prestar servicio militar pero licenciados casi con más éxito como civiles. Algunos, como el Jeep, sirvieron con honor y llegaron a crear una nueva categoría de vehículos. Otros, en cambio, ni siquiera pasaron las pruebas de acceso a la armada y tuvieron que ser “reeducados” para convertirse en caprichos para usos más frívolos, como el Mini Moke.

Lo más curioso de estas historias es que, pese a que nacieron como espartanas herramientas de trabajo, en la actualidad son más un icono destinado a prestar los servicios más chic y saciar vanidades.

Jeep: el origen

El Jeep no sólo dio origen a un modelo sino a una marca y a toda una nueva categoría de vehículos.

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Cuando te explicamos la historia tras el logo de Jeep ya te contamos gran parte de la vida del Jeep, nacido como solución de transporte ligero para el ejército de los EE.UU. en la II Guerra Mundial.

El Jeep no sólo prestó servicio de manera eficaz para aquello que fue diseñado, también supo adaptarse como ninguno a los tiempos de paz tras la contienda y mantuvo miles de puestos de trabajo operativos durante décadas.

A lo largo de su historia, el Jeep no sólo fue el germen de una nueva marca de automóviles, también inauguró una nueva categoría de vehículos y fue “fusilado” por otras compañías como Land Rover o Toyota, cuyos primeros Defender y Land Cruiser eran básicamente una copia del Jeep, del que calcaban el esquema técnico, dimensiones y planteamiento.

VW 181: la cosa

El VW 181 nació como una herramienta inspirada en los Kübelwagen de la 2ª Guerra Mundial.

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Aunque el mítico Escarabajo fue bocetado por Hitler y desarrollado por Porsche como un vehículo para movilizar a la sociedad alemana, lo cierto es que sus primeros pasos los dio como base perfecta para el transporte ligero del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Denominados Kübelwagen (Schwimmwagen en el caso de los modelos anfibios), los chasis del simpático Beetle sirvieron de manera eficaz a los alemanes durante la Guerra en todos los terrenos y frentes.

Treinta años después del inicio de la Segunda Guerra Mundial nacía el VW Safari o VW 181, dependiendo de los mercados, más conocido como “The Thing” (la cosa), por su esperpéntica imagen, claramente inspirada en la estética de los Kübelwagen de la contienda.

Partiendo de la plataforma de un Escarabajo, el VW 181 empleaba el eje trasero reductor similar al de las primitivas T1 que acortaba el desarrollo de su caja de cambios para proporcionar una mayor potencia y capacidad de ascenso para superar fuertes pendientes cargado hasta los topes. Esta característica, unida al poco peso sobre el eje delantero, hace que sea relativamente fácil que levante las ruedas delanteras del suelo al arrancar con brusquedad en primera sobre una superficie con buena adherencia.

El VW 181 fue un vehículo práctico y con ciertas capacidades off road gracias a una buena altura libre, unas suspensiones de buenos recorridos y una simplicidad absoluta. Desprovisto de cualquier elemento de confort superfluo, el VW 181 tuvo una versión encargada por una cadena de hoteles Acapulco para servir como coche playero. Tal vez por eso pronto empezó a ser más valorado para usos más frívolos.

Para tratarse de un vehículo de características tan peculiares, el 181 gozó de un cierto éxito comercial y se llegaron a fabricar cerca de 100.000 unidades entre 1969 y 1983.

Mini Moke: un paracaidista frustrado

El Moke pasó de ser un paracaidista a un coche playero.

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Las geniales ideas implementadas por Alec Issigonis en el mítico Mini parecían perfectas para que la compañía se atreviese a presentarse al concurso de la Armada Real Británica para ofrecer un nuevo vehículo ligero de transporte para su ejército.

Basándose en el Mini y con cierta inspiración en el Jeep, al coqueto utilitario se le eliminó todo lo que no fuese imprescindible, incluido el techo y las puertas. La idea era crear un automóvil lo bastante ligero y compacto como para poder ser lanzado en paracaídas y servir de transporte para las tropas.

La idea parecía buena, pero en el campo de pruebas los resultados fueron catastróficos. Sí, el Mini Moke podía ser lanzado en paracaídas y tocar el suelo sin desintegrarse, pero sus pequeñas ruedas, su ridícula altura libre al suelo y sus suspensiones hacían que no pudiese avanzar campo a través y quedase atrapado ante el menor obstáculo.

En la fábrica reaccionaron con mucha dignidad e imaginación ante el rotundo NO de la armada y el Moke redirigió el tiro. En vez de ser ofrecido como un coche militar se convirtió (sin realizar el más mínimo cambio en él) en un coche perfecto para invadir las islas y playas más turísticas.

Mercedes Clase G: el preferido por el enemigo

El Mercedes Clase G es un ídolo entre los enemigos para los que fue creado.

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Tal y como comentaba en la prueba del Mercedes G 350d, la historia del Mercedes Clase G es una de las más irónicas de la industria del automóvil.

La Segunda Guerra Mundial transformó Europa para siempre y sobre todo a Alemania, que quedó dividida en dos, una de ellas bajo la batuta de Rusia, que pasaría a ser poco menos que “el coco” para las naciones occidentales. Se acabó una contienda pero empezó la dichosa Guerra Fría y las naciones se armaban de manera disparatada con el pretexto de “la disuasión”.

En este contexto, Alemania y Austria suman esfuerzos para el desarrollo de un nuevo vehículo 4×4 para sus ejércitos y fruto de la sociedad entre Mercedes-Benz y Steyr-Puch nace el Mercedes Clase G.

Nació para plantar cara a una posible invasión rusa y acabó invadiendo los corazones y deseos de los rusos, que se acabaron convirtiendo en los más entusiastas clientes del Clase G tras la caída del muro de Berlín y la transformación económica de la extinta Unión Soviética.

Los Mercedes Clase G pasaron de ser espartanos vehículos militares a mantener una estética muy simple, pero incorporar mecánicas cada vez más potentes e interiores más lujosos hasta convertirse en caprichos comprados por encargo por millones de rublos.

Audi Quattro: un Iltis en sus entrañas

La mecánica del VW Iltis fue trasplantada al Audi Quattro.

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Un año antes de que se presentase el Mercedes Clase G debutó el Volkswagen Iltis (Typ 183)  y la compañía alemana comenzó a suministrar un interesante vehículo de tracción total al ejército alemán. En 1978 este todo terreno tenía unas interesantes cualidades entre las que destacaba su tracción total permanente.

Motor delantero longitudinal colgado por delante del eje, caja de cambios, diferencial central y árbol de transmisión colocados a continuación, suspensión independiente… el Iltis tenía buenos mimbres, aunque su excesivo voladizo delantero y la variación de altura libre al suelo que provocaba la suspensión independiente mermaban sus cotas de todo terreno, errores de los que Mercedes tomó buena nota al desarrollar el Clase G.

El Iltis cumplió con honestidad su misión, pero no se ha valorado en su justa medida la importancia que tuvo en el desarrollo de uno de los automóviles que más pasiones desatan en la actualidad: el Audi Quattro.

Si echas un vistazo a la galería de imágenes y te fijas en las “radiografías” del Quattro y del Iltis, advertirás que gran parte de sus entrañas son las mismas.

En efecto, el Audi Quattro es básicamente un VW Iltis al que se le quitan su compacto motor y su espartana carrocería y se le trasplanta la potente mecánica de 5 cilindros turbo estrenada en el primer Audi 200 y una atractiva carrocería coupé.

Lo cierto es que Audi lo tuvo relativamente fácil. Antes de arriesgarse con su propio nombre, el VW Iltis se presentó en una de las pruebas deportivas más duras del mundo, el París-Dakar, donde el todo terreno de Volkswagen arrasó en su segunda edición copando la primera, segunda y cuarta plaza en 1980. El Iltis dejaba claro que su potencial iba más allá de las trincheras.

Hummer: inspirado por Lamborghini

El Hummer pasó de ser un coche de infantería al preferido de raperos y estrellas de cine.

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En 1984 empezó a prestar servicio en el ejército de los EE.UU. el HMMWV (High Mobility Multipurpose Wheeled Vehicle, vehículo con ruedas multiservicio de alta movilidad), más conocido como Humvee y que en 1992 pasaría a la vida civil con el nombre comercial de Hummer H1.

El Humvee se inspiró claramente en un todo terreno desarrollado por Lamborghini y producido por Mobility Technology International en los EE.UU. Resulta difícil de creer que una marca de deportivos radicales fuese la encargada de desarrollar un todo terreno de cualidades off road sobresalientes, pero no podemos olvidar los orígenes de Lamborghini como fabricante de tractores y la enorme experiencia en crear máquinas capaces de avanzar sobre terrenos de todo tipo.

El Lamborghini Cheetah se presentó en 1977 y su aspecto impactó desde el primer momento. Espartano y repleto de aristas, pero perfecto para ofrecer unas cotas 4×4 ideales al llevar las ruedas prácticamente fuera de la carrocería, en las esquinas del coche.

El proyecto fue un desastre en su día y no fue aceptado por el ejército americano en un principio, pero Lamborghini lo evolucionó para crear el formidable Lambo LM002, uno de los automóviles más atípicos y exclusivos de la historia.

El Cheetah no fue aceptado, pero no se tiraron los planos a la papelera y el primer Humvee no puede negar su enorme parecido con el Cheetah y, curiosamente, su evolución acabó por convertir al vehículo militar en un coche con unos clientes muy parecidos a los del LM002: millonarios.

El Hummer H1 se convirtió en los noventa en el coche preferido por las estrellas de cine, raperos y personajes más llamativos de la época. Otro militar licenciado como capricho.

 

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