Coches de tercera mano: ¿te convienen?

24 Septiembre, 2013, modificada el 9 Agosto, 2017 por

Con un mercado del automóvil de ocasión desbocado desde hace más de cuatro años, era inevitable que (más pronto que tarde), empezara a dar signos de agotamiento. Y así empieza a ser… más o menos. Llegan los coches de tercera mano: ¿cuándo es un buen negocio comprar uno?

Coches de tercera mano: ¿te convienen?1

Lo que se agota no es la demanda, que sigue creciendo, sino la oferta, que a duras penas aguanta el tipo. Y donde acaba la segunda mano… empieza la tercera mano sacando pecho. Es que son éstos unos años muy “locos”, por escoger una forma amable de llamarlos, en los que cada euro que se guarda es un dineral. Y a la hora de ahorrar, tras el colapso financiero y el crack de la construcción, viene el escatimar lo máximo posible en lo que es y ha sido el segundo gasto más importante para las familias: el coche.

Siempre, mientras a unos les va mal, a otros les va estupendamente, y estos últimos agraciados han sido los vendedores de coches usados -en detrimento de sus compañeros, que antes les podían mirar por encima del hombro, del departamento de coches nuevos-.  Pero la realidad incontestable es que, hoy en día, por cada vehículo que se entrega nuevo a estrenar salen 2,2 de segunda mano.

Habitualmente, la franja de edad más solicitada de estos automóviles iba de los cuatro a los seis años: coincide con su devaluación máxima sin que se trate en absoluto de un coche viejo. Generalmente, también suelen ser vehículos con un único propietario antes de su puesta a la venta como (en todo el sentido de la palabra) material de segunda mano.

Pero ahora, tras cinco años -que se dice pronto- de pasarlo “malamente”, el mercado de ocasión se enfrenta a nuevos desafíos, como el de qué coches va a vender si cada vez menos gente compra un nuevo y quien lo hizo en su día piensa apurarlo al máximo.

¿Y los coches de segunda mano?

Hablaba estos días con un buen amigo, gerente de un importante establecimiento de compraventa, y me comentaba que estaban empezando a hacerse con automóviles de tercera mano -esto es, con dos propietarios anteriores- para tener nutrida la exposición. Pero descubrieron que estos modelos tenían aún bastante buena salida entre un tipo de público que cambia de coche más por necesidad que por capricho. Instruyeron a los tasadores para que no fueran del todo malos con su oferta: llevan unos meses poniendo en circulación vehículos que antes se desdeñaban y se lanzaban al mercado particular… o se sacaban de nuestras fronteras. Me habla de “ejemplares” con más de 6 años y cerca de 100.000 km en su marcador.

Por otro lado -el perverso, yo diría- y también como causante del fenómeno, me confiesa que en buena parte se vende mejor este producto que el anterior, más nuevo, debido al abuso de algunos de sus colegas; viendo el panorama, decidieron, si no encarecer, desde luego no abaratar su mercancía, esperando sacar una buena tajada. Y la mayoría lo logró, aunque no cayó en la cuenta de que esto, como todo, genera un efecto cadena: los vendedores de los coches que estaban comprando también resolvieron mantener o, aquí sí, incluso incrementar sus precios. Hablo del trato con alquiladoras, flotas o empresas de renting, principales abastecedoras de gran parte de estos negocios.

Tampoco contaron con que las marcas lanzaran tan agresivas políticas de descuento que hasta el coche usado se hacía caro respecto al nuevo. Es verdad que la mayoría de las veces no es así, pero también es cierto que muchas personas le “tienen miedo” a la exposición de coches nuevos y se lanzan al mercado de ocasión sin regatear ni buscar una mejor oferta, por eso se pueden encontrar Ford Focus, Opel Astra, incluso BMW Serie 1 a estrenar… económicamente más atractivos que sus equivalentes usados o kilómetro 0.

Vídeo: cómo comprar un coche de segunda mano

Respecto  a estos últimos coches, los llamados “km0”, es gracioso lo que sucede. Si antes procedían de automatriculaciones del concesionario obligadas por la marca, ahora son voluntarias para tener siempre una fuente de coches usados, los más demandados, para vender casi por el mismo importe que si fueran nuevos (con oferta y descuento, claro).

También es significativo lo extraído de un estudio reciente de una financiera vinculada al mundo del motor: mucha gente que suele cambiar de coche de manera frecuente -menos de cuatro años- y que antes acudía sin remisión al vehículo nuevo, ahora, dado el factor económico y psicológico (nada despreciable), recurre sin dudarlo al sector de ocasión, aunque suele elegir los productos más exclusivos y menos longevos. A modo personal, una vez leído el documento, me queda una cierta sensación de que siempre cambian de coche los mismos, mientras la mayoría aguanta con lo que hay. No sé, cosas mías.

Por ello, entretanto, nuestro parque móvil sigue envejeciendo y, dada su relativa escasez y carestía, se empieza a estilar la compra del semi-semi-nuevo para casi la mayoría de los que buscan ahorro de verdad. Así, el coche que alguien feliz sacó del concesionario a estrenar en su día, cambió y, más tarde, otro eligió hasta que le compensó, vuelve al mercado y espera su ya no segunda, sino tercera oportunidad.

Una vez que tenemos claro lo que nos llevamos, no hay que desconfiar ni de unos ni de otros: son coches con “mucha vida”, pero a muy buen precio y, como dice mi vecino de oficina (que estos días “estrena” un Audi con placa BZT), “se trata de algo para pasar el trago. Ya vendrán tiempos mejores”.

Eso espero. Y que no se hagan tardar. O en pocos años me veo hablando de las bondades de los coches de sexta mano con menos de 750.000 km en su marcador. Tiempo al tiempo.

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