Reportaje

Coches míticos: Subaru SVX, la pléyade cumple 30 años

32 fotos

Ampliar

09 de enero, 2021

En 1991 Subaru presentaba uno de sus modelos más especiales, el SVX. Su misión era la de dejar claro de lo que era capaz el fabricante de coches más pequeño del mundo. Ésta es su historia.

Uno de los coches más singulares que este año sopla 30 velas y por ello se puede considerar oficialmente un clásico es el Subaru SVX, nuestro coche mítico de hoy. Nació en pleno apogeo de los deportivos japoneses pero, como de costumbre en la marca, con un concepto diferente al de sus rivales.

Subaru es de esas marcas que prefiere hacer su propio camino en lugar de seguir las roderas de otros. Mientras que Honda hacía el NSX como un deportivo de conducción exquisita para pilotos, Nissan el 300 ZX biturbo que te pegaba al asiento, los de las pléyades sacaban a la luz un coupé con el mercado americano como claro objetivo y en el que la seguridad, el confort y la tracción total fuesen protagonistas.

Mucho más que una evolución del Subaru XT (otro coche raro donde los haya), el SVX fue un proyecto carísimo en el que Subaru quiso plasmar su saber hacer y de lo que era capaz. El resultado fue un gran turismo muy confortable, con una calidad constructiva muy superior a la media, un motor excelente y una caja de cambios que fue su condena.

Subaru Alcyone: la estrella más brillante

El modelo definitivo es prácticamente idéntico al del concept presentado años antes.

32 fotos

Ampliar

En 1989 se presentaba en el Salon de Tokyo el concept car que puedes ver sobre estas imágenes y que, como apreciarás, apenas se diferencia del modelo definitivo. Sus líneas son obra de uno de los carroceros más importantes de la historia, Giorgetto Giugiaro, el mismo que diseñó el Golf original, el Lancia Delta, los míticos Bugatti EB112 o el emblemático BMW M1.

El Subaru Alcyone (que es el nombre de la estrella más brillante de la constelación de las pléyades que sirve de logo para la marca) tenía un diseño muy aerodinámico y vanguardista, con un CX de 0,29 que estaba entre los mejores de la época. La sorpresa llegó casi dos años después cuando se presentó en el Salón de Ginebra de 1991 esta nueva generación del Subaru SVX (Alcyone en el mercado americano y japonés) sin apenas cambios respecto al concept car visto en Tokyo.

Para su nuevo buque insignia Subaru echó el resto en cuanto a equipamiento y, sobre todo, calidad constructiva. Resulta un poco extraño que, puesto que su principal misión era la de subir el listón de Subaru en el mercado americano, recurriesen a un diseñador de estilo tan europeo como Giugiaro, mientras que el resto de la concepción del SVX no podía ser más del gusto americano: suspensiones suaves, una parsimoniosa caja de cambios, un completo equipo de sonido y unos asientos muy confortables.

Subaru SVX: una cúpula de cristal aerodinámica

Una de las singularidades del diseño del SVX son sus peculiares ventanillas.

32 fotos

Ampliar

Sin lugar a dudas, una de las singularidades más llamativas del diseño del Subaru SVX son sus cristales. Los pilares que unen el techo con el resto de la carrocería están cubiertos por los vidrios del parabrisas, luneta, ventanillas y laterales.

Esta forma de montar los cristales buscaba reducir al mínimo las turbulencias aerodinámicas al eliminar casi por completo las rendijas de unión de los vidrios con la carrocería. Esta forma de cubrir los montantes con los cristales obligó a una solución muy llamativa para las ventanillas de las puertas y plazas traseras, que desciende sólo en la mitad inferior y dejan fijo el resto del cristal al marco de la puerta y de la carrocería.

Además de aerodinámica, esta solución permite viajar con la ventanilla abierta aunque llueva sin que entre agua en el interior. Por contra, resultan algo incómodas a la hora de pagar en los peajes y parkings.

Para enfatizar todavía más esa sensación de que la carlinga del SVX era de vidrio, la marca ofrecía la opción del techo pintado en negro brillante, lo que hacía que pareciese una cúpula completa de vidrio.

Otra solución para mejorar la aerodinámica, además de unos bajos bastante carenados, fue la de ocultar en gran medida las escobillas limpiaparabrisas, que tienen una posición de reposo más baja que casi los oculta por completo y otra más alta para los días de lluvia.

Subaru SVX: un motor excelente y un cambio mediocre

El 6 cilindros bóxer es una maravilla por sonido, prestaciones y suavidad de funcionamiento, pero el cambio EAT4 no está a la altura.

32 fotos

Ampliar

Bajo el capó delantero del Subaru SVX la marca montó un excelente motor bóxer de 6 cilindros y 24 válvulas con sistema de admisión variable dual ram, encendido por una bobina para cada cilindro y 3,3 litros de cilindrada que desarrollaba 230 CV.

Este motor impresiona por su sonido y por su extraordinaria suavidad de funcionamiento, hasta el punto de que no se sabe si está encendido o apagado cuando gira al ralentí. Sus prestaciones son buenas y tiene un tacto delicioso, sobre todo cuando gira por encima de las 4.000 rpm, momento en el que el sistema de admisión variable pasa de los conductos largos (que mejoran el par a bajo régimen) a los cortos. El sonido del motor se vuelve más agudo y su empuje va aumentando hasta el corte de inyección.

Como no podía ser de otra manera, el SVX  contaba con el sistema de tracción total de Subaru, que variaba en función de los mercados y el equipamiento, llegándose a ofrecer una variante exclusivamente de tracción delantera que no estuvo disponible en Europa, como tampoco lo estuvo la versión con sistema de dirección en las cuatro ruedas, reservada sólo para el mercado japonés.

Básicamente se ofrecían dos tipos de tracción total en el Subaru SVX, la básica con un diferencial central de tipo viscoso y otra parecida al sistema Haldex que ofrecía un reparto automático de par en función de la adherencia de cada eje, reservada en Europa para el mercado alemán y suizo principalmente.

Otro detalle técnico interesante es la dirección de cremallera con asistencia variable en función de la velocidad, poco frecuente en la época y de excelente tacto y precisión.

Hasta aquí el esquema técnico del SVX es una maravilla, pero llegamos a su talón de Aquiles: la caja de cambios. En Subaru decidieron, claramente con el mercado americano en mente, que su nuevo GT de lujo no merecía llevar una caja de cambios manual, así que instalaron una caja de cambios desarrollada por AISIN de 4 marchas y convertidor de par que tenía la singularidad de ser la primera caja con gestión electrónica y varias leyes de funcionamiento.

La idea era excelente, un sistema electrónico permitía variar la reacción del cambio para darle un toque más Sport, reducir los consumos o incluso usarla de forma parecida a un manual, pudiendo bloquear las marchas. Este sistema, a diferencia de los tradicionales que cuando seleccionas el 3, por ejemplo, lo que hacen es que puedan ir entrando la primera, segunda y tercera y anula las superiores, lo que hace es bloquear el cambio en tercera. Sirve principalmente para, por ejemplo, salir de la nieve o el hielo bloqueando una marcha larga para evitar que el exceso de par haga patinar las ruedas.

Por desgracias, la 4EAT tenía un enemigo en el SVX y parece un chiste porque su nombre casi lo deja intuir (4EAT casi parece HEAT, calor), el calor. La sobre ingeniería del SVX hacía que la báscula parase el dial por encima de la tonelada y media, la tracción total añadía bastante arrastre y la caja de cambios se recalentaba. Para colmo de males, el diseño aerodinámico del SVX dejaba una mínima rendija en el paragolpes delantero que quedaba apantallada en Europa por el portamatrículas (en muchos estados de Norteamérica la matrícula delantera no es obligatoria).

Este exceso de temperatura degradaba el fluido hidráulico y se disparaba el desgaste de los discos de fricción de la transmisión, lo que acortaba la vida útil de la caja de cambios drásticamente.

Por otro lado, la caja automática con sólo 4 relaciones de cambio muy abiertas y, además, largas, castraban las prestaciones de un motor al que le gusta girar alto de vueltas. Su velocidad máxima era elevada gracias a su extraordinaria aerodinámica y los 230 CV, pero las aceleraciones eran modestas para un coche de este potencial.

Subaru SVX: seguridad y confort

La conducción del SVX es muy agradable.

32 fotos

Ampliar

A los mandos del SVX sorprende el increíble confort de marcha que ofrece y su estabilidad y aplomo en vías rápidas. Realmente el coche fue concebido como un tren de alta velocidad para viajar por autopista y autovía sin fatiga.

Su centro de gravedad es muy bajo y pese a la suavidad de las suspensiones apenas balancea. La dirección tiene un tacto excelente y transmite confianza. En zonas viradas es el excesivo peso su principal enemigo, con unas inercias considerables y unos frenos que se agotan rápidamente, en parte también porque la transmisión automática ofrece menos freno motor.

La tracción total es muy útil cuando las condiciones del asfalto no son las mejores, con una excelente motricidad en todo momento pese a que es un coche anterior a la proliferación de los controles electrónicos.

La caja de cambios de 4 marchas tiene unos desarrollos larguísimos que hacen que el motor apenas supere las 2.000 rpm cuando se rueda a 120 km/h, con un silencio absoluto tanto de la mecánica como de la aerodinámica.

En definitiva, es un coche en el que se viaja con un gran confort, en el que te sorprende la calidad del cuero y de la Alcantara que recubre el salpicadero y los paneles de puerta, las excelentes gomas que garantizan la hermeticidad de las puertas y los peculiares cristales, etc.

Subaru SVX: una pieza exclusiva

El Subaru SVX es uno de los coches japoneses del que menos unidades se han fabricado.

32 fotos

Ampliar

Con un precio en España en el entorno de los 7 millones de pesetas ( alrededor de los 40.000 euros), el Subaru SVX era un coche bastante caro en su época en nuestro mercado y de una marca que no estaba muy introducida todavía. Esto hizo que el número de ejemplares vendidos en nuestro país apenas rondase el medio centenar de ejemplares.

En total, Subaru fabricó 24.379 unidades del Subaru SVX (o Alcyone, según mercados), la mayoría de ellas, como era previsible, en EE.UU.

En la actualidad no es un modelo fácil de encontrar en el mercado de ocasión y sus precios oscilan mucho dependiendo de su estado. Los ejemplares más recomendables son los posteriores a 1995 en los que se introdujeron una serie de mejoras en la refrigeración del líquido de la transmisión y un kit de filtro adicional que reduce en parte el problema mencionado, aunque no lo elimina. Los precios suelen moverse entre los 6.000 y 12.000 euros.

La reparación de la caja de cambios tiene un coste alrededor de los 2.000 euros y por ahora es posible reconstruirla porque AISIN sigue fabricando los kits de reparación.

Si buscas un deportivo, olvídate del SVX. Su caja de cambios automática mata toda la deportividad que puedas pretender. Eso sí, como GT no hay muchos que ofrezcan su confort, es un coche ideal para viajar rápido, cómodo y seguro y con un estilo diferente.

El resto del vehículo tiene una calidad constructiva excelente, sus únicos puntos débiles son la caja de cambios y los rodamientos de las ruedas traseras.

Ver ficha técnica y equipamiento

Comparte este artículo:

Artículos similares

Comentarios

* He leído la Política de privacidad

Síguenos en las redes

Aquí está tu coche