Chevrolet celebra un siglo conduciendo el futuro

7 octubre, 2011, modificada el 10 octubre, 2011 por

La marca americana creadora de coches musculosos, iconos en cientos de películas, celebra un siglo lanzando siete nuevos modelos en el año 2011. Autocasion.com ha tenido la oportunidad de conducir cuatro de ellos y de estar al lado de Chevrolet en este cumpleaños tan especial.

Piensa en esos enormes coches americanos, descapotables o no, pero todos ellos anchísimos y largos, que protagonizan las películas de los años 50 y 60. Forman parte del imaginario colectivo y son uno de los iconos de Estados Unidos. Entre ellos, destacan los Chevrolet, los conocidos “Chevy” que aparecen en imágenes y canciones. Tan “yanquis” como las hamburguesas y, sin embargo… Su cuna está en Suiza. Has leído bien: el fundador de la marca, Louis Chevrolet, nació en La Chaux-des-Fons, y hasta allí nos llevó el fabricante para celebrar un siglo de historia.

El 3 de noviembre se cumplen 100 años desde su creación: Chevrolet, emigrante en Estados Unidos, se unió a William Durant y estableció la cuarta firma de automóviles más importante del mundo. Antes, este amante de las carreras y la competición se crió en las calles de una ciudad reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, famosa por sus relojes, su diseño urbanístico en cuadrícula y otro de sus “hijos”: el arquitecto Le Corbusier.

Llegamos a la cena en Chevrolets clásicos tan bien cuidados como éste.31
Llegamos a la cena en Chevrolets clásicos tan bien cuidados como éste.

La marca quiso celebrar allí la cena que conmemoraba su historia, a la que nos llevó en sus mejores clásicos, en algunos casos conducidos por sus orgullosos propietarios. El Bel Air que ves en la foto, por ejemplo, tardó tres años en ser restaurado; ahora, su dueño se pasea con él ataviado con las típicas cazadoras que lucen en las universidades americanas y unos zapatos blancos y negros listos para “marcarse” un rock.

El futuro se llama Chevrolet Volt

Llegué hasta La Chaux-des-Fonds desde el diminuto aeropuerto de Berna conduciendo un Volt, modelo del que te hemos hablado en varias ocasiones. Hasta ahora no había tenido la ocasión de subir a uno y tengo que confesar que es tan futurista, que llegué a plantearme (no fui la única) si estaba ante un prototipo, una unidad de pre-serie. Pero no, resulta que su consola central en blanco, completamente plana –no hay botones; los habituales símbolos están dibujados sobre el material plástico y basta con rozarlos para que se activen- es así en los Volt de producción. También lo es el Centro de Información para el Conductor, una pantalla táctil que muestra, mediante intuitivos gráficos, el estado de la climatización, el sistema de sonido, la navegación (opcional) o el dispositivo de carga.

Este eléctrico de autonomía extendida, capaz de recorrer de 40 a 80 km sólo con sus baterías, ofrece a sus ocupantes un silencio sorprendente. Bien asentado, negocia curvas con facilidad y, gracias a sus 150 CV y 370 Nm de par, disponibles desde el momento en el que se pisa el acelerador, regala unas prestaciones más que notables (la velocidad máxima se ha limitado a 160 km/h). Pero, ¿qué ocurre cuando se “acaban las pilas”?

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En ese momento entra en acción un generador, un propulsor 1.4 de 86 CV que funciona con gasolina y que alimenta la unidad eléctrica, ampliando la autonomía hasta los 500 kilómetros. Es el mismo sistema que utiliza el Opel Ampera (su “primo”) y, como en éste, la ventaja es que termina con la preocupación de “quedarse tirado” si se agota la batería. La otra cara de la moneda es que resulta tan sencillo acostumbrarse al silencio de su funcionamiento en modo eléctrico que el sonido de motor de combustión “molesta”.

¿Cuál es el precio del Volt, de su aspecto dinámico y su recarga completa en cuatro horas? Con impuestos y sin descontar las ayudas estatales, 41.950 euros. El coste es elevado, cierto, pero valora lo que te ahorrarás en gasolina si lo empleas para tus desplazamientos diarios y en quebraderos de cabeza si decides salir de viaje con él…

El sonido del Camaro

Si antes hablaba de la ausencia de ruido del Volt, ahora es el turno de ensalzar las virtudes casi musicales del Chevrolet Camaro o, más bien, de su motor 6.2 V8. Dejo La Chaux-des-Fonds y atravieso una zona conocida como “la Siberia suiza” (el termómetro del coche marcó 1º, aunque luego subió hasta los 21º) al volante del deportivo americano que decora pósters y camisetas desde hace 40 años. Tras una década de ausencia, regresa a Europa con una apariencia de “muscle car” moderno, anguloso e inmediatamente reconocible.

Pero las cabezas no se giran sólo por su diseño (que también), sino al oír la llegada de sus 432 CV. Es un sonido ronco, grave, agresivo, que te hace preguntarte cuánto está consumiendo. Aunque es evidente que a su propietario no le preocupa, aquí va el dato: 13,1 l/100 km en el caso del automático, un litro más para el manual. Yo me decantaría por este último, que te hará olvidar el gasto de gasolina gracias al manejo impecable del cambio: recorridos cortos, precisos, rápidos… Una delicia.

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La suspensión ha sido especialmente puesta a punto en Nürburgring para adaptarse a las demandas de los consumidores europeos. Si a su acertado compromiso entre eficacia y comodidad sumas sus asientos deportivos y su gran potencia, que otorga fuerza en cualquier zona del cuentavueltas, obtienes un coche cuya conducción es fácil, agradable, casi dócil. Cuando quieras que se desate la fuerza (y si pisas a fondo el acelerador, se desatará), un display que proyecta la velocidad en el parabrisas impedirá que desvíes la vista de la carretera.

Llega la hora de hablar de su precio: 43.900 euros para la versión manual y 45.900 para la automática (49.900 y 51.900, en el caso del cabrio). Sé lo que estás pensando. Pero si el amor es ciego y te llama con un “canto” como el del Camaro, es difícil resistirse…

Placeres terrenales en el Chevrolet Aveo

Seguimos nuestro camino y lo hacemos al volante del nuevo Chevrolet Aveo diésel 1.3. Se trata de la primera mecánica de gasóleo que monta un coche pequeño de la marca en Europa y, a juzgar por lo que he visto en esta primera impresión, le ha sentado muy bien.

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El propulsor se ofrecerá con 75 y con 95 CV, asociado, respectivamente, a cajas de cambios manuales de cinco y seis marchas. El primero es suave, tranquilo, ágil, pero le cuesta digerir las pendientes y las recuperaciones. A cambio, regala un consumo (oficial) de 3,7 l/100 km. Pero con la versión más potente, la cosa cambia. Esos 20 CV más empujan con decisión el pequeño Aveo, que se interna valiente por las carreteras más retorcidas para llevarnos hasta Lucerna, donde la marca nos ofrece la rueda de prensa en el interior del Museo del Transporte. Se trata de un singular espacio con varios pabellones dedicados a los trenes, aviones, barcos y naves espaciales que configuran la historia de la movilidad. Por supuesto, los coches también tienen su “hueco”, uno muy interesante, y allí nos explican que en 2011 se prevé un récord de fabricación y ventas, que los nuevos modelos lanzados este año permiten a Chevrolet competir en el 50% del mercado, que los planes pasan por convertirse en la marca no europea más comercializada en el Viejo Continente. Proyectos para otros 100 años de andadura y los precios del Aveo diésel: de 13.750 a 15.850 euros, con una campaña promocional que rebaja esta cifra en 1.500 euros.

Subimos a un barco que atraviesa el lago Lucerna y nos deja en el funicular de la montaña Bürgenstock. El vehículo, construido en 1888, recorre 994 metros para dejarnos en uno de los hoteles que hay en la cima, a 1.132 metros de altitud, desde la que se domina la enorme extensión de agua en una panorámica espectacular. Buenas noches…

El Cruze, con cinco puertas

A la mañana siguiente, volvemos a sentirnos privilegiados: conducimos ladera abajo, hasta el lago, uno de los nuevos Chevrolet Cruze con cinco puertas. A partir de 2014, una reforma “blindará” al tráfico el complejo hotelero de la montaña y sus vistas no podrán disfrutarse desde un coche.

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Pero hoy sí, y el recién estrenado modelo afronta sin empachos las retorcidas carreteras. Es ágil y las suspensiones están bien afinadas, aunque quizá se echa de menos un tacto del cambio algo menos pastoso y más rápido, que permitiría sacar lo mejor de su motor (en este caso, un 2.0 diésel de 163 CV, aunque también cuenta con un 1.6 y un 1.8 de gasolina, menos potentes). La anchura de su nueva carrocería -1.797 mm, más 4.510 de longitud y 1.477 de altura- son claves en su aplomo y buen comportamiento, al que ayuda, cuando las cosas se ponen “al límite”, los controles de tracción y estabilidad, el ABS y la distribución electrónica de la frenada.

La intención de Chevrolet es que el Cruze de 5 puertas compita con fuerza entre los compactos, para lo que despliega sus mejores armas: un exterior que evoca movimiento y dinamismo, proporciones musculosas y espacio en el interior, tanto para los pasajeros como para el equipaje. Su maletero cuenta con 413 litros, más que suficientes para mi bolsa, la de mi compañero y la del “agregado” que se nos unió el último día (y al que acogimos con los brazos abiertos, por supuesto). El precio, uno de los argumentos de venta que más pesan en este reñido segmento, está entre los 15.650 y los 21.895 euros, con una campaña de descuento de 3.400 euros para las mecánicas de gasolina (y otra para las diésel que se anunciará a final de año).

Abandonamos Suiza tras charlar con Alain Menu, piloto de Chevrolet en el Mundial de Turismos, un certamen que la marca ha dominado este año: los Cruze de Yvan Muller, Robert Huff y Menu han logrado, respectivamente, el primer, segundo y tercer puesto en el campeonato. Es el broche perfecto para un cumpleaños muy especial; el nuevo siglo de Chevrolet promete aún más sorpresas.

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