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BMW roadsters

6 Julio, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Se cumplen 75 años desde que la casa bávara presentara su primer descapotable biplaza en el Salón del Automóvil de Berlín, el 315/1. Desde entonces, y hasta la llegada de los superlativos Z3 y Z4, la firma no ha dejado de crear escuela.

El punto culminante de la tradición roadster en BMW se alcanzó en 1995 con la puesta de largo del Z3. Pronto se convertiría en manzana del paraiso y gran éxito de ventas, con cientos de miles de unidades vendidas en sus ocho años de comercialización. En 2002, la casa bávara lo relevó por el Z4, modelo que, de la misma forma, sintonizó con el público y arrasó en los concesionarios. La última actualización acometida -este mismo año- le dota de una interesante capota dura retráctil.


De una u otra forma, ambos vehículos levantaron pasiones, pero los entresijos de la historia biplaza-descapotable del fabricante germano dan para mucho más: un vistazo rápido a los 75 años de historia que cumple sirve para darse cuenta de que no todos los modelos tuvieron tanta repercusión social, incluso, hasta existen etapas de vacío en las que BMW no contaba con un roadster en su oferta de gama.


Todo se remonta a 1934. En el Salón del Automóvil de Berlín, BMW presentó un prototipo que pronto se convierte en el primer roadster de producción, el 315/1. Tanto la berlina como el deportivo estaban impulsados por el mismo motor: un 6 cilindros en línea de 1.5 litros que desarrollaba 40 CV de potencia en el biplaza. Costaba, entonces, 5.200 reichsmarks y sólo se fabricaron 230 unidades.


El público se enamoró de sus 120 km/h de velocidad punta, lo que lleva a la compañía al prestigioso mundo de la competición, todo un acierto. Tras distintas evoluciones mecánicas, el 315/1 termina líder en su primera carrera en Nürburgring en 1936 y ya en 1939 se alza con el Campeonato Alemán de Competición en Carretera.


Semejantes éxitos, dan para que BMW lanzara paralelamente al mercado -a finales de 1934- otra versión potenciada, el 319/1. De aspecto idéntico, este vehículo empleaba una mecánica de 1.9 litros que despliega 55 CV. Se vendieron 178 unidades de un módelo que consiguió éxitos sobresalientes en competición gracias a sus 135 km/h de velocidad máxima y a un peso de sólo 870 kg.


El tercer modelo llega en 1936, estrechamente vinculado también al mundo de la competición. Tal es así que su presentación oficial tuvo lugar en el mismísimo circuito de Nürburgring. El BMW 328 roadster mejora la relación peso potencia de su antecesor: 80 CV para sólo 830 kilos que le valieron para convertirse en el más rápido de su categoría –155 km/h de punta-. Hasta 1940, se produjeron 464 unidades.


Después, la Segunda gran Guerra Mundial y sus devastadoras consecuencias para la industria suponen la primera gran época de vacío para BMW en la producción de roadsters. Con Hitler fuera de juego, la compañía deslumbra en 1955 a propios y extraños cuando en el Salón de Nueva York presenta -en un acto de marcada simbología política- el biplaza 507. Este elegante descapotable escondía un motor V8 de 3,2 litros y 150 CV con el que podía alcanzar los 220 km/h. Palabras mayores para la época. Edición limitada, sólo se lanzaron 251 unidades hasta 1959. Hoy en día se trata de una pieza de auténtico coleccionista, objeto de culto y deseo.


Desde entonces, y hasta el boom del conocido Z3, pasaron años en los que prácticamente la producción se detuvo por completo. Los 60 y los 70 fueron décadas en las que se desdeñaba la producción de descapotables, cada vez más criticados en términos de seguridad y confort. En 1988, 29 años después del cese de la producción del 507, BMW lanzaba su nuevo descapotable biplaza con logotipo blanco y azul: el Z1. Un automóvil con motor central delantero de 170 CV y 2.5 litros de seis cilindros en línea. La mayoría de sus componentes procedían de la Serie 3.


Con un peso de 1.250 kg, cubría la progresión 0 a 100 km/h en menos de 8 segundos. Las primeras unidades de este automóvil se entregaron a partir de 1989 a un precio de 80.000 marcos alemanes. La producción terminó en junio de 1991, después de que se fabricaran exactamente 8.000 unidades. Fue todo un hito.


El pedacito de los 75 años de historia restante es por todos conocida. En 1995, BMW presentó el revolucionario Z3, un vehículo de características roadster fabricado en grandes series para los clientes de todo el mundo. Se presentó en el mercado con dos motores a elegir. Con un propulsor de cuatro cilindros en línea, dos válvulas por cilindro, 1.8 litros de cilindrada y 115 CV de potencia máxima, el modelo estándar aceleraba hasta 100 km/h en 10,5 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 194 km/h.


La otra opción era un motor de cuatro válvulas por cilindro de 1,9 litros, cuya potencia máxima era 140 CV y conseguía una aceleración hasta 100 km/h en 9,5 segundos y una velocidad máxima de 205 km/h. Poco después, el éxito arrollador sirvió para que BMW llegara ampliase la gama del Z3 hasta el propulsor de altas prestaciones son seis cilindros y 3,2 litros que se montaba en el BMW M3, que rendía 325 CV en el M roadster.


Hasta su relevo en 2004 por el actual Z4, la casa bávara lanzó el menos recordado Z8, una variante muy exclusiva de precios similares a los de un Ferrari que llegó en el año 2000 con un imponente motor V8 de 5 litros y 400 CV de potencia.


El último miembro de la familia -el Z4- fue presentado en el Salón del Automóvil de París en 2002, y supone el último eslabón de una cadena que se remonta 75 años atrás, periodo en el que BMW ha ido configurando toda una saga de automóviles pensados para disfrutar de la conducción.

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