Reportaje

BMW 767 iL Goldfisch: el V16 de BMW que nunca fue

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04 de noviembre, 2019

En la historia de automóvil no han sido muchos los V16, una configuración y un número de cilindros reservados sólo para los más excepcionales. A mediados de los años ochenta BMW estuvo a punto de lanzar su propio V16 y sólo faltó un poco de locura para que hubiésemos podido disfrutar de coches tan formidables como este ejemplar único.

Con la generación e32 del BMW Serie 7 presentada en 1987, la marca de Múnich quiso ir un paso más allá que sus rivales de Mercedes con el Clase S y presentaron un motor V12 para su buque insignia, el BMW 750 i (al que añadían una L en las versiones de batalla alargada). Lo que no es muy conocido es este proyecto superlativo de BMW 767 iL con un descomunal V16 en sus entrañas.

Para desarrollar el primer V12 que BMW lanzó al mercado, los bávaros tomaron directamente dos motores de su BMW 325i de seis cilindros en línea y los unieron formando una V. Incluso tenían una centralita de gestión de motor independiente para cada bancada de cilindros, realmente eran dos motores en uno. Ese motor rozaba los 300 CV, que puede que no parezcan muchos, pero ponían a la berlina de BMW en el top mundial hace tres décadas. Su espantosa sed, su peso y algunos problemas de fiabilidad han hecho que no sea uno de los motores más queridos por los aficionados de BMW, pero su funcionamiento era suave y cumplió con su cometido de llevar a la marca de Múnich a una élite que no había alcanzado antes.

BMW 767 iL Goldfisch: el V16 de BMW

El formidable V16 se montó sobre este prototipo.

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En la historia del automóvil, los coches que llegaron a circular por las calles con motores de 16 cilindros se pueden contar con los dedos de una mano: Cadillac V16 de los años treinta del siglo pasado, Cizeta Moroder de 1991, Bugatti Veyron y Chiron y poco más. Como ves, todos ellos son modelos que en su época fueron lo más de lo más y BMW buscaba eso en 1987, la supremacía total.

Ese año comenzaba el desarrollo de un formidable motor V16 de 6,7 litros de cilindrada y que entregaba 402 CV en una época en la que el Ferrari F40, el coche más brutal del mundo en ese momento, contaba con 478 CV.

Aquel V16 de 402 CV fue bautizado como «Goldfisch» y fue implantado en el chasis de un BMW Serie 7 e32 de plataforma larga para los ensayos dinámicos. Acababa de nacer una pieza única: el BMW 767 iL Goldfisch.

El motor de 16 cilindros era mucho más largo que el V12 y, aunque el BMW 750 iL no era pequeño, no dejaba hueco en el frontal para instalar el radiador y el ventilador para refrigerar la mecánica. Todo el sistema de refrigeración se montó en el maletero, lo que obligó a practicar unas llamativas entradas de aire en los costados traseros y una rejilla en la parte posterior para que el aire circulase a través de los radiadores.

Este prototipo plenamente operativo se presentó ante los máximos responsables de la marca y, aunque impresionó, imperó la razón y se dio carpetazo al V16 pese a su avanzado estado de desarrollo. Por este motivo, este ejemplar que puedes ver aquí es una pieza única, una prueba de que los fabricantes tienen cientos de proyectos en la mente y aparcados en naves que jamás salieron a la luz.

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