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Bancadas de reparación

10 Marzo, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

La continua y rápida evolución del mundo de la carrocería autoportante ha originado una problemática concreta de reparación, acompañada por el desarrollo de las tecnologías y métodos de trabajo, dentro de la necesidad de mejorar los procesos y buscar soluciones en la reparación de las complejas carrocerías.

La continua y rápida evolución del mundo de la carrocería autoportante ha originado una problemática concreta de reparación, acompañada por el desarrollo de las tecnologías y métodos de trabajo, dentro de la necesidad de mejorar los procesos y buscar soluciones en la reparación de las complejas carrocerías.

En esta búsqueda de soluciones aparecen en el mercado una diversidad de bancadas de reparación. Las bancadas tienen un objetivo común que es la reparación de la carrocería, pero inevitablemente cada una de ellas, por su diseño y características potencia de distinta forma aquellas partes de las que se compone el proceso de reparación, estiraje, medición y verificación, comodidad de trabajo, etc. De las características e importancia de las deformaciones de la carrocería depende su elección.


La herramienta adecuada para asegurar la reparación de la carrocería es la bancada, por cuanto su diseño permite:

Fijar la carrocería
Verificar y medir
Estirar y reparar


Componentes de la carrocería
Para hacer posible cada una de las funciones anteriores, la bancada se compone de un bastidor, sistemas de fijación del vehículo al bastidor, grupos de tracción y sistemas de medida, verificación y control.


El bastidor se caracteriza una gran rigidez que permite soportar las solicitaciones a las que va a ser sometida la carrocería en las operaciones de enderezado. Puede presentarse como una estructura apoyada en el suelo mediante soportes o ruedas, como vigas empotradas en el piso formando carriles por los que deslizar y anclar soportes, utillajes y elementos de estiraje, o sobre un elevador para facilitar las labores de introducción del vehículo y adecuar la altura de trabajo de acuerdo a las necesidades de la reparación.


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La elección de uno u otro sistema pasa por las necesidades y disponibilidades del taller. Así la bancada empotrada en el suelo deja disponible la superficie de trabajo una vez no hay actividad de bancada. Sin embargo supone una inversión en una herramienta condenada por su instalación, que además es irrecuperable.


El bastidor sobre ruedas siempre ocupará espacio, pero puede trasladarse para adecuar la situación de puestos en el taller o para ser revendido si se desea sustituir el equipo.


Por último, cuando el bastidor se encuentra sobre un elevador: puede adaptar la posición a la comodidad del reparador, aunque ocupa mucho espacio.

Sistema de fijación del vehículo al bastidor.
Son mordazas de amarre que sujetan de forma solidaria el vehículo sobre el bastidor, deben de ser capaces de soportar los esfuerzos transmitidos por las operaciones de enderezado.


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Los grupos de tracción.
Elementos que se utilizan para ejercer los esfuerzos necesarios para corregir las deformaciones sufridas por la carrocería y devolver sus cotas originales.


Los más utilizados son escuadras, columnas y arietes. En cualquier caso la potencia necesaria para la realización de los tiros suele obtenerse, de una central oleohidráulica, o de una bomba hidroneumática alimentada desde una red de aire comprimido.


La colocación de estos grupos en la reparación ha de permitir realizar los esfuerzos con la misma magnitud y dirección, pero en sentido contrario al que ha provocado las deformaciones en la carrocería.


Una vez seleccionado el tiro que es necesario realizar para el enderezado de una determinada zona de la carrocería, éste se aplica con la escuadra, la columna o el ariete.


Cuando se emplea una columna la dirección de la fuerza aplicada sobre la carrocería siempre es constante y por tanto su módulo. Mientras se ejerce el tiro el aprovechamiento es máximo.


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Con el empleo de la escuadra el reparador elimina la deformación en la dirección elegida al inicio. Sin embargo la dirección de la fuerza aplicada cambia y con ella su módulo.


La aplicación de un ariete proporciona una diversidad de tiros elevada, pudiendo seleccionar fácilmente cualquier dirección de tiro. Se trata de un sistema de tiro vectorial, a base de gatos, versátil e intuitivo.


El sistema de medida, verificación y control depende de cada bancada y es, en esencia, lo que más va a diferenciarlas entre sí. Su misión es la de comparar las cotas originales con las del vehículo deformado.
 
Toda bancada dispone de fichas de reparación de los vehículos, donde figuran las medidas originales y las cotas fundamentales que deben controlarse durante la reparación.


El cuadro muestra una clasificación atendiendo a la funcionalidad de las bancadas.


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La diversidad de tipos y modelos de bancadas debe considerarse una ventaja en su elección, aunque en ocasiones puede confundir para elegir la adecuada. Por ello, es preciso un análisis de sus características y prestaciones. Disponibilidad de espacio y nivel medio de vehículos siniestrados en el taller u otras necesidades, como la elaboración de informes o de análisis rápidos, determinarán el empleo o no de la bancada de reparación.

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