Averías por los desplazamientos cortos de Semana Santa

18 Marzo, 2016, modificada el 27 Marzo, 2017 por

La Semana Santa es una época en la que los atascos y los desplazamientos cortos provocan varias averías. Te damos las claves para evitarlas en la medida de lo posible y que nada te estropee ni tu coche ni tus vacaciones en estas fiestas.

Averías por los desplazamientos cortos de Semana Santa4

Si por algo se caracterizan las vacaciones de Semana Santa es por las procesiones. Procesiones de cofradías, procesiones de coches, procesiones de cuñados y suegras saludándose en las reuniones familiares… pero además de las procesiones, esta época del año es una de las de mayor concentración de desplazamientos cortos en el coche, lo cual supone un particular “calvario” para la mecánica. Si no quieres padecer tu propio “via crucis” con tu coche esta Semana Santa conviene que tengas en cuenta estos consejos:

Averías con el filtro anti partículas: los desplazamientos cortos (especialmente en Semana Santa, que suele hacer frío todavía) no permiten que el motor alcance su temperatura óptima de funcionamiento. Esto provoca dos efectos negativos para el filtro anti partículas (no te pierdas nuestro reportaje sobre averías del filtro anti partículas). Por un lado, el motor frío emite más humos y combustiona peor, lo que produce más cenizas que taponan el filtro, y por otro, como no alcanza la temperatura necesaria para su regeneración, no puede hacer sus “autolimpiezas”. Esto provoca que la probabilidad de tener una avería en el sistema FAP aumente. Para evitarlo, lo mejor es no hacer recorridos cortos con el coche. Si no queda más remedio, en cuanto puedas hacer una pequeña escapada por alguna zona despejada de tráfico lleva el coche con el motor algo alegre de revoluciones, las luces encendidas, la luneta térmica conectada y la calefacción y el aire acondicionado al máximo para que el sistema suba su temperatura y ayudar a que pueda hacer sus regeneraciones.

 

 

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Los desplazamientos cortos son perjudiciales para el motor.

 

Roturas de turbo y desgastes del motor: el aceite tarda en llegar a todos los rincones del motor, sobre todo cuando hace frío, porque su viscosidad es mayor y le cuesta más fluir. Es vital evitar aceleraciones bruscas o someter a mucha carga al motor durante los quince primeros minutos después de haber encendido el coche. Si tienes Start & Stop desconéctalo para que suba más rápido la temperatura del motor y el aceite lubrique mejor. Esto es especialmente importante en los coches con turbo (no te pierdas nuestro reportaje sobre cómo evitar averías en el turbo).

El aceite se degrada rápidamente: si estás próximo a tener que cambiar el aceite de tu coche, adelántalo a estas fechas. Los frecuentes arranques en frío se hacen con un exceso de combustible en los cilindros. Esto provoca que las paredes internas del motor se “laven” y se queden sin lubricación y, sobre todo, contaminan el aceite y acortan su vida útil. Si no quieres acabar con una avería grave en la mecánica es mejor que, para afrontar estos recorridos cortos típicos de estas fechas, hayas cambiado el aceite previamente. Recuerda que no debes ahorrar nunca en la calidad del aceite.

Problemas con la batería: los frecuentes arranques (y las temperaturas bajas de esta época) hacen que la batería sufra bastante. Como además no mantenemos el motor encendido mucho tiempo como para que el alternador pueda recuperar su carga, es bastante probable que tengamos problemas con la batería. Si últimamente has notado que le cuesta arrancar o que la intensidad de la luz interior a veces baja sola, lo mejor es que cambies la batería antes de que te deje tirado. Si tienes start & stop también es mejor que lo desactives para no hacer sufrir demasiado este elemento (aquí tienes nuestro reportaje sobre las averías de la batería).

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Rubén Fidalgo

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