Atascos: evita averías en tu coche

Atascos: evita averías en tu coche

Se acerca una de las épocas del año más deseadas... y con más desplazamientos por carretera. En las operaciones salida del verano, los atascos son el pan nuestro de cada día, por lo que en Autocasion.com hemos decidido darte unos trucos para evitar problemas con tu motor y que las vacaciones no se conviertan en un calvario.

La Semana Santa es uno de los periodos vacacionales en los que más desplazamientos por carretera se producen. Todo el que puede aprovecha estos días de fiesta para disfrutar de la playa, la montaña o visitar alguna de las ciudades más famosas por sus procesiones. El problema es que se trata de una de las épocas más conflictivas: una gran mayoría de los viajes se dan en un corto espacio de tiempo, con orígenes y destinos similares y realizados en los mismos días y horas. Además, los atascos no solo se producen en la operación salida y retorno, sino también en las ciudades de destino. ¿Sabes qué elementos debes vigilar para evitar averías en el coche? ¿Y cómo controlar los nervios y el gasto de combustible en un embotellamiento?

Atascos y averías en Semana Santa

1. La temperatura

Esto es algo que los que tenemos coches clásicos conocemos perfectamente. Antes, los vehículos se hacían sin tener en cuenta los atascos (porque no existían), de modo que sus sistemas de refrigeración estaban calculados para enfriar el motor con el aire de la marcha. Pero en los embotellamientos se recalientan, motivo por el cual solemos instalar electroventiladores adicionales. Puede resultar paradójico que, cuando menos esfuerzo le estamos pidiendo al coche, más se caliente, pero es así. Con el propulsor encendido y el vehículo parado, no circula aire por el vano motor. Como el aire caliente tiende a ascender, pero el capó se lo impide, la temperatura en la parte alta de la mecánica sube drásticamente.

Afortunadamente, los vehículos modernos están pensados para el tráfico actual y el electroventilador se pone en marcha casi continuamente para evitar el “calentón”, pero estamos forzando la situación. Mi consejo es que apagues el motor nada más llegar a la retención: ahorrarás mucho combustible y muchos problemas. Si es de noche, quita las luces de cruce y pon las de posición cuando estés en medio del atasco, así tampoco agotarás la batería. Si la situación es muy grave y pasas más de 20 minutos parado, enciende el motor durante 5 minutos para recargar la batería y mantener el habitáculo en la temperatura correcta.

2. El embrague

Atasco en Madrid
Las principales vías de una ciudad como Madrid se colapsan durante la Operación Salida.
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En esta procesión, uno venera el bendito cambio automático… Eso de tener que estar continuamente metiendo primera para avanzar unos pocos metros, volver a parar, etc, acaba con la paciencia del santo Job y con la pierna de uno. Es recomendable que, cuando no necesitemos que el motor siga moviendo el coche, pongamos punto muerto y soltemos el embrague. Más de una vez he leído en los foros discusiones que aseguran que con el embrague pisado a fondo, los discos del mecanismo están separados y no hay desgaste, o cosas similares. El embrague está compuesto por muchas piezas, no sólo el disco. Con él pisado a fondo, es cierto que no debería haber desgaste en el disco y la maza, pero lo habrá en el cojinete de empuje, en las láminas del muelle de diafragma, en la palanca de empuje, en el cilindro maestro (y en el esclavo, si es de mando hidráulico)… Procura estar el menor tiempo posible con el embrague pisado. Además, si tienes la primera metida y se te resbala el pie, puedes darle un golpe al coche de delante.

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En los automáticos, salvo los DSG del grupo VW, conviene también mover la palanca selectora hacia la N. De ese modo, la transmisión deja de estar “tirando” constantemente, lo que eleva la tempertura del ATF (aceite especial de las transmisiones automáticas) por el resbalamiento que se produce en el convertidor de par.

3. Motores de arranque y baterías

Si hacemos trabajar en exceso el motor de arranque durante el atasco, es fácil acabar con la batería del coche. La radio no consume demasiada energía (salvo que tengamos un equipo de 2000 W con subwoofer y “chunda-chunda”), pero las luces de cruce, la luneta térmica, los elevalunas y el ventilador de la climatización sí gastan mucho. Apaga todo lo que no sea imprescindible durante el embotellamiento, así garantizarás tener siempre la batería lista para poner en marcha de nuevo el coche.

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4. Consumo de combustible

Si en un embotellamiento quieres gastar menos carburante, el único consejo que puedo darte es -tristemente- que no uses el coche. Aunque apagues el motor mientras estés detenido, evites usar consumidores eléctricos o hagas una conducción suave, en un atasco el consumo se dispara, ya que el momento de máximo gasto es justo cuando iniciamos la marcha, algo que estamos repitiendo constantemente en una retención.

La conducción eficiente es más una actitud que una técnica

5. Los nervios

Motos en el atasco
Fíjate bien en los retrovisores: puede haber una moto cambiando de carril que no hayas visto.
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Tal vez pienses que el coche no tiene sistema nervioso y que, por lo tanto, no puede estropearse en un atasco. Personalmente, considero que el conductor y el vehículo forman un único elemento y que las acciones y problemas de uno repercuten en el otro (y viceversa). En un embotellamiento, el conductor está sometido a una situación de estrés importante y, si viaja con la familia y con niños pequeños, ya ni te cuento. Los nervios nos vuelven irascibles, nos hacen bajar la guardia frente algunos peligros y crear otros. Estás en medio de un atasco: asúmelo y trata de llevarlo lo mejor posible. Evita cambiar de carril constantemente. Igual que en el supermercado, tu cola será siempre la que te parezca que avanza más lentamente. A veces es cierto, pero, en la mayoría de las ocasiones, es un engaño de nuestro cerebro. En cualquier caso, estar zigzagueando provoca una situación de riesgo (puedes atropellar a un ciclista o un motorista que circule entre los coches y no has visto debido a los nervios y la prisa por cambiar de carril). Además, acabarás creando tú un mayor embotellamiento, pues es probable que dejes el coche atravesado ocupando dos carriles si no te da tiempo a terminar la maniobra. Intenta “disfrutar” el momento, pon buena música y quita al tertuliano ése que no para de gritar y protestar por la situación que todos conocemos. Habla con los que están en el coche, quizá sea una buena ocasión para las confidencias.

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Rubén Fidalgo 21 marzo, 2013

Es curioso que cuando menos estrés deberíamos tener, ya que no necesitamos un control sobre el vehículo porque está detenido, es cuando más a flor de piel están nuestros nervios. Sabiendo que los atascos son una triste realidad, deberíamos cambiar nuestra forma de afrontarlos. No hablo de resignarse, hay que luchar para evitarlos, pero se hacen menos tediosos si no añadimos más leña al fuego, evitando crispar a los demás conductores con maniobras absurdas que apenas nos harán ganar 4 metros, por ejemplo.

juan jose leon 21 marzo, 2013

ruben tiene toda la razon es mas cuando llegamos a un atasco se nos cambia la personalidad, que mira el gili…. ese, que si donde te han dado el carnet, y este tio que no arranca vamos dale pedazo de cretino y otras salvajadas que se nos pasan por la mente deveriamos de relajarnos y tomarnos un kitkat como dice el anuncio un saludo a todaos y feliz semana santa.

Rubén Fidalgo 22 marzo, 2013

Hola juan jose leon, muchas gracias por seguirnos y por tu comentario. Efectivamente ésa es la triste realidad, nos transformamos en seres de lo más repelente. ¡Feliz puente también!

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