Cómo aparco mi coche cuesta abajo y cuesta arriba

17 Octubre, 2016 por

Si ya has pasado por “el trance” de aparcar, ahora podemos mejorar la maniobra dejando el coche bien sujeto, ya sea cuesta abajo o cuesta arriba.

Cómo aparco mi coche cuesta abajo y cuesta arriba8

Además de encontrar sitio, para lo que podemos utilizar una “app”, nos podemos plantear cómo aparcar el coche cuesta abajo o, también, cuesta arriba. Hemos abordado el asunto del aparcamiento con anterioridad en Autocasion.com y, como nos interesa el tema y queremos ayudar, vamos a ver cómo dejar bien estacionado nuestro vehículo, en lo que a las leyes físicas se refiere… Imaginaremos que tenemos una calle con un solo carril, de manera que podremos aparcar a derecha e izquierda de la calle, indiferentemente del sentido por el que circulemos.

Aparcar a la derecha cuesta abajo

Para estacionar a la derecha cuesta abajo es conveniente girar las ruedas a la derecha.8
Para estacionar a la derecha cuesta abajo es conveniente girar las ruedas a la derecha.

Aparcar en diagonal o en batería en esta situación es bastante sencillo, sólo debemos girar el volante y meter el coche. Freno de mano y poco más nos hará falta para dejar el coche bien estacionado. Si se rompiera el freno de mano, el coche caerá contra la acera y se parará. Para hacerlo mejor que bien, podemos girar las ruedas un poco y hacia la derecha, para hacer coincidir la mayor cantidad de banda de rodadura con el bordillo. Si el sitio donde vamos a aparcar está a la izquierda, procederemos de la misma manera pero girando las ruedas hacia la izquierda.

La dificultad viene si vamos a aparcar el coche cuesta arriba o cuesta abajo “en paralelo”. Recordemos que “en paralelo” se refiere a que vamos a aparcar en paralelo a la calzada. Situaremos el coche dispuesto para echar marcha atrás e iniciar la maniobra de aparcamiento. Para evitar que el coche se nos vaya hacia delante –cayendo por la cuesta-, pondremos el freno de mano. Después, insertaremos la marcha atrás y, poco a poco, soltaremos el embrague. Cuando notemos que el coche trata de avanzar, quitaremos el freno de mano y aceleraremos soltando el embrague. Una vez aparcado, pondremos el freno de mano y giraremos las ruedas hacia la derecha, apuntando al bordillo. Como elemento de mayor “anclaje” en caso de que algo falle, pondremos la marcha atrás. Podemos estar tranquilos, la caja de cambios no sufre.

Si conducimos un coche automático, y esto sirve para cualquier modo y lugar en el que aparquemos, pondremos la palanca en la “N” –”neutral”, punto muerto, en inglés- y frenaremos el coche con el freno de mano. Una vez que esté sujeto con el freno, pondremos la palanca en “P” –parking, aparcamiento, en inglés-. Así cuidaremos del perno de bloqueo de la caja de cambios automática.

Aparcar a la derecha cuesta arriba

Aparcando así, de paso, estamos preparados para iniciar la marcha.8
Aparcando así, de paso, estamos preparados para iniciar la marcha.

Esta suele ser más fácil que la anterior, pero no os confiéis. Pasaremos el sitio en el que vayamos a aparcar y no vale con “dejar caer el coche” para atrás; debemos meter la marcha atrás. Principalmente por un motivo: para señalizar la maniobra. Seguro que nos resulta más fácil meter la marcha atrás y dejar caer el coche con el embrague pisado, en lugar de soltarlo. Adelante, frenando suavemente podremos avanzar. Una vez metida la zaga, freno de mano, primera y, cuando el coche empiece a andar, soltaremos el freno de mano y, despacio, empezaremos a acelerar. Cuidado, porque, si perdemos el control, podemos darle al coche de delante.

Una vez que hayamos aparcado: freno pisado, tiramos del freno de mano y comprobamos que el coche está sujeto con el freno de mano quitando el pie del freno. Después, giraremos las ruedas a la izquierda, para que la parte “trasera” del neumático encare con el bordillo. Por último y, para mayor seguridad, pondremos la primera marcha.

Aparcar a la izquierda cuesta arriba y cuesta abajo

Debemos proceder como si aparcáramos a la derecha. Recordemos que aparcaremos a la izquierda en calles de un solo sentido; de lo contrario, podrían multarnos por aparcar en sentido contrario a la marcha. Aparcando en diagonal, sólo debemos tener cuidado con hacia dónde giramos las ruedas. Si aparcamos cuesta abajo, giraremos hacia la izquierda. Si lo hacemos cuesta arriba, hacia la derecha.

¿Por qué giramos las ruedas?

Cuanto más cerca del bordillo dejemos la rueda, mejor, menos recorrido tendrá.8
Cuanto más cerca del bordillo dejemos la rueda, mejor, menos recorrido tendrá.

Raro será, a poco que tengamos un buen mantenimiento del coche, que se rompa el freno de mano. Como mucho lo llevaremos, fruto del descuido, destensado, pero tranquilos, que no suele romperse –el cable sería lo más probable- quedándonos sin freno de mano. Pero, por precaución, conviene encarar las ruedas con el bordillo. Si el freno se suelta –o se rompe- las ruedas frenan el coche con el bordillo y harían de “tope”.

Si nos fijamos, veremos que hemos de girar las ruedas hacia la derecha o hacia la izquierda según el coche esté cuesta arriba o cuesta abajo. Si el coche está de frente a la pendiente, giraremos a la derecha, porque el movimiento de caída natural es hacia la derecha y, por consiguiente, hacia el bordillo que nos va a parar.

Si la pendiente es por la parte trasera, giraremos hacia la izquierda, porque, de esta manera y si el coche cae hacia atrás, la parte “trasera” del neumático chocará con el bordillo y parará el coche.

¿Por qué metemos una marcha?

Así vemos como el neumático "da la cara" para que, la otra rueda, frene el coche.8
Así vemos como el neumático “da la cara” para que, la otra rueda, frene el coche.

Esto es para rizar el rizo porque no suele fallar el freno de mano y ya suele ser bastante con que el neumático pare el coche con el bordillo… pero ¿y si falla el freno de mano y el bordillo es bajito y no frena la masa del coche cayendo sin control? Para eso hemos metido una marcha, para ayudar a que el coche no se mueva.

Cuando insertamos una marcha, bloqueamos las ruedas motrices y sirve para coches de tracción delantera, trasera y a las cuatro ruedas. Si es una marcha corta, como primera o marcha atrás, el movimiento forzado de las ruedas –es decir, que las ruedas se muevan por sí mismas- es muy difícil, más aún si es a “contramarcha”.

Si el coche “mira” a la cuesta, pondremos la marcha atrás para que, si las ruedas giraran, estuvieran lo más bloqueadas posible, porque el giro natural sería hacia atrás. Si el coche tiene la cuesta detrás, pondremos primera, para que, si cayera, el movimiento inercial de las ruedas sería contrario a la pendiente.

Con estos gestos, aseguraremos el coche lo máximo posible por sus propios medios. Si no hubiera bordillo, podremos “anclar” el vehículo con, por ejemplo, una piedra. La verdad es que eso nos parece exagerado hoy en día, con la calidad de fabricación actual y habiendo puesto el freno y una marcha, pero no seremos nosotros los que os digamos que no seáis precavidos. Un detalle que no queremos dejar de mencionar es el de situar la piedra en la rueda trasera más lejos de la carretera. Si el coche llegara a moverse, la rueda trasera está recta y la piedra encaja mejor en ella. Si, por algún motivo, se moviera de debajo de la rueda, podría quedar en medio de la calzada con consecuencias, a buen seguro, nada convenientes. Es bueno ponerla en la rueda trasera además, porque la rueda delantera está girada y, si se mueve el coche, podría salir despedida hacia fuera y servir de bien poco. Aunque no haya bordillo, no está demás girar hacia el arcén para que al menos y en caso de problema el coche no vaya hacia la carretera.

Si, después de todo esto, vuestro coche se ha movido -y no os lo han robado o se lo ha llevado la grúa-, mirad las noticias, porque es posible que haya habido un terremoto por la zona…

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Nacho Torres

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