Ante el frío ¿neumáticos de invierno, cadenas o un buen todo terreno?

1 diciembre, 2017 por

Con la llegada del frío, quizá te hayas planteado la compra de un todo terreno… ¿O bastaría con unas cadenas o neumáticos de invierno? Todos los pros y contras, aquí.

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Llega el frío y a veces nos damos cuenta de que no tenemos el vehículo más adecuado para conducir en invierno. Nos planteamos entonces si lo conveniente es modificar el coche o disponer de uno de otro tipo, es decir: Ante el frío ¿neumáticos de invierno, cadenas o un buen todo terreno? Os ayudamos a decidir, seguid leyendo.

Un offroad: ¿la mejor solución para el invierno?

No son pocos los que, llegado el frío y las nevadas, se plantean la necesidad de un coche 4×4 para lo más duro del más duro invierno. Y son bastantes, quizá la mayoría, los que dada la crisis económica y el uso estacional que se le va a dar al todo terreno, recurren al mercado de ocasión para encontrar su “vehículo de temporada” soñado. Para ellos van estas líneas, pues a buen seguro los que están acostumbrados a batallar con las inclemencias meteorológicas del “General Invierno” tendrán los deberes hechos desde que estrenaron su primer coche.

Bien, para el resto, los que nos encontramos con una carretera helada volviendo a casa dos veces al mes, vamos a esquiar siete días al año y subimos una pendiente de inclinación superior a 4 grados con baja adherencia en contadas ocasiones, no me queda otra que recomendar(nos) un buen juego de neumáticos de invierno o unas fundas/cadenas para la nieve.

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Vídeo: Cómo colocar las cadenas para la nieve

Sí. Es atractivo ver entre los coches de segunda mano lo baratos que están algunos todo terreno y todo camino que fueron objeto de deseo de propios y extraños, y cómo los hombres somos capaces de encontrar las justificaciones más peregrinas para cambiar el turismo de nuestra pareja por un fastuoso Porsche Cayenne o Range Rover de 2005. Excusas como “así podemos salir al campo con él”, “nos caben los dos niños y los tres perros”, “es alto y más seguro” o “durante el apocalipsis de 2020 nos será útil a la hora de huir de la ciudad” son viejas conocidas.

Y todo porque, en el fondo, sabemos que no es muy lógico comprar un coche de ese tipo para el uso (real) que la mayoría le vamos a dar. Es por ello que las ofertas de este tipo de coches usados a precios más que razonables abundan. Por eso y por lo que consumen, su coste de mantenimiento, seguro y reparaciones.

¿Quieres buscar un todo terreno de ocasión? Aquí los tienes todos

Pero si aún así, insistes (y oye, eres muy dueño de tu dinero), pondera la complicación de la situación más complicada de la que vas a tener que salir con él. Esto es, cuando en una estación de esquí cae tal nevada que cubre dos metros por encima de la capota de cada coche: lo mismo dará conducir el mejor todo terreno que un utilitario; ninguno saldrá de ahí ese día.

Y si en dicha estación de esquí (o pueblo de montaña con raíces familiares o sin ellas, pero al que te gusta ir de vez en cuando) opera un servicio de quitanieves tan eficaz como para no dejar más que un centímetro o dos de blanco manto sobre la carretera, en ese caso, lo mejor es lo dicho: neumáticos de invierno, cadenas de tela para las ruedas u optar por un coche con tracción integral, pero sin jacarandas de falso rollo “offroad” o pretensiones camperas. Se me ocurren, como buenas alternativas, desde un Skoda Octavia Scout o un Opel Insignia 4×4 hasta los más caros Audi Quattro, Volvo AWD, Subaru (cualquiera), Mercedes 4Matic o BMW Xdrive.

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Con ellos, no sólo el tramo ocasional de la ocasión esporádica que te pille viajando en condiciones adversas será subsanada sin problemas, sino que desde los 400 kilómetros de carretera despejada hasta los dos únicos con hielo en su superficie serán cubiertos con mayor eficiencia, comodidad y solvencia.

Además, casi todos estos modelos ofrecen carrocerías familiares, por lo que el aspecto versátil queda ampliamente resuelto. Su consumo es menor, su coste de adquisición, inferior, como lo es su mantenimiento… y tiene justificación (también vale como coche de diario cualquier semana del año). Además, sus sistemas de tracción -casi todos conectable, no permanente- están desarrollados con el “dominguero” en la cabeza, es decir, buscan dotar de movilidad y seguridad a todo aquel conductor normal que de pascuas a ramos se mete en un berenjenal sin comerlo, ni beberlo.

Para el frío… ¿Diésel o gasolina?

En Autocasión existen una serie de productos altamente recomendables como “segundo coche –o primero, incluso- para hacer una escapada a la nieve con garantías”. Como corolario, me gustaría apuntar a las mecánicas de gasolina para un uso intensivo en estos casos.

El diésel tolera mal mantener las “pasadas de vueltas” y éstas, sobre rampas deslizantes, son bastante habituales, al desconectar el ESP para desplazarnos “a poquitos” patinando. Yo he fulminado un catalizador, una válvula EGR, un filtro antipartículas y un turbo buscando coronar una cuesta en pleno enero a la entrada de Formigal. También es verdad que me piqué con el coche de al lado para ver quién era capaz de “hacer cima” antes, pero bueno, la advertencia queda hecha. Además, la gasolina se congela después que el gasóleo. Que lo sepas.

Vídeo: Qué mirar antes de comprar un coche de segunda mano

Por lo demás, y enfrentados los turismos a los todo terreno y todo camino tan en boga estos años, hay que añadir que la principal diferencia radica en su altura al suelo. Léase “si te caes a la cuneta, con el segundo podrás salir y con el otro, seguramente no”, a lo que matizo “con el mejor comportamiento en carretera de los que tienen un centro de gravedad más bajo… es muy probable que no acabes en la cuneta”.

También hay que tener en cuenta que las berlinas y rancheras con tracción integral son una opción más fiable de cara a su adquisición como coche de “reestreno”, pues dadas sus limitaciones, es obvio que ninguno de sus anteriores dueños ha estado “haciendo el cabra” a sus lomos por los montes de nuestra geografía.

Termino con los consejos típicos y tópicos de cara a la conducción en invierno: tacto con el acelerador, velocidad constante en marchas largas, suavecito con el freno, nociones básicas de contravolante, siempre depósito lleno, cadenas y mantas en el maletero y paciencia, mucha paciencia, que seguramente mil millones de conductores hayan hecho caso omiso a todo consejo y advertencia y andarán por el asfalto, en el mejor de los casos, como patos sobre el estanque helado del madrileño parque de El Retiro.

¡No te pierdas el especial Cómo conducir en invierno!

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Curro San Miguel

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