Reportaje

El Saab 99 cumple medio siglo de innovaciones

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30 de agosto, 2018

En 1968 se lanzó al mercado un automóvil que suponía una nueva era, no sólo para su marca sino para la industria en general. Prácticamente desconocido en nuestro país, el Saab 99 aportó muchas innovaciones que incluso parecen modernas en la actualidad. Aquí va nuestro homenaje a este pionero.

Hace ya más de 50 años que se presentó en 1968 el Saab 99, un automóvil que supuso toda una revolución para la marca sueca y para el resto de fabricantes por sus avanzadas soluciones y su extraordinaria seguridad, tanto activa como pasiva.

Para Saab, el proyecto 99 supuso la entrada de lleno en el concepto del automóvil moderno. Hasta su lanzamiento, la marca sueca vivía de las rentas de un diseño avanzadísimo para su época, pero que ya tenía veinte años a sus espaldas. Los Saab 95 y Saab 96 no eran más que una evolución de su primer automóvil, su primer avión sin alas. El Saab 99, en cambio, era un vehículo nacido de una hoja en blanco, pero con un pliego de condiciones en su proyecto que hizo que este automóvil se anticipase varias décadas a la competencia y que incluso hoy en día se conduzca como un automóvil moderno, medio siglo después de su presentación.

Saab 99: con tracción delantera, pero mejor que Audi

El motor del Saab 99 no cuelga por delante del eje como en los Audi.

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Saab tenía claras las ventajas de un coche con motor y tracción delanteros, sobre todo en un país donde las carreteras (la mayoría eran pistas de grava) se pasan cubiertas de nieve y hielo buena parte del año. Sin embargo, había aprendido bien los inconvenientes de montar el motor longitudinal, lo cual obliga a que, o bien el motor cuelgue por delante del eje (como en los Audi de la época) o bien lo haga la caja de cambios (como en el Citroën DS, el SM o los Renault 4).

La primera alternativa, con el motor colgado por delante, hacía que el morro del coche se comportase como un péndulo horizontal en las curvas, haciendo que el coche quisiera seguir en línea recta en lugar de trazar un giro. Este inconveniente lo conocían bien en Saab cuando cambiaron el motor delantero transversal de 2 cilindros del Saab 92 por el 3 cilindros longitudinal de los Saab 93, 95 y 96. La cosa se agravó al cambiar el ligero 3 cilindros de 2 tiempos por el V4 de origen Ford, mucho más pesado. El Saab 99 tendría que montar un motor más potente, acorde con su nueva categoría, así que colgarlo por delante del eje se descartó desde el principio.

La segunda alternativa era colocar el motor por detrás del eje y la caja de cambios por delante, como en los Citroën Traction Avant, los DS o el SM, pero esta solución roba mucho espacio en el habitáculo. Esto no era compatible con el empeño de la marca en hacer el coche más seguro del mundo en su época, lo cual obligaba a unas zonas delantera y trasera que pudieran absorber impactos sin que la mecánica se incrustara en la zona de los pasajeros.

La solución estaba clara: había que montar el motor justo encima del eje. Esto obligaba a que, necesariamente, la caja de cambios y el motor compartiesen espacio. Sir Alec Issigonis (padre del Mini) había metido la caja de cambios en el cárter del motor para lograr la extrema compacidad del Mini, así que los suecos tiraron del grupo BMC y, al igual que el V4 lo desarrollaron con Ford, el motor para su nuevo Saab 99 provendría de otra marca motorística, en este caso Triumph.

A diferencia del Mini (que monta el motor transversal y la caja de cambios en el mismo cárter que el motor y con el mismo aceite), el Saab 99 monta el cambio en una caja independiente pero paralela por debajo y a un lado del cigüeñal. Para que el conjunto no fuese muy alto, el bloque motor se inclinó 45º. El resultado fue el deseado: un conjunto mecánico muy compacto y un reparto de pesos muy equilibrado.

De este modo, el Saab 99 tenía una motricidad excelente con todo el peso sobre el eje delantero, pero mucho menos subvirador y morrón que otros modelos de la época.

Además, esta construcción tan compacta del motor/caja de cambios tenía otra enorme ventaja. Al no introducirse lo más mínimo ni el cambio ni el motor en el habitáculo, los de Saab pudieron diseñar unos soportes de motor pensados para romperse en caso de accidente. De esta forma, el motor se desprende del coche ante un impacto fuerte. Con ello se logran dos cosas: reducir la masa del vehículo de forma que tenga que disipar mucha menos energía y que el motor no pueda incrustarse en el espacio de las piernas de los pasajeros.

Saab 99: más seguro incluso que Volvo

Lanzado desde esta altura, el habitáculo del Saab 99 apenas se deforma.

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Si decimos “coche seguro” lo más probable es que nos venga a la mente el nombre de otro sueco, Volvo, sin embargo, el Saab 99 superó absolutamente a sus compatriotas… y al resto de marcas.

Además del mencionado detalle de que el motor se desprendiese en caso de accidente, el Saab 99 estaba plagado de soluciones geniales para mejorar la seguridad. Por ejemplo, el capó delantero tiene una zona más blanda en el centro que hace que, en caso de impacto frontal, el capó tienda a doblarse en forma de A por este punto. Esto parapeta el parabrisas delantero y hace que, por ejemplo al atropellar un alce, evite que entre por el parabrisas hacia el interior.

Entre las pruebas originales a las que se sometía el Saab 99 estaba el dejarlo caer al suelo sobre su techo desde una altura de 2 metros. Puedes ver vídeos donde hacen lo mismo con un BMW E30 (15 años más moderno) y el habitáculo queda completamente inavitable. Sin embargo, el Saab 99 apenas se deforma en este ensayo, garantizando una célula de supervivencia excepcional.

El truco está en el marco del parabrisas del Saab 99, concebido como si de un acorazado se tratase. Un tubo de acero de sección trapezoidal y con unas paredes de 3 mm de espesor arranca desde el suelo del coche y recorre todo el marco del parabrisas, de forma que en caso de vuelco sea indeformable, lo mismo que si se atropellaba a un alce.

Otra de las innovaciones desarrolladas en el Saab 99 fueron las barras de refuerzo y anti intrusión integradas en las puertas. Fue el primer automóvil en instalarlas ya en 1968, 20 años antes de que Audi las anunciase como una innovación en la seguridad de sus vehículos junto con el sistema Procon-Ten.

Todo esto formaba parte de las entrañas del Saab 99 y no estaban a la vista, pero la última de ellas es muy visible, tanto como para convertirse en una de las señas de identidad del modelo cuando se introdujeron los nuevos paragolpes en el primer “facelift” realizado al modelo.

Saab patentó un nuevo tipo de parachoques que tenía una piel de goma elástica y en cuyo interior tenía unos módulos de material sintético que se deformaban elásticamente. Los paragolpes del Saab se reparaban por sí mismos frente a impactos por debajo de 10 km/h, como puedes ver en este vídeo a continuación.

 

 

Saab 99 turbo: 40 años antes del “downsizing”

El Saab 99 Turbo inició la teoría del “downsizing” anticipándose 40 años.

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Saab se adelantó más de 4 décadas a la industria del automóvil con el concepto de “downsizing”. Este término está ahora muy de moda y básicamente de lo que trata es de hacer motores de pequeña cilindrada sobrealimentados para reducir su tamaño, peso y consumo sin perder en prestaciones. Justo lo que dijo Saab cuando presentó el Saab 99 Turbo en 1978.

El chasis del Saab 99 era excepcional y, aunque ya no quedaba nada del bloque Triumph de 1,7 litros original (Saab evolucionó esa mecánica hasta tener un 2 litros completamente suyo y sin los defectos de fiabilidad del Triumph), sabían que su coche se merecía un motor más potente.

Después de destrozar 45 prototipos con el motor V8 de un Triumph Stag, en Saab decidieron apostar por un motor más compacto, ligero y eficiente. La solución la encontraron añadiendo un turbo al motor del Saab 99 EMS.

El resultado fue pasar de los 112 CV del EMS a los 145 CV del Saab 99 Turbo, pero donde más ganó fue en par y empuje. El Saab 99 Turbo dejaba en ridículo en prestaciones a rivales con motores mucho más grandes, desde el Audi 100 con el 2,2 de 5 cilindros o el BMW 528 hasta deportivos como el Porsche 924.

Saab logró con el 99 turbo lo que no consiguieron antes el Chevrolet Corvair Turbo o el BMW 2002 Turbo: un coche fiable, agradable de conducir y con unas prestaciones de primer orden.

Su rendimiento fue lo bastante bueno como para que el primer automóvil en ganar una carrera del mundial de Rallys fuese un Saab 99 Turbo, desde entonces, todos los coches que han ganado en el mundial equipan esta tecnología de sobrealimentación.

Las innovaciones del Saab 99 que siguen vigentes actualmente

La eficacia de los lavafaros queda patente en esta imagen.

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Las innovaciones desarrolladas durante el proyecto del Saab 99 hicieron que este modelo fuese muy adelantado a su tiempo, hasta el punto de mantenerse en el mercado casi dos décadas y servir de base para el Saab más famoso, el Saab 900 preGM.

Entre las novedades más destacadas que todavía hoy son modernas tenemos:

  • Primer automóvil con asientos calefactados.
  • Primer automóvil con lavafaros.
  • Primer automóvil con inhibidor de arranque si no se tenían los cinturones abrochados (sólo mercado USA).
  • Primer automóvil con refuerzos anti intrusión en las puertas.
  • Primer automóvil de gran difusión con motor turbo.
  • Primer automóvil con sistema de inyección de agua con la gasolina, una tecnología que BMW anunciaba como novedosa en el primer BMW M4 hace apenas dos años.

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