Reportaje

El mítico Saab 900 cumple 40 años

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08 de noviembre, 2018

Llegó al millón de unidades vendidas pese a tratarse de uno de los fabricantes de automóviles más pequeños del mundo. Para muchos es el modelo más emblemático de Saab y ahora está de aniversario. Ésta es la historia del Saab 900.

Saab ha sido uno de los fabricantes de automóviles más pequeños (de los no artesanales) y, aunque su final fue agónico, vivió tiempos gloriosos y logró hitos que otras marcas mucho más grandes y poderosas no han alcanzado. Para muchos, su modelo más emblemático es precisamente el último desarrollado exclusivamente por sus propios ingenieros, el Saab 900, un coche fuera de lo corriente que se ama o se odia y que ahora empieza a ser valorado como se merece.

Hay siluetas inconfundibles y que se convierten en un símbolo hasta el punto de ser lo que más identifica a una marca. Si te digo “Porsche”, lo más seguro es que tu cerebro automáticamente te haga pensar en un 911, Land Rover en un Defender, etc. Pues bien, para la mayoría, si se dice Saab, a la mente vendrán dos cosas: o un caza de combate o la inconfundible silueta del Saab 900 con su característico pilar C en forma de stick de hockey, evolucionada de la presentada por su precedesor, el Saab 99, 10 años antes del lanzamiento del Saab 900.

Por cierto, una aclaración ya que menciono a Porsche y a Saab en el mismo párrafo de antes: Saab y Porsche no tienen absolutamente nada que ver. Estoy cansado de escuchar cosas como “ah, sí, el Saab ése con motor Porsche” y sandeces similares. El motivo de esta confusión es que, durante algunos años, el importador de Saab en España fue Porsche Ibérica, de modo que los Saab se vendían y reparaban en la misma red comercial que Porsche en España, pero es algo que sólo sucedió en nuestro país y debido a una conveniencia comercial durante una época.

Aunque para muchos autores el Saab 900 contó con dos generaciones y su vida se dilató desde 1978 hasta 1998, el modelo presentado en 1993 (1994 el cabrio) como sucesor no tiene nada que ver con el modelo original y, diseñado bajo la tutela de General Motors, fue el principio del fin de esta gran marca, así que prefiero dejarlo fuera de este homenaje.

Saab 900 (1978-1994): seguro, diferente y millonario

El Saab 900 destacó por su seguridad y la calidad de fabricación.

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Cuando Saab presentó el 900 en 1978, muchos veían en él una sencilla evolución del Saab 99. En cierto modo era así y básicamente se trató de una versión alargada y con mecánicas más potentes de la versión Combi de su predecesor. Desde la base del parabrisas hasta el borde del portón trasero era prácticamente idéntico a un Saab 99 y simplemente se añadían unos centímetros por detrás del eje delantero para lograr un interior más espacioso. Sin embargo, el Saab 900 escondía muchas más mejoras.

El Saab 99 hizo que la gente dejase de pensar en Saab como un fabricante de coches pequeños, duros, seguros y raros y pasase a tener en cuenta esta marca como un rival real para modelos más serios y lujosos. Con el lanzamiento del Saab 900 se afianzó esta idea y el nombre de Saab se empezó a asociar con coches seguros y de una calidad superior.

Con una batalla relativamente corta para su longitud total, el Saab 900 tiene unas proporciones muy particulares y su diseño no encaja a todos los gustos, sembrando sensaciones opuestas: o te encanta o te parece un pato mareado. Sus diseñadores lo crearon bajo la máxima de “la función hace la forma”, pero aun así lograron que algo funcional resultase atractivo y con una personalidad muy escandinava.

El marco del parabrisas hace pensar a la mayoría que su frontal es muy vertical, pero en realidad no es así. El cristal delantero es panorámico y su borde de ataque muy inclinado. Además, es más estrecho que la cintura del coche. Esta solución está inspirada en la forma de las carlingas de los aviones y logra un campo de visión inmejorable para el conductor y reducir la superficie frontal, mejorando la aerodinámica.

Desde su lanzamiento, el Saab 900 se convirtió en uno de los coches más seguros del mundo, incluso por delante de Volvo, y su estilo, su agradable conducción y sus buenas prestaciones hicieron que Saab se ganase el corazón de más clientes que nunca antes en toda su historia, llegando a rozar el millón de unidades vendidas, algo impensable para un fabricante tan pequeño como Saab.

Por desgracia, este éxito de ventas tuvo una contrapartida que acabaría con la vida de la marca, aunque entonces no lo vieron venir. Saab tuvo tanto éxito de ventas con este coche que tuvo que replantearse su futuro. Necesitaba crecer y tuvo que buscarse un socio capitalista. Por desgracia, el elegido para esta ampliación no fue el mejor y después de alcanzar el máximo de calidad y seguridad en la industria del automóvil con el Saab 900, los productos posteriores desarrollados con los contables de General Motors iniciaron el descenso a los infiernos de la marca. El Saab 900 se convirtió en el canto del cisne de la marca sueca.

Todo es diferente en este coche, desde cómo se abre su capó delantero hasta la posición del spoiler trasero, justo donde acaba la luneta en lugar de en el borde del maletero. Entre sus singularidades únicas está también el no tener umbrales de acceso al interior. Las puertas se llevan consigo parte del suelo del coche al abrirse, lo que facilita muchísimo el acceso a personas con problemas de movilidad, que no tienen que librar un alto umbral para meter y sacar los pies del habitáculo al entrar y salir.

Saab 900: tres carrocerías y mucho estilo

El Saab 900 se fabricó en carrocerías de tipo sedán, fastback y cabrio.

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Una de las claves del éxito de ventas del Saab 900 fue la variedad de carrocerías que ofrecía a sus clientes. Desde el principio se ofrecía con siluetas de 2 o 3 volúmenes, llegando en 1986 la variante descapotable. Esto configuraba un catálogo de carrocerías de 2, 3, 4 o 5 puertas, además del cabrio.

Las peculiares formas del Saab 900 no estaban reñidas con un interior muy versátil. Su corta distancia entre ejes hacía que llamase más la atención la enorme capacidad de su maletero (especialmente en las carrocerías de 3 y 5 puertas que, con los asientos abatidos, dejaban un suelo completamente plano que se convertía en una cama de 1,80 m) que el espacio para las piernas de los pasajeros traseros. De todos modos, la estatura media en Suecia en aquellos años era de 1,82 metros y en cualquiera de los Saab 900 podían viajar 5 suecos sin que sus rodillas se clavasen en la espalda de los pasajeros delanteros.

Para los diplomáticos y más pudientes, Saab ofrecía una versión de chasis alargado de su carrocería de 4 puertas denominada CD que podía ir equipada incluso con un sistema de telefonía móvil… hace casi cuarenta años.

El salpicadero estaba diseñado de manera que los mandos quedaban claramente orientados hacia el conductor, que tenía al alcance de las manos todo lo necesario y una visibilidad excelente de todo lo que pasaba fuera.

Un buen sistema de climatización, unos asientos con una excelente ergonomía y la calidad constructiva garantizaban un confort de marcha y una conducción superior a la de la media de la época, manteniendo bien el tipo incluso al final de su vida comercial frente a modelos diez años más jóvenes.

Su peculiar estética hizo que el Saab 900 no sucumbiese a las modas. En sus 16 años en producción (de 1978 a 1994), sólo se hizo un pequeño lavado de cara en 1987 que introdujo más cambios que no se veían que estéticos. Exteriormente sólo se modificó la forma de los parachoques (más integrados en la carrocería) y los faros y parrilla delanteros.

Saab 900 SPG: un deportivo diferente

El Saab 900 Turbo 16S, conocido mundialmente como Saab 900 SPG fue un deportivo atípico.

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El Saab 900 heredó la mecánica colocada longitudinalmente del Saab 99 y, como todos los Saab, era de tracción delantera. Esta disposición mecánica generaba algunos problemas de comportamiento a muchos de sus rivales. Cualquiera que haya conducido un Audi de esa época y un Saab notará que el sueco está a años luz dinámicamente. El secreto está en que, mientras que el alemán cuelga todo el peso del motor por delante del eje delantero, el sueco tiene el motor justo encima del eje. Gracias a esto, el Saab es mucho menos subvirador y el eje delantero es más obediente que el del Audi.

Esta cualidad era posible gracias a que el motor del Saab va inclinado 45º hacia la izquierda para mantenerse muy bajo pese a ir montado sobre la caja de cambios. El resultado es un conjunto de motor y cambio muy compacto, un centro de gravedad bajo y un momento polar mucho menor que en sus rivales de motor delantero longitudinal.

Otra característica del chasis del Saab 900 era que disponía de 4 grandes discos de freno (autoventilados los delanteros a partir de 1988) y un esquema de suspensiones sencillo pero perfectamente ejecutado. El motor delantero longitudinal dejaba espacio a los lados  para poder montar una suspensión delantera de paralelogramo deformable con doble triángulo. En la parte trasera un eje rígido muy ligero y simple, pero con tirantes de watt que le proporcionan cierto efecto autodireccional. Esto, combinado con una mayor anchura de vías en el eje trasero que en el delantero hacían que al límite el Saab 900 llegase a ser incluso ligeramente sobrevirador, con una zaga muy ágil.

En 1984 Saab supo sacar partido de este excelente punto de partida cuando lanzó al mercado el primer motor turbo con culata de 4 válvulas por cilindro, una solución que hoy es el pan nuestro de cada día, pero anticipándose treinta años al mercado. Con una potencia de 175 CV (185 si se optaba por la opción del APC de altas prestaciones, conocida entre los aficionados como “la caja roja”), este motor se ofrecía en todas las variantes de carrocería, pero de todas ellas destacaba una versión muy especial: el Saab 900 SPG.

Tomando como punto de partida la carrocería de 3 puertas, el Saab 900 SPG (en España se comercializaba como Saab 900 Turbo 16S) incluía un llamativo kit aerodinámico, una barra estabilizadora en el eje trasero y una suspensión con diferente tarado.

El resultado fue un coche con una conducción que enamoraba, una estética muy llamativa y unas prestaciones que lo posicionaban entre lo mejor de su época. Además, su equipamiento era muy completo, equipando de serie: aire acondicionado, asientos calefactados, techo solar eléctrico, elevalunas eléctricos, cierre centralizado, espejos eléctricos, control automático de crucero, lavafaros, antena automática… sólo la pintura metalizada y la tapicería de cuero escocés tenían que pagarse aparte.

Junto con el cabrio, es la versión más cotizada en la actualidad.

Saab 900 Cabrio: un descapotable de culto

El Saab 900 Cabrio fue el primer coche sueco descapotable y sobresale por su calidad y confort para 4 pasajeros.

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En 1986 se presentó la versión descapotable del Saab 900 y se convirtió en el primer cabrio sueco. Para muchos resultaba irónico que uno de los países con un clima más frío lanzase un coche descapotable, pero lo cierto es que los de Saab parieron uno de los mejores cabrios de su época.

Su capota automática era de una excelente calidad y garantizaba un elevado confort, aislando perfectamente del frío gracias a sus múltiples capas y a un eficaz sistema de calefacción. Por cierto, contaba con luneta trasera de vidrio con desempañado eléctrico mientras que uno de sus principales rivales, el BMW Serie 3 E30, se conformaba con una luneta de plástico de baja calidad.

En cuanto a la climatización, entre las peculiaridades del Saab 900 está el hecho de que las salidas de aire frontales del salpicadero no echan jamás aire caliente. Los ingenieros de Saab consideraban que el aire caliente debía salir del suelo o del parabrisas, pero lanzado a la cara del conductor generaba más somnolencia que confort.

El Saab 900 cabrio ofrecía una carrocería muy elegante basada en la versión de 2 puertas, pero no se limitaron simplemente a quitarle el techo. El marco del parabrisas se modificó para hacerlo más bajo y se reforzó para que soportase la estructura y actuase como barra antivuelco. En suelo y la parte trasera también se reforzaron para paliar la pérdida de rigidez estructural que supuso eliminar el techo.

Estos refuerzos en la parte trasera le hacían perder una plaza, pero el Saab 900 Cabrio seguía ofreciendo un interior suficientemente espacioso como para que 4 adultos viajen en él. Además, también su maletero era espacioso.

En 1990 se presentó una serie limitada como homenaje a la victoria de los Saab 96 en el Rally Monte Carlo. Esta serie especial y numerada de 300 unidades se ofrecía con dos colores exclusivos, el amarillo Montecarlo y un gris Montecarlo que son muy buscados en la actualidad.

Cuando se dio luz verde a quitarle el techo al Saab 900, los diseñadores empezaron los bocetos y pruebas tomando como punto de partida la carrocería de 3 puertas. Pronto se dieron cuenta de que era más fácil lograr la rigidez correcta usando la variante de dos puertas, pero se fabricaron algunos prototipos sobre la versión de 3 puertas, uno de los cuales está expuesto en el Museo de Saab.

Lanzado en 1986, apenas doscientos cabrios llegaron a fabricarse con el diseño del frontal de las versiones anteriores a 1987. Ya con el frontal y los parachoques presentados en el lavado de cara llevado a cabo para el Saab 900 en 1987, sólo otro cambio estético fue introducido en el Cabrio, que cambió la forma del spoiler trasero en 1991. En este rediseño, el spoiler se prolongaba por todo el lateral hasta la base de los retrovisores, mientras que en los anteriores a 1991 sólo llegaban hasta el borde de las ventanillas traseras.

Los hitos del Saab 900

Técnicamente, el Saab 900 introdujo avances que siguen vigentes hoy en día.

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El Saab 900 fue un coche con un diseño atemporal. Algunos opinan que en realidad nació con una estética desfasada y por eso no envejeció a lo largo de su vida comercial, ya lo había hecho antes. Estética aparte, este coche introdujo algunos avances que a veces nos pretenden colar como “modernos” en los coches actuales.

Para hacernos una idea de la mentalidad tan diferente que tenían los diseñadores de Saab en aquella época, a nadie se le había ocurrido antes filtrar el aire que respiraban los pasajeros del coche. Sí, los motores respiraban un aire más limpio que las personas en los coches hasta que Saab introdujo el primer filtro de habitáculo cuando presentó el Saab 900 en 1978.

Los pasajeros siempre fueron una prioridad para los ingenieros de Saab. Su confort era prioritario con elementos como el filtro de habitáculo, pero también la seguridad. El Saab 900 fue el primer automóvil con un tapizado del techo diseñado para amortiguar los posibles golpes en la cabeza en caso de vuelco, su parabrisas delantero está reforzado para soportar todo el peso del coche aunque se caiga sobre el techo desde una altura de 5 metros (hay un vídeo muy popular en el que hacen la prueba con un Saab 900 y un BMW e30 y las diferencias son evidentes), las puertas están diseñadas para poder abrirse en caso de impacto frontal, etc.

Una de las ideas retomadas por Saab de su experiencia como fabricante de aviones está en los soportes del motor. En los aviones, los motores colgados de las alas van montados sobre unos soportes fusibles. La idea es que, ante cualquier avería mecánica que haga vibrar el motor demasiado y ponga en peligro la integridad de la estructura de las alas, el motor se desprenda para evitar el colapso. Es más seguro perder un motor que un ala en un avión.

Bien, pues esta idea se integró en el Saab 900 pero adaptándolo a las necesidades de un coche. En este caso, los soportes del motor actúan como fusibles y hacen que el motor se desprenda del coche en caso de impacto. De este modo, el motor no puede penetrar en el habitáculo por el choque y, además, se reduce la masa del vehículo, lo cual disminuye la energía cinética que tiene que absorber la carrocería para proteger a los ocupantes.

Homenaje en España al Saab 900

El Club Saab España prepara un excelente homenaje para este neoclásico.

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En España existe un club de apasionados por la marca que es bastante activo que también está cerca de su aniversario, con casi veinte años a sus espaldas. Aunque su registro oficial se firmó en octubre de 2002, el germen de este club nació casi con la expansión de internet a partir de un chat y un grupo de amigos en 1999.

Además de sus concentraciones anuales cuyas inscripciones están abiertas para todos los vehículos de la marca, ahora están organizando un evento muy especial dedicado a un único modelo.

Para conmemorar el 40 aniversario de este coche tan especial, el Club Saab España está organizando una concentración en Riaza (Segovia) que se llevará a cabo el fin de semana del 16 y 17 de febrero de 2019.

Puedes encontrar aquí toda la información del Homenaje al Saab 900 del Club Saab España.

Ver información de los modelos

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Comentarios

Diego Jambrina Merino 8 noviembre, 2018

Me ha gustado, cómo no, este artículo sobre el 900. Y me ha emocionado ver el mío en las fotos.

Rubén Fidalgo 8 noviembre, 2018

Grande, Diego 😉

Andrés 9 noviembre, 2018

Mítico entre los míticos, sin duda marcó una época entre sus coetáneos. Era diferente y transgresor como ningún otro generalista.
Excelente repor.

José antonio (ZIMER) 9 noviembre, 2018

Interesante articulo y muy clarificador el porque los usuarios de este coche le tenemos como icono comparativo con otros coches de su época y posteriores,el report del señor Fidalgo es digno de enmarcar y guardar para ilustrar a nuevas generaciones que al paso de las nuevas tecnologías será ilustrativo en un futuro no muy lejano,
Gracias Ruben

Rubén Fidalgo 9 noviembre, 2018

Gracias amigo, un abrazo y a ver si nos podemos ver en la concentración.

Senén 25 diciembre, 2018

Hola, Rubén (soy Senén). Muy interesante, como siempre.

Un abrazo. Felices fiestas.

Rubén Fidalgo 25 diciembre, 2018

Gracias Senén, muchas felicidades también a vosotro!.

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