Reportaje

El Opel Ascona y el Opel Manta cumplen 50 años

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17 de marzo, 2020

Por desgracia, estos dos modelos no han llegado hasta nuestros días, pero dejaron una huella imborrable en la década de los setenta y ochenta y cimentaron gran parte del prestigio de Opel en sus mejores años. Aquí va nuestro homenaje por sus 50 años de historia.

En 1970 Opel presentaba su nuevo modelo para cubrir el hueco entre el Kadett y el Rekord y lo hacía desdoblando la gama en dos variantes: la berlina Opel Ascona y el coupé Opel Manta, teniendo el segundo la misión de dar relevo al llamativo Opel GT.

Ambos modelos compartían desarrollo y parte de su esquema técnico, con un tradicional motor delantero longitudinal de 4 cilindros con tracción al eje trasero. Esta característica, unida a un peso no muy elevado y con unos voladizos contenidos proporcionaba a los nuevos modelos una conducción muy alegre y pronto gozaron de una buena aceptación en el mercado.

Opel Ascona: la berlina sensata

El Opel Ascona era un coche muy racional. Poco arriesgado pero bien hecho.

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El Opel Ascona recibía su nombre de una ciudad suiza, aunque en España su nombre no sonaba demasiado bien, tampoco era un coche que fuese a venderse demasiado en nuestras fronteras, cerradas a los vehículos importados.

Entre las claves del éxito comercial del Opel Ascona estaba la variedad de carrocerías que tenía disponible (berlina de 4 puertas, sedán coupé de 2 puertas y Caravan) y el haber contado con el visto bueno de GM para venderse en los EE.UU.

El Opel Ascona contó con 3 generaciones entre 1970 y 1988. Pese a su éxito, no tuvo continuidad y cambió de nombre para ser relevado por el Opel vectra.

Opel Ascona A: 1970-1975

El primer Opel Ascona llegó en 1970.

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La primera generación del Opel Ascona nació en 1970 y, aunque con un buen nivel de ventas, en apenas 5 años cedió el testigo a la segunda generación.

Su esquema técnico era muy simple, con un eje rígido trasero y motores robustos de 1.2, 1.6 y 1.9 litros de cilindrada con potencias entre los 60 y 90 caballos, que movían con mucha alegría una carrocería que apenas llegaba a los 900 kg de peso.

Su carrocería ofrecía un buen espacio interior y era muy luminosa gracias a la gran superficie acristalada. Con un interior amplio, una buena calidad de fabricación y un precio ajustado, el Opel Ascona pronto se ganó al público, que además gozaba con una conducción muy alegre.

En su último año comercial, el Ascona A se convirtió en un modelo muy popular en el mundo de los rallys y fue un perfecto coche escuela para pilotos tan importantes como Walter Rohrl o Ari Vatanen. El preparador Irmscher realizó un profundo trabajo de puesta a punto para convertir a esta berlina en un verdadero bólido del grupo 2, subiendo la potencia de su motor hasta unos respetables 205 CV.

Opel Ascona B: 1975-1981

El Opel Ascona B llegó en 1975

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En 1975 el Opel Ascona recibió una importante actualización. Aunque se conservaba gran parte de su esqueleto y mantenía la disposición mecánica, se mejoraba en todos los aspectos. Una imagen mucho más moderna, faros más grandes, una carrocería más robusta y, sobre todo, un interior más actual, el Opel Ascona B mejoraba mucho respecto a su predecesor.

Desaparecía la carrocería familiar del Caravan y a partir de 1978 aparecería una versión de altas prestaciones denominada 400 con un motor de culata de doble árbol de levas en cabeza que rendía 144 CV que servía de base para homologar las versiones de competición.

Sus mecánicas, aunque alegres, eran muy conservadoras. En los primeros años se emplearían los mismos motores de la generación anterior, aunque en 1978 se sustituyó el 1.2 por un 1.3 más eficiente, el 1.9 pasó a ser un 2 litros y, además, se añadió una mecánica diésel al catálogo.

El Ascona 400 se inscribiría ahora como Grupo 4 en el mundial de Rallys y su eficacia quedaría demostrada con el título de campeón del mundo de pilotos de 1982 logrado por un formidable Walter Rohrl.

Opel Ascona C: 1981-1988

El Opel Ascona C abandonó la tracción trasera.

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En 1981 llegaba al mercado la tercera generación del Opel Ascona con un cambio radical, no sólo estético, también técnico. Se trataba de un coche de una generación completamente nueva y mucho más acorde con su época. Desaparecía la tracción trasera y se montaba un motor delantero transversal que permitía un habitáculo mucho más espacioso y, sobre todo, una mayor seguridad activa y pasiva.

Volvió a estar disponible en 3 carrocerías: dos sedanes de 2 y 4 puertas y un 5 puertas cuya silueta recordaba al VW Passat de la época.

La fiabilidad y la eficiencia de sus motores convencieron al público y sirvieron para afianzar la buena imagen de Opel en Europa, que ofrecía modelos muy equilibrados con motores fiables, buenas prestaciones, consumos y a un precio muy competitivo.

El rango de potencias iba desde los 60 hasta los 130 CV en las versiones de gasolina y también se ofrecía una mecánica diésel de 54 CV.

Opel Manta: también hubo lobos

La segunda generación del Manta es la más conocida.

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La primera generación del Opel Manta sirvió de relevo al llamativo Opel GT. De éste heredaba una silueta muy llamativa e inspirada en los deportivos americanos, aunque a un tamaño más acorde con los gustos europeos. Perdía los sofisticados faros escamoteables del GT, pero su imagen era igualmente atractiva.

Su evolución fue paralela a la del Ascona y también contó con 3 generaciones, aunque nunca abandonó su tracción trasera y sería también relevado por la versión coupé del Vectra, el llamativo Opel Calibra.

Del Opel Manta siempre se criticó que era un lobo con piel de cordero, un coupé de líneas muy llamativas pero mecánicas de prestaciones modestas. Aunque esto es cierto en gran medida, es justo reconocer que entre ellos también hubo verdaderos lobos, como el Manta TE 2800 o los últimos Manta 400.

Opel Manta A: 1970-1975

El primer Opel Manta tenía un diseño muy seductor.

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Con unas proporciones y líneas muy seductoras, el primer Opel Manta enseguida conquistó al público. Aunque parezca un coche completamente diferente del Ascona, lo cierto es que el Manta A y la berlina comparten prácticamente todo salvo la piel. Los asientos, el salpicadero, las mecánicas, las suspensiones… todo era común entre ambos.

Los responsables de la compañía tuvieron una excelente idea desde el punto de vista comercial y supieron aprovechar la llamativa imagen del Manta lanzando al mercado un buen número de series especiales con detalles específicos de diseño y diferentes prestaciones, como los Rally, GT/E, Black Magic… pero sin duda los más espectaculares fueron:

Opel Manta Turbo: sólo se fabricaron 33 ejemplares en el Reino Unido y sobresalía por su formidable potencia de 156 CV obtenidos gracias a la sobrealimentación y una puesta a punto del motor específica para poder absorber la sobrepresión.

Opel Manta TE 2800: por desgracia no llegó a producirse en grandes series sino que se trataba de una versión especial realizada por los preparadores Transeurop Engineering y Steinmetz, que tuvieron que ingeniárselas para conseguir meter con calzador en el vano delantero del Manta el motor de 6 cilindros en línea del Opel Commodore GS. En el punto de mira estaban los Ford Capri más potentes, contra los que éste bólido luchaba con 230 CV.

Opel Manta B1: 1975-1981

El Manta B1 perdió sutileza respecto a su antecesor.

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Con la llegada de la segunda generación del Ascona también se produjeron cambios radicales en el Manta, que cambió por completo respecto a su predecesor. Se ofrecía con dos tipos de carrocería, de dos o de tres puertas.

Los motores no eran demasiado potentes, de hecho eran los mismos que para el Ascona B. Su imagen era muy llamativa en su época, pero sus prestaciones muy decepcionantes y, aunque su fiabilidad era excelente, en un coupé el público buscaba mejores aceleraciones y velocidad máxima.

El Ford Capri puso contra las cuerdas al Manta y el modelo de Opel no logró hacer sombra al del óvalo.

Opel Manta B2: 1981-1988

Con el Manta B2 llegaron los potentes i400.

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En 1981 llegó una actualización del Opel Manta B. Aquí el Ascona y el Manta separaron sus vidas y el coupé dejó de compartir chasis con la berlina, manteniendo así su arcaica disposición mecánica con un eje trasero rígido y motor delantero longitudinal.

Realmente fue más un lavado de cara que una evolución. Desapareció del catálogo la versión de 3 puertas, se añadieron unos paragolpes integrados de mayores dimensiones, nuevas llantas, una decoración muy llamativa para las versiones GT/E  de inyección y un interior mejorado, pero básicamente era el mismo coche.

Lo más llamativo de esta generación fueron las versiones i400 realizadas para poder homologar el Manta de competición, muy cotizadas en la actualidad.

Opel Manta, Ascona y Beny Fernández

Opel Manta 400 Beny Fernández 1986

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El Opel Ascona y el Manta fueron muy populares entre los apasionados al motor españoles y con ellos destacó el piloto gallego Beny Fernández, uno de los primeros españoles en inscribirse en el mundial, precisamente con estos modelos del rayo.

Beny se ganó el apodo de «el panadero volador» por su espectacular pilotaje (su familia tenía panaderías) e incluso se ganó la admiración del mismísimo Walter Rohrl, con el que compartió montura.

Precisamente por su papel en el mundial se le abrieron las puertas para competir en España bajo el amparo de Opel, fichando en 1985 para la marca con la que se retiraría de la competición pocos años después.

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