Reportaje

Aniversario del Mercedes Clase G

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16 de febrero, 2019

Nació para ser una herramienta para los soldados y ha acabado convirtiéndose en todo un símbolo de estatus para los más adinerados. Lo más extraño es que lo ha hecho llenando su interior de lujo y motores de altas prestaciones, pero prácticamente con el mismo cascarón. Es el Mercedes Clase G y aquí celebramos su 40 aniversario.

Sólo hay dos coches producidos en serie en el mundo que apenas hayan cambiado a lo largo de su dilatada historia: el Lada Niva y el Mercedes Clase G. Del primero hablamos hace dos años por su cuarenta aniversario y hoy toca rendir homenaje al aniversario del Mercedes Clase G, que en 2019 sopla cuarenta velas.

Cuando Mercedes lanzó al mercado este coche no se imaginaba que iba a seguir en producción cuarenta años después ni tampoco cómo iba a cambiar su público objetivo a lo largo de esas cuatro décadas, pasando de ser una herramienta a convertirse en uno de los coches más lujosos y deseados por los clientes más acaudalados. De hecho, sus principales clientes son prácticamente los enemigos contra los que tendría que luchar cuando se diseñó como vehículo para las fuerzas armadas austríacas y alemanas.

En efecto, el Clase G nació como un proyecto conjunto entre la compañía austríaca Steyr-Puch y Mercedes-Benz, dos compañías que ya colaboraban en la fabricación de vehículos adaptados para trabajos fuera del asfalto como los Unimog desde 1968.

Al frente del proyecto no podía estar nadie más capacitado: Erich Ledwinka. Este apellido no ha trascendido tanto como el de Porsche o Piëch o Ford, pero su padre (Hans Ledwinka) fue el verdadero diseñador de la plataforma que daría vida al VW Escarabajo y a los primeros modelos de Porsche. De hecho, después del parón de la Segunda Guerra Mundial y multitud de problemas políticos, Volkswagen tuvo que indemnizar con un buen pastizal a Tatra, la compañía para la que Ledwinka trabajaba cuando Ferdinand Porsche le plagió el proyecto del coche que acabaría por convertirse en todo un símbolo.

Los Ledwinka tenían un genio especial en dos apartados: la robustez y la tracción total. De hecho, el sistema patentado para Tatra (por eso no se empleó en el Clase G, que ha sido fiel a dos ejes rígidos tradicionales) de tracción total con suspensión independiente que ha llevado a sus camiones a ganar varias competiciones sigue vigente después de más de 70 años y se sigue empleando en la actualidad.

Estas dos cualidades están presentes en el Mercedes Clase G, un automóvil que ha destacado por sus formidables capacidades todo terreno y su robustez, pero que ha pasado factura en dos aspectos: el precio y el peso, los únicos puntos débiles de este tanque con ruedas.

Mercedes Clase G: un proyecto largo

Uno de los primeros Mercedes Clase G W460.

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El proyecto del Mercedes W460 comenzó a fraguarse en 1969, aunque la primera piedra se puso en 1971 cuando se creó el equipo definitivo y se dio luz verde al proyecto. Apenas dos años más tarde ya tenían lista la primera maqueta en madera y en 1974 se comenzaron las pruebas con el primer prototipo operativo.

El diseño de la carrocería que se ha convertido en todo un icono es obra de Bruno Sacco, que por aquel entonces era diseñador de Mercedes-Benz. Así pues tenemos a un ingeniero de Steyr Puch (Ledwinka) y a un diseñador de Mercedes liderando dos equipos que darían como resultado el lanzamiento en 1979 del Mercedes Clase G.

Ambos equipos tenían la misión de diseñar un 4×4 robusto, de excelentes cualidades todo terreno y más versátil que bello. Sacco tuvo claro desde un principio que las líneas rectas eran las más apropiadas y que lo principal para que un todo terreno sea capaz de avanzar es que quepa por donde tiene que pasar, así que partió de una base muy compacta y una anchura muy contenida. Todos sus paneles serían planos y también sus cristales. De este modo, además de reducir el coste de fabricación (las ventanillas del lado izquierdo son idénticas a las del lado derecho), cualquiera podría reparar una luna rota en la esquina más recóndita del planeta.

El Mercedes Clase G fue presentado al mercado inicialmente como el modelo W460: un vehículo todoterreno universal, con un interior sencillo pero en el que se había prestado mucha atención al sistema de propulsión. La tracción total, instalada como equipamiento de serie, contaba con un diferencial entre ejes bloqueable al cien por cien y diferenciales bloqueables opcionales en los ejes delantero y trasero, que han sido equipamiento estándar desde 1985.

Gracias a ello se asegura un comportamiento óptimo fuera de la carretera. El diseño del chasis y los ejes rígidos con amortiguadores de muelles estaban orientados hacia la versatilidad y robustez fuera de la carretera. En el momento del lanzamiento se ofrecían los modelos 240 GD y 300 GD con motor diésel y los 230 G y 280 GE con motor de gasolina. Estaban disponibles dos batallas de vía distintos (2.400 y 2.850 milímetros), así como diferentes tipos de carrocería (vehículo abierto, Station Wagon cerrado y furgón panelado con los laterales cerrados).

Mercedes Clase G: 40 años de Lampedusa

El Clase G ha tenido multitud de variantes, pero en 40 años de historia apenas ha cambiado en lo esencial.

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Giussepe Tomasi di Lampedusa escribía en su novela «El Gatopardo» una frase que aquí nos viene que ni pintada: «Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie», y así ha sido en el Mercedes Clase G.

A lo largo de estos 40 años de historia y bajo una misma apariencia han existido 4 generaciones del Clase G, aunque en realidad no son generaciones propiamente dichas, ya que dos de ellas coexistieron.

El proyecto original, denominado W460, se mantuvo en producción entre 1979 y 1991. En esta época el Clase G se ofrecía con carrocerías corta de 3 puertas o larga de 5, descapotables o de techo rígido.

En 1992 el relevo lo tomaron los W461 y W463, en apariencia iguales al W460, pero con un interior algo más elaborado, mecánicas más modernas y ligeros retoques estéticos en la forma de la calandra y poco más. El W461 seguía un planteamiento más cercano al del concepto original, con un chasis reforzado para un uso intensivo en campo, tracción total acoplable y un equipamiento más básico. Esta versión dejó de estar disponible en 2001.

El W463 es el que se ha mantenido vivo hasta ahora y se caracterizaba ya en 1992 por contar con un sistema de tracción integral permanente con bloqueos en los 3 diferenciales y un equipamiento prácticamente sin límites para el que se reservaban las mecánicas más potentes.

En 2018 se ha presentado la última evolución del Mercedes W463, que mantiene el nombre del proyecto, pero que ha incorporado novedades trascendentales como el eje delantero con suspensión independiente y mejoras mecánicas y tecnológicas que hacen que, aunque el chasis por largueros sigue siendo prácticamente el mismo, podamos hablar de una generación completamente nueva. Además, también es la que más ha cambiado estéticamente.

Los Mercedes Clase G más especiales

El Clase G ha sido la base ideal para las realizaciones más extremas.

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La robustez de su chasis y su nombre ha dado alas a la imaginación de varios preparadores y han existido varias versiones muy especiales del Mercedes Clase G. Tal vez la más conocida, fotografiada y filmada por las cámaras de todo el mundo sea el famoso «Papamóvil», diseñado para proteger al Papa de posibles atentados mientras desfilaba.

Se trata de una carrocería especial del Mercedes Clase G W460 en la que la parte trasera se ha transformado en una cabina de cristal blindado desde la cual el Papa podía ir de pie y ser visible por la multitud mientras circulaba la comitiva.

Sin lugar a dudas, la imagen de uno de los personajes más influyentes del mundo protegido para parecer invulnerable a los ataques a bordo de un Mercedes Clase G marcó un antes y un después en este modelo. Ya no se trataba simplemente de un 4×4, ahora era una fortaleza rodante y en él viajaba una de las personas más influyentes del planeta, la cual, además, suele ir siempre rodeada de lujo, otro concepto  con el que no nació el Clase G pero que ahora es inseparable de él.

Otras de las versiones más llamativas del Mercedes Clase G son las que cuentan con 3 ejes y seis ruedas motrices. Estos modelos tan llamativos no son nada nuevo en Mercedes. De hecho, la Clase G podría decirse que nació con ellos.

El nombre de Clase G proviene de la inicial de Geländewagen (coche todo terreno en alemán) y Mercedes ya lo utilizaba en los años 30 en sus Mercedes G4 que se caracterizaban por sus tres ejes, de los cuales, los dos traseros gemelos eran los motrices (en aquella época las transmisiones en el eje de las ruedas directrices eran poco fiables).

Claramente inspirados por los Mercedes G4 del Tercer Reich han nacido modelos como el Mercedes G63 AMG 6×6, uno de los coches más espectaculares que se han llegado a comercializar.

El futuro del Mercedes Clase G

La nueva etapa del Clase G comenzó con este nuevo modelo en 2018.

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En 2018 se presentó la nueva generación del Mercedes Clase G que aglutina más novedades que nunca. Manteniendo el chasis por largueros, el nuevo Clase G cuenta por primera vez con suspensión delantera independiente, lo que mejora mucho su comportamiento en carretera y le sirve para superar holgadamente la barrera de los 200 km/h.

También se ha adaptado a los tiempos modernos en materia de asistentes avanzados a la conducción, mecánicas, prestaciones, conectividad y lujo, dejando claro que, a sus 40 años, está más joven y preparado que nunca.

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