Reportaje

Aniversario del cinturón de seguridad

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01 de marzo, 2019

Este año se cumplen nada menos que seis décadas desde que un ingeniero sueco inventase el sistema de seguridad que más vidas ha salvado en la historia del automóvil. Ésta es la historia del cinturón de seguridad de 3 puntos y de su creador, Nils Bohlin.

Lleva sesenta años salvando más vidas que ningún otro dispositivo de seguridad en el transporte de pasajeros y, aunque todavía quedan zoquetes que se niegan a usarlo, el cinturón de seguridad de tres puntos de anclaje sigue siendo la base de la seguridad pasiva en el automóvil. Aunque en esencia apenas ha cambiado desde que Nils Bohlin lo inventase en 1959, el cinturón de seguridad ha evolucionado mucho en estas seis décadas. Vamos a dar un repaso como homenaje al aniversario del cinturón de seguridad.

Aunque, desde sus comienzos, los modelos de Volvo tenían fama de robustos y fiables, fue la patente del cinturón de seguridad de tres puntos inventado por Nils Bohlin en 1959 la que asentó la imagen de seguridad de los coches de Volvo, considerados desde entonces como los coches más seguros del mundo por la mayoría de la opinión pública. Esta cinta con un broche y dos tornillos de fijación ha salvado a lo largo de estos 60 años de historia a nada menos que 6 millones de vidas, más que ningún otro dispositivo de seguridad en el transporte de personas.

Nils Bohlin: el inventor del cinturón de seguridad

Nils Bohlin abrochándose su invento.

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Antes de 1959 ya existían los cinturones de seguridad, pero su efectividad era más psicológica que real. La mayoría de ellos eran ventrales (como los de los aviones, que sólo nos sujetan el abdomen) o diagonales (como si al cinturón de nuestro coche le quitásemos la banda que nos pasa por la cadera). Los primeros no conseguían sujetar nuestro tronco como para evitar que se desplazase hacia delante y la cabeza golpease el salpicadero o el parabrisas, de modo que su efectividad era muy limitada. Los segundos, aunque en principio se pensaba que eran más eficaces, en la mayoría de los accidentes apenas servían de nada, pues el cuerpo tendía a escurrirse bajo esa banda cruzada.

Por suerte, en 1920 nació un sueco llamado Nils Bohlin que estudió ingeniería y comenzó a trabajar en otra marca sueca que tuvo la seguridad como premisa: Saab, pero en 1958 empezó a trabajar para la competencia, en Volvo. Apenas un año después de ser contratado por Volvo, Nils Bohlin presentó a sus jefes la idea de un cinturón de seguridad que combinase los dos modelos empleados hasta entonces y en 1959 se registró la patente número 3.043.625. Acababa de nacer el cinturón de seguridad de tres puntos de anclaje.

Aunque los ensayos se realizaron con varios modelos de la marca, entre ellos el Volvo PV544, el primer automóvil en equipar de serie los cinturones de 3 puntos de anclaje fue el Volvo 122, conocido popularmente como Amazon, y desde entonces, Volvo pasó a ser considerada como la marca de automóviles más seguros del mundo.

La eficacia del cinturón de seguridad inventado por Nils Bohlin quedó demostrada claramente desde el primer instante y su trascendencia ha sido suficiente como para que el nombre de su creador esté registrado en el Hall of Fame de la industria del automóvil.

La evolución del cinturón de seguridad

En esencia, el cinturón de seguridad apenas ha cambiado en 60 años.

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El cinturón de seguridad de tres puntos no ha sufrido cambios radicales desde que se inventó hace más de medio siglo, pero sí han existido avances que han mejorado varios aspectos, especialmente el confort y la sencillez de uso. Éstas son las principales 4 evoluciones que ha sufrido el cinturón de seguridad a lo largo de la historia:

Cinta ajustable manualmente

Los primeros cinturones estaban compuestos por una cinta muy resistente que estaba atornillada mediante sendos anclajes en sus extremos a la carrocería del coche, uno de ellos a la altura de los hombros y el segundo en el suelo del vehículo. Un broche en la cinta se abrochaba a un mecanismo cuando el conductor se sentaba en el vehículo. De este modo, el cinturón de seguridad una vez abrochado tenía 3 puntos de anclaje.

Estos primeros modelos eran muy eficaces pero exigían que el pasajero o el conductor se lo ciñesen y ajustasen correctamente al cuerpo, algo que se hacía de forma manual (igual que ajustamos la correa de una mochila en la actualidad). Si no se ceñía bien al cuerpo su eficacia caía en picado, pero una vez ceñido, los movimientos quedaban muy limitados.

Cinturones inerciales: libertad de movimientos

Apenas una década más tarde llega la primera gran evolución en el cinturón de seguridad: el sistema de bloqueo inercial. El cinturón no necesita ser ajustado manualmente sino que la cinta va recogida en un tambor retráctil que deja salir toda la cinta que necesitemos para amoldarse a nuestro cuerpo y también nos permite movernos libremente. El truco genial está en que el tambor sobre el que se enrolla la cinta tiene un dispositivo de trinquete que se bloquea cuando el movimiento que tira de la cinta es muy brusco o si el coche se inclina demasiado.

Cinturones con pretensor: todavía más ceñidos

La tercera gran evolución en llegar a los cinturones de seguridad tardaría casi dos décadas más. Estamos a mediados de los años ochenta de siglo pasado y el nuevo accesorio que se convierte en el compañero ideal del cinturón de seguridad es el pretensor pirotécnico. Este dispositivo actúa después de que el tambor inercial se haya bloqueado y si el coche supera un umbral máximo de deceleración. Una vez activado, el pretensor pirotécnico tira hacia atrás de la cinta unos 15 cm, sujetando todavía más el cuerpo del pasajero.

Cinturones inteligentes: seguridad proactiva

La cuarta evolución de los cinturones llegó hace apenas una década y son los cinturones inteligentes que se tensan y destensan de manera automática ante determinadas situaciones.

Cinturón de seguridad: todavía hay quien no lo usa

Llamativa campaña publicitaria de una marca de moda con el cinturón de seguridad como protagonista.

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Pese a que cada año se calcula que el uso del cinturón de seguridad salva unas 100.000 vidas en todo el mundo, todavía hay quien se niega a usarlo. Algunos por despiste, otros porque dicen que le resulta incómodo e incluso hay quien no lo usa porque cree que no sirve para nada. La realidad es que casi uno de cada tres fallecidos en accidentes de tráfico en España estaría vivo si lo hubiese llevado abrochado en el momento del siniestro, así que esa cifra de vidas salvadas sería todavía mayor si todos tuviésemos el gesto reflejo de ponernos el cinturón en cuanto nos sentamos en un vehículo.

No basta con abrochar el cinturón, también se debe ajustar correctamente y, sobre todo, JAMÁS se debe limitar su movimiento instalando pinzas o cualquier otro elemento ajeno a la propia instalación del cinturón de seguridad. Sólo los sistemas diseñados para usar por embarazadas (que alejan la cinta ventral del abdomen y tiran de ella hacia abajo para mantenerla sobre las caderas) pueden emplearse. En este caso, asegúrate de que estén homologados y sean de calidad.

Llevar el cinturón flojo, sujeto con una pinza o mal colocado hace que su eficacia se anule casi por completo.

No hay excusa para no utilizar el cinturón de seguridad, así de claro.

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