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5 consejos de conducción que te pueden salvar la vida

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20 de enero, 2022

Es muy probable que en algún momento tengas que sacar partido de estos consejos para evitar accidentes. Saber realizar una maniobra de esquiva, una frenada a vida o muerte o corregir un subviraje o un sobreviraje puede ser la diferencia entre un simple susto o un accidente de mayor o menor gravedad.

Con el tráfico cada vez más saturado de vehículos y con nuevas formas de movilidad conviviendo en el tráfico como los patinetes, cada ves es más probable que en algún momento tengamos que hacer una esquiva o una frenada de emergencia. Saber reaccionar ante estas situaciones nos puede librar de un accidente que puede ser más o menos grave, así que vamos a dar un repaso a cinco consejos básicos para evitar accidentes.

1. Saber frenar: embrague y freno a fondo

El primer impulso que tenemos cuando algo falla mientras conducimos es frenar. Por este motivo, es una de las maniobras más importantes y más necesarias para salvar la vida. Si nuestro coche cuenta con ABS, podremos frenar –pisando el embrague a la vez- con toda la fuerza que nos sea posible hasta que el coche se pare. Si no monta ABS, frenaremos progresivamente y, si bloqueamos las ruedas, levantaremos un poco el pedal manteniendo la frenada.

2. Saber esquivar: frenar y no mirar al obstáculo

Si, aun frenando al máximo, vemos que no vamos a lograr detener nuestro vehículo, podemos salvar la situación esquivando el obstáculo. Hemos de mirar hacia donde queremos dirigirnos para buscar una escapatoria. Si miramos al árbol, nos daremos con el árbol. Busca, con la vista, otro sitio al que dirigir el coche que esté libre de obstáculos.

3. Coger bien el volante: mantener el control

Una mala postura al volante o no usar las manos correctamente nos predisponen a tener problemas a la hora de tener que hacer frente a un imprevisto durante la conducción. Conducir con la mano sobre la palanca de cambios en lugar de en el volante nos hace aumentar el tiempo de reacción y ser más imprecisos a la hora de corregir la trayectoria, llevar las manos muy juntas nos resta ángulo de giro… coger bien el volante es un básico para nuestra seguridad y, además, también reduce nuestra fatiga.

4. Controlar un subviraje o sobreviraje: bendito ESP

El control de estabilidad nos ayuda, pero no es infinito.

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Si nos derrapa el coche de morro y le cuesta girar es un subviraje, mientras que la reacción contraria (cuando se va de atrás) es un sobreviraje. Corregir estas reacciones es muy complicado si no se tiene cierta experiencia y entrenamiento, sobre todo en el caso del sobreviraje en el que, además, se reacciona de forma muy diferente cuando el coche es de tracción delantera o propulsión trasera. El control de estabilidad es la mejor herramienta que tenemos para corregirlos y la clave para que pueda hacer bien su trabajo es apuntar con el volante hacia donde queremos dirigirnos y dejar que el sistema actúe. Por desgracia, no es capaz de superar las leyes de la física, así que una suspensión y unos neumáticos en buen estado y con las presiones correctas son básicos para que su límite esté lo más alto posible.

5. Mirar lejos

Anticiparnos comienza por mirar lejos. A la furgoneta ya «la vemos». Hemos de mirar al coche siguiente.

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Ya dice el refrán: “más vale prevenir que curar”. No es una maniobra como tal, pero es tan importante que la hemos querido incluir. Para prevenir, en conducción, debemos procurar tener siempre la vista adelantada. Hay que acostumbrarse a mirar delante del coche que nos precede, mirar más allá de la curva, mirar todo lo lejos que podamos para anticipar nuestras maniobras a la situación que nos acontece. Anticiparse es la clave.

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Comentarios

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  • Javier Alfonso

    Genial el video.
    Aunque tengo un hibrido automático la calle es muy buena

  • David Sempau

    No entiendo por qué hay que pisar el embrague para frenar, despreciando así el freno motor.

    • Rubén Fidalgo

      Hola, en el vídeo te lo explico con bastante claridad: en una frenada de emergencia no tienes tiempo de ir reduciendo marchas de modo que el freno motor no se aprovecha, incluso el sistema de control de ralentí puede alargar la frenada al intentar evitar que el motor se cale y, además, es muy fácil calar el motor y nos quedemos sin dirección asistida ni la posibilidad de reacción para salir de la zona de peligro una vez hecha la frenada.

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