Reportaje

5 coches que todo aficionado debería conducir una vez en la vida

Cinco coches que debería conducir todo aficionado al automóvil.

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10 de diciembre, 2021

Hay coches muy míticos que todo aficionado al automóvil debería conducir al menos una vez en la vida. Hemos elegido 5 que son relativamente fáciles de conseguir y que no plantean problemas para que los pueda llevar cualquiera, por eso no nos hemos remontado a muchos años atrás y nos hemos dejado fuera mitos como el Ford T.

Hay muchos coches que un buen aficionado al automóvil debería probar y conocer a lo largo de su vida: Ford T por su peculiar caja de cambios a pedales y por ser el primero fabricado en serie, el Citroën 2 CV por su simplicidad, el Mazda RX-7 Turbo por su motor Wankel, el VW Escarabajo por su carisma, el Ford Mustang por ser un icono… en fin, hay muchos por motivos muy diferentes.

En esta selección de 5 modelos he querido mostrar un abanico de 5 categorías diferentes (berlina, utilitario, 4×4, deportivo y descapotable) y, además, buscando modelos relativamente fáciles de encontrar y, más o menos asequibles (salvo el Porsche, que está a precios prohibitivos, pero es un coche frecuente y que igual acaba cruzándose en tu vida) y, sobre todo, no demasiado antiguos para que no sea muy complicada su conducción. Te aseguro que a los mandos de un Ford T no sabrías ni por donde empezar para ponerlo en marcha.

Citroën CX: moderno incluso 50 años después

El Citroën CX es una de las berlinas más confortables jamás fabricada.

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El Citroën CX se presentó en 1974 para ir dando relevo a los míticos ID/DS (conocidos en España como Citroën Tiburón) y en él se empleaba el sistema hidroneumático que combinaba frenos de alta presión con reparto dinámico variable en función de la carga, suspensión con control de altura constante y varias posibilidades de altura y una dirección asistida de dureza variable y autocentrado insensible al viento lateral o a los accidentes sobre el asfalto. El Citroën CX tenía una concepción muy moderna aunque mecánicas muy anticuadas (Citroën se arruinó durante su proyecto y no se terminó el desarrollo de los motores wankel y boxer previstos inicialmente) y, pese al traumático momento en el que se presentó en plena quiebra de la marca, estaba muy bien planteado, hasta el punto de mantenerse competitivo frente a rivales mucho más modernos al final de su vida comercial, quince años después de su lanzamiento.

La conducción del CX es diferente a todo lo que hayas probado, la suavidad de su suspensión y su confort te dejarán tan impresionado como la primera frenada que hagas y te clave el pecho contra el cinturón de seguridad. La fuerza de la frenada no se regula con el recorrido del pedal sino con la fuerza que hagas sobre él. El pedal no se mueve de su sitio más que unos pocos milímetros y la potencia de frenado se modula con la presión sobre el pedal.

La dirección es muy rápida y asistida en parado, se endurece con la velocidad y su sistema de autocentrado hace que no se note en el volante ni los baches ni las roderas… nada saca al coche de su trayectoria en línea recta salvo que el conductor dé la orden con el volante.

Su conducción requiere un pequeño período de adaptación, tras el cual es un coche que sorprende que se haya desarrollado hace casi 50 años porque su seguridad activa, su potencia de frenado y la suavidad con la que se maneja son muy similares a las de los modelos actuales, lógicamente, sin asistencias electrónicas, salvo el ABS, que se ofrecía en el modelo desde finales de 1985.

Donde de verdad vas a disfrutar de este coche es en un largo viaje por carretera, donde te quedarás alucinado de la ausencia total de fatiga gracias a su excepcional confort de marcha.

Land Rover Defender: igual se te cae el mito, pero disfrutarás

El Defender está bastante mitificado en realidad.

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Después del Jeep Wrangler, el Defender es el 4×4 más conocido. Tiene fama de superar cualquier obstáculo y ser irrompible, aunque en realidad lo más duro que hay en un Land Rover Defender tiene que ser su conductor, porque es uno de los coches más incómodos que te puedas imaginar (y porque lo cierto es que sus transmisiones tienden a romperse fácilmente y no destacó nunca por su fiabilidad). Uno va sentado con el cuerpo pegado a la ventanilla, su radio de giro es enorme, los pedales quedan desplazados respecto a la columna de dirección y las suspensiones y vibraciones de la mecánica hacen que sintamos como se nos desmorona la espalda a medida que pasan las horas en él, pero, como se suele decir, sarna con gusto no pica, y ésta es de las que parece que dan gusto a la mayoría.

Sin duda, el Land Rover por antonomasia es un coche con muchísimo carisma, como 4×4 (salvo por su radio de giro desmesurado y la fragilidad de los palieres) es indudable que es capaz de avanzar donde otros tiran la toalla y, además, es uno de esos pocos coches en los que apenas hubo cambios importantes a lo largo de los años. Sus formas apenas variaron durante su extensa vida y deja de ser pasmoso que un diseño tan sencillo en realidad sea tan eficiente, hasta el punto de que los diseñadores del Ineos Grenadier hayan llegado básicamente al mismo resultado tratando de hacer el 4×4 perfecto a partir de una hoja en blanco.

Por supuesto, no es un coche para probar en carretera o en ciudad. Busca una ruta por algún terreno embarrado y escarpado y llévate una pala, una eslinga y un buen amigo dispuesto a sufrir contigo, sin duda será un día inolvidable y verás que, aunque no es cierto que puedan con todo, con algo de esfuerzo, maña y ayuda llegarás a donde no te imaginabas… y no me refiero a a la camilla del fisioterapeuta, que también.

Mazda MX-5: un concepto clásico

El Mazda MX-5 es un concepto clásico totalmente.

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El Mazda MX-5 es el ejemplo básico de que no necesitas chorrocientosmil caballos ni velocidades espeluznantes para disfrutar como un enano conduciendo un coche. Ligero, ágil, sencillo y bien hecho, el Mazda MX-5 es un deportivo con mayúsculas y, además, descapotable. Si te apetece disfrutar de la conducción deportiva no te defrauda y tampoco lo hará si simplemente quieres sacar todo el partido a una noche de verano con buena compañía, buena música y una buena carretera.

El Mazda MX-5 condensa en un coche el verdadero espíritu de lo que debe ser un auténtico deportivo y también un descapotable. En realidad, un deportivo no debe ser el más rápido, eso se lo debemos dejar a los coches de competición y a las carreras. Un deportivo tiene que emocionar y hacerte sentir cuando lo conduces, y en eso el Mazda MX-5 es de los mejores. Un descapotable tiene que darte sensación de libertad, que puedas oler la naturaleza floreciendo en primavera mientras te pierdes por una carretera entre campos, disfrutar del paisaje sin que un techo y unas ventanillas te impidan verlo todo…

Sencillo de mantener, fácil de aparcar, fiable, divertido y con unas prestaciones razonables, no necesitas más para tener la experiencia de conducir un deportivo y un descapotable clásico y el Mazda MX-5 lo tiene todo. Para disfrutarlo de verdad, busca un día soleado pero que no haga demasiado calor o una noche de verano, lleva buena música y busca una carretera secundaria despejada  por la noche para saber lo que es conducir bajo un cielo repleto de estrellas.

Mini original: esencia pura

Este cochecito representa la esencia de lo que debe ser un utilitario.

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El Mini clásico es una genialidad. En apenas 3,5 metros condensaron todo lo necesario para transportar a 4 adultos y lo consiguieron con un diseño que rebosa carisma y personalidad por todas partes. Para conseguir el máximo aprovechamiento del espacio en un coche tan pequeño podrían haberse limitado a hacer una caja de zapatos con ruedas, pero el Mini tiene mucho encanto, y conducirlo también.

En su afán por hacerlo enano, Sir Alec Issigonis redujo a la mínima expresión el tamaño de cada componente mecánico del coche. Ruedas de 10 pulgadas, prácticamente como las de una Vespa, la caja de cambios metida dentro del motor… hasta le quitó los muelles a la suspensión y le puso unos tacos de goma (salvo en las versiones de lujo, que llevaban el sistema Hidrolastic de la BMC). Ligero, a medio palmo del suelo y con unas suspensiones de muy poco recorrido, conducir el Mini es como ir por la calle en una especie de kart carrozado, incluso los pedales separados por la columna de dirección y el volante muy horizontal recuerdan a los de un kart.

Hay que acostumbrarse a sus mandos, a sus pedales ridículamente pequeños, juntos y desplazados hacia el centro del coche para dejar espacio a la rueda delantera izquierda y a ir sentados con los ojos a la altura del parachoques del SUV que tienes parado en el atasco a tu lado, pero su conducción enamora y es imposible no meterte en el papel del irrepetible Michael Cane corriendo con él por las aceras y centros comerciales de Turín y escapar por las canalizaciones de alcantarillado como en «The Italian Job». El sitio ideal para disfrutar de un Mini es por las calles o por una carreterita comarcal en la que su pequeña carrocería se sentirá como en una autopista.

Porsche 911 clásico: juzga tú mismo

El Porsche 911 es otro mito que conviene probar y valorar uno mismo.

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El «nueveonce» es uno de los coches sobre los que más se ha escrito y dicho… así que lo mejor es que lo pruebes tú mismo y sepas de primera mano si todo lo que se ha dicho es cierto. Desde luego, su imagen es inconfundible y se ha ganado a pulso el título de verdadero símbolo. El sonido de su motor de 6 cilindros refrigerado por aire tiene un toque inigualable y su conducción es peculiar y diferente a todo lo que hayas probado.

El Porsche 911 clásico es un coche en el que las sensaciones son diferentes. Su postura de conducción no es perfecta y hay que acostumbrarse a que los dedos te pasen rozando el salpicadero cuando giras el volante, al peculiar movimiento de los pedales del embrague y el freno que salen del suelo con recorridos enormes y que, además de en profundidad, se desplazan arriba y abajo cuando los accionas por la forma en cómo pivotan, como en los Escarabajos… es diferente y transmite sensaciones distintas, ahí está gran parte de su encanto.

Para llevar bien este coche tendrás que reaprender a conducir, le gusta que frenes tarde y empieces el giro transfiriéndole a las ruedas delanteras el peso que no tienen cuando está en reposo, con más de dos tercios del coche reposando sobre las ruedas traseras. Si no lo haces así, al 911 no le gusta obedecer al volante y le encanta seguir en línea recta.

Tampoco te puedes pasar mucho mandando ese peso al eje delantero, porque las ruedas traseras también necesitan tener suficiente adherencia como para mantener atado al suelo la enorme masa que quiere seguir en línea recta cuando el cuerpo del coche empieza a girar en la curva… es un ejercicio de equilibrios complicado… pero precisamente ahí está su gracia y por eso los buenos pilotos han conseguido tantas victorias en competición con este coche, porque su inestabilidad hace que sea fácil hacerlo girar más o menos con más cosas que el volante y su buena motricidad a la salida de las curvas hace que sea rápido escapando de sus perseguidores. Eso sí, insisto en lo de «buenos pilotos», personalmente me bajo con agujetas en el trasero de apretar las nalgas en cada curva rápida sintiendo ese enorme péndulo a mi espalda. Cero bromas con un 911 clásico, si no lo tienes claro, mejor úsalo para ir de paseo. El sitio ideal es una carretera nacional, con buen asfalto y curvas de buena visibilidad en las que la trazada sea clara y sin dudas.

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Comentarios

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  • Quique

    Naaa, lo ataron al defender. Solo buscaron los defectos y debo decir por ser propietario de uno por ya 16 años todo lo que dicen respecto a la mecánica, NO ES ASÍ!!!!

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