Reportaje

Coches míticos: el Ferrari F40 cumple 35 años

Ferrari-F40-1987

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29 de mayo, 2022

Este año se celebra el 35 aniversario del nacimiento del Ferrari F40, uno de los coches más espectaculares de la historia, hasta el punto de ser uno de los superdeportivos más admirados por la afición casi 4 décadas después de su lanzamiento. Aquí va nuestro homenaje.

En 1987 se presentaba el último sueño personal de Enzo Ferrari, que fallecía pocos meses después de ver cómo su criatura se convertía en un auténtico fenómeno en el mundo del automovilismo. El Ferrari F40 nacía para celebrar los 40 años de historia de la marca que llevaba su apellido y lo hacía sin un V12, la mecánica fetiche de «il commendatore», pero con unas prestaciones y presencia que lo convertían en el mejor Ferrari de todos los tiempos.

Han pasado más de tres décadas y para muchos puede parecer poco entendible que sea un mito un coche con una potencia similar a la de un Serie 7 diésel y con unas llantas de sólo 17 pulgadas cuando un Renault Scénic las monta de 20 pulgadas, pero el Ferrari F40 era superlativo en 1987 y sigue siéndolo hoy en día.

Escribir esto me hace sentir muy viejo porque recuerdo cómo devoraba todas las revistas en las que se publicó el lanzamiento de este coche (por aquel entonces tenía 11 años…) y ahora me hacen gracia muchos de los adjetivos con los que se definía a esta bestia parda.

El tema de los neumáticos, por ejemplo. Cuando se presentó el Ferrari F40, una de las cosas que más llamaba la atención eran las ruedas que calzaba, fabricadas a medida por Pirelli. Lo primero que impresionaban eran sus medidas, las más grandes del mundo en su momento. Delante calzaba menos que la mayoría de berlinas medias actuales, con unos 245/50-ZR 17 (el Volvo V90 Cross Country que estuve probando la semana pasada montaba unas 245/40-20…) y 335/35-17 en el eje trasero.

Sólo 17 pulgadas de diámetro en unas llantas que tenían que dejar espacio a los frenos necesarios para detener al coche más rápido del mundo en aquel momento, cuando, en la actualidad, cualquier compacto diésel monta llantas de 18… pero es que los 478 CV del Ferrari F40 pesaban sólo 1.100 kg, más o menos lo mismo que pesa un Toyota Yaris ahora.

Ferrari F40: un V8 brutal

No es un V12, ni falta que le hacía a este V8 repleto de par y potencia.

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Su motor Ferrari también era otro de los «excesos» del Ferrari F40. Su V8 sobrealimentado rendía 478 CV, suficientes para que fuese capaz de superar los 324 km/h, y eso que su aerodinámica no era muy buena, con un Cx de 0,34 (un Mercedes Clase E actual está en 0,24), pero es que el enorme alerón trasero estaba pensado para atarlo al suelo y que no despegase como un Harrier. Hoy en día esa potencia sigue siendo respetable, pero hay berlinas que la superan holgadamente.

Quien pudiese permitirse gastar 40 millones de pesetas (unos 240.000 euros) en 1987 hizo un buen negocio. En la actualidad, el Ferrari F40 multiplica casi por seis esa cifra y se cotiza en el entorno del millón de euros, una cifra rotunda, pero lejos todavía de los precios que alcanzan otros modelos de la marca, entre otros, su predecesor, el Ferrari 288 GTO, que se valora casi 6 veces más que el F40.

Pese a ello, está claro que el F40 fue un coche superlativo, el Ferrari que querían los personajes más mediáticos de su era. Así lo deja clara la singular historia del Ferrari F40 negro de Maradona.

Ferrari F40: el coche favorito de la DGT

Desprovisto de toda distracción, el F40 era incluso espartano, aquí se viene a conducir.

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He podido sentarme en un par de ejemplares del Ferrari F40 y, aunque uno siente que está poniendo sus posaderas en un icono, la verdad es que decepciona un poco. «Tienes menos detalles conmigo que un Seat Panda» (como me echa en cara mi pareja tras varios años de relación) y es lo que pienso al sentarme en uno de los coches más espartanos jamás fabricados, pero no hay nada que te distraiga.

El principal factor de riesgo y causa de los accidentes de tráfico en la actualidad son las distracciones, principalmente por el teléfono móvil. Para atreverse a contestar una llamada de teléfono o mandar un whatsapp mientras se conduce un Ferrari F40 hay que haberse dejado el cerebro en casa. Parte de la sobriedad del interior del F40 está justificada en la obsesión por mantener a raya su peso, pero también porque nada te podía distraer cuando lo conducías. Nada estaba filtrado. Tu pie derecho movía directamente las mariposas de los dos enormes colectores de admisión de las bancadas de su V8, no un potenciómetro controlado por una unidad de mando. El F40 fue el último superdeportivo puro, tras él vinieron modelos más rápidos, potentes y mejores, pero adulterados.

Es un coche realmente difícil de conducir. El pedal de embrague va duro como una piedra, la dirección, el selector del cambio… cada vez que uno acciona estos mandos siente cómo se mueven los componentes mecánicos de modo que, para un conductor actual, es una especie de potro de tortura…¡pero qué tortura más gozosa!.

Para evitar superar los 1.100 kg de peso, el Ferrari F40 se convirtió en el primer automóvil en emplear de forma masiva los materiales compuestos en su estructura, principalmente kevlar, y se eliminó todo aquello que no fuese necesario para pilotar el coche. Ni aire acondicionado (opcional… había que vender en América, su principal mercado), ni siquiera radio o altavoces. Sin embargo, su conectividad era máxima, pero no entre el coche y un teléfono o la domótica del chalet sino entre el coche y el conductor.

Vale,  no tenía WiFi, pero es que los niños de los años ochenta no preguntábamos «¿tiene WiFi como el de mi papá?», la pregunta que hacíamos todos los críos de aquella época era «¿cuánto marca el cuentakilómetros?» (algunos, más frikis, mirábamos dónde estaba la zona roja del cuentavueltas… pero bueno), y el Ferrari F40 le cerraba la boca a cualquiera al ver que pasaba de sobra la barrera de los 300 km/h.

Ferrari F40: menuda tabla de planchar

El enorme alerón trasero fue toda una provocación, necesaria.

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Al margen de sus prestaciones, el Ferrari F40 es uno de los coches más espectaculares jamás fabricado. Personalmente me parece un paso atrás evidente frente a su predecesor, el Ferrari 288 GTO, pero es que no me gustan las cosas excesivas y en el F40 todo está desmadrado. Sin embargo, no puedo negar que impresiona y acongoja estar al lado de uno. Dudo que ningún niño se atreva a preguntar si tiene WiFi; para hacerlo, primero tendría que cerrar la boca después de quedarse alucinado con semejante estampa.

Las proporciones del F40 son muy llamativas: 4,4 metros de largo (menos que un Civic) y 2 m de ancho (casi el largo de un Smart) con una altura de sólo 1,13 metros (más o menos a la altura de la cintura de una persona de 1,85 m de estatura). Su distancia entre ejes es más o menos la de un Fiat 500… es decir, es muy bajo, anchísimo y compacto, pero lo que más llama la atención es el enorme alerón trasero y la cubierta del motor fabricada en Lexán y perforada para poder evacuar el calor de sus 478 CV.

Puede que el F40 todavía no sea uno de los modelos más cotizados de la historia de Ferrari, pero no cabe duda de que es uno de los automóviles más fascinantes de la historia y, para muchos, el último superdeportivo auténtico.

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