24 Horas Híbridas Toyota 2017: por poquito…

20 Julio, 2017, modificada el 25 Julio, 2017 por

Acudimos a la cuarta edición de las 24 Horas Híbridas de Toyota en el Circuito Ascari de Ronda con el SUV C-HR como principal protagonista. ¿Se pueden hacer casi 2.000 km con sólo 125 litros de gasolina? ¿Y compitiendo? La respuesta es sí.

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Como de costumbre, Toyota ha organizado por cuarta vez su particular carrera de resistencia reservada a periodistas especializados en motor. Este año el protagonista iba a ser el C-HR; uno de los mejores ejemplos en la gama japonesa de la característica pura en el fabricante de Aichi, que no es otra que la hibridación. Evidentemente, sus 24 Horas iban a estar marcadas por este término y por otro que va muy en consonancia con el mismo: la eficiencia.

A diferencia del pasado año, que se utilizó toda la gama híbrida en la prueba, este año sólo el revolucionario SUV ha tomado parte en el asfalto. Además, Albacete se cambió por el moderno y espectacular trazado de Ascari, ubicado en la malagueña localidad de Ronda. Ahí pasamos una larga pero emocionante y dura jornada de competición, rivalidad y, sobre todo, compañerismo que os pasamos a resumir y detallar a continuación.

Llegada al paraíso del motorsport

En la llegada a Ascari nos recibieron los 6 Toyota C-HR.54
En la llegada a Ascari nos recibieron los 6 Toyota C-HR.

Todo empieza cuando cerca de una hora después de sinuoso traslado en bus desde la estación de Antequera – Santa Ana, donde nos trasladamos en tren desde Atocha, hasta el circuito rondeño observas una pequeña señal que te indica la entrada al complejo privado de Ascari. Al traspasar la segura y hermética frontera, entramos en el edén de la competición y el ocio. Para nosotros sólo estarían accesibles los dos primeros sectores del trazado, dejando la distancia completa del recorrido en unos 3,8 km.

Ahí nos esperaban, en torno a las 12 del mediodía, parte de los organizadores y los que iban a ocuparse de la dirección de carrera. Según bajamos del autobús, nos dirigimos a la sala de briefing donde nos explican cómo va a estar acondicionada nuestra estancia y de qué manera va a llevarse a cabo las 24 horas de pugna. El apartado de las penalizaciones y las tablas de sanciones es el más incisivo en el turno de preguntas.

Los apuntes en el briefing, esenciales.54
Los apuntes en el briefing, esenciales.

Tras conocer a los miembros de los seis equipos que constituirán la parrilla (con cinco periodistas y un invitado, cliente de Toyota, cada uno), firmamos las correspondientes condiciones y autorizaciones, recogemos el equipamiento corporativo y nos queda algo menos de una hora para comer ligero y meternos de lleno a lo que nos compete: la carrera.

El equipo número 5, el nuestro, estaba formado por Josep Camós, de Motorpasión; Fernando González, de Vuelta Rápida GT; Edu Lausin, de Coches 2000 y AutoFM; Diego Zotes, de EsDiario; Juan Luis Álvarez (invitado de Toyota por Facebook); y un servidor. Una gozada de conjunto. Algo esencial para que las cosas salgan bien como, a pesar de lo que leeréis luego, salieron. Ya en la comida quedó patente la buena sintonía en conversaciones sobre el circuito, la trazada ideal, la estrategia a seguir y quiénes iban a ser, por decirlo así, las figuras visibles en caso de diálogos con dirección. Tremendo placer compartir el Toyota C-HR con estos fieras.

Pistoletazo de salida: comenzamos unas inolvidables 24 horas

La salida fue al estilo Le Mans.54
La salida fue al estilo Le Mans.

Una vez ingeridas algunas verduras y poco más nos marchamos al box asignado para cambiarnos y acceder a pit lane para presenciar la salida estilo Le Mans. Edu Lausin sería el encargado de pilotar primero. Los demás daríamos órdenes y rumbo mediante una todavía incipiente estrategia desde una cafetería situada en la misma calle de boxes que, por otro lado, sería nuestra casa durante la jornada que quedaba por delante. La pantalla de tiempos y las informaciones de trip (kilómetros recorridos), autonomía y consumo medio estaban en constante consonancia a través de dos walkie-talkies que aunaban al piloto y al resto del equipo. Cada 60 minutos, como máximo, entraría el próximo conductor. Así, cada uno conduciríamos un total de cuatro horas.

Para poder llegar a las 15:00 h del día siguiente (cuando finalizaba la carrera), Toyota nos daba lleno de combustible el depósito del C-HR (43 litros) más tres bidones de 27,3 litros cada uno, pudiendo echar solo uno en cada parada para repostaje, y dos neumáticos delanteros suministrados por Bridgestone que podríamos cambiar únicamente dos miembros del equipo.

Paradas, cálculos, ahorros, constancia… Cansancio con buenas expectativas

La oficina improvisada sirvió como centro de operaciones y comunicaciones con el piloto.54
La oficina improvisada sirvió como centro de operaciones y comunicaciones con el piloto.

El primer relevo llegó casi sin esperarlo. No podíamos estar más de 60 minutos dentro del coche y, para que la misma persona volviera a él, debían pasar como mínimo dos horas. Esto lo solucionamos de manera fácil: guardaríamos los turnos de la primera vez. Los cálculos nos permitirían conducir a todos los participantes del equipo un total de cuatro veces.

Edu, que fue el primero que tomó contacto con el C-HR, consiguió marcarnos un buen resultado. Sin llegar a los 6 l/100 km de consumo, y con grandes cotas rondando los 5 l/100 km, pudo hacer buenos tiempos de cerca de 3 minutos por vuelta sin descolgarnos de la cabeza. De hecho, los primeros compases fueron los únicos en los que no estuvimos, como mínimo, terceros.

Después de Lausin se subió Juan Luis en una decisión de estrategia. Como coche particular tiene un C-HR y mejor que nadie sabría cómo sacarle partido obteniendo buenos datos de consumo. Así fue. Y ese propósito siguió en el equipo 5 durante toda la carrera. Muy buenos datos con muy buenos tiempos, logrando mantener el máximo tiempo posible la aguja del potenciómetro en modo ECO y CHARGE. No importaba a veces, con los buenos números de consumo y ahorro que estábamos consiguiendo, rebajar el tiempo y sacrificar un poco de combustible rodando al máximo en POWER. Los neumáticos tendríamos que cambiarlos del mismo modo y, además, el comportamiento dinámico del Toyota lo permitía con buenas sensaciones. Así, incluso hicimos la segunda vuelta más rápida del circuito durante las 24 horas (2.27 min). Eso sí, en el tramo final de la misma.

Anochece en Ascari; más magia en Ronda

Al anochecer, las cosas se ponían más interesantes.54
Al anochecer, las cosas se ponían más interesantes.

La noche caía con un repostaje ya realizado, con todos nosotros habiendo pasado por los mandos del crossover y con una buena situación en tabla. Otros equipos caían algo desprendidos con 10 vueltas perdidas. A partir de estos momentos, nuestro objetivo sería seguir rodando fuerte, eficientes, eficaces y, sobre todo, no perder de vista a los equipos 3 y 4. Entre nosotros tres -todo parecía indicar- estaría la lucha. Y así fue.

Sin embargo, llegados a este punto, tengo que destacar la labor de tres colegas. Edu, Fernando y Josep no pegaron el ojo en toda la noche -y, por supuesto, tampoco durante las 24 horas-, siempre pendientes de walkie, cuentas y tablet, donde teníamos cada ápice relacionado con los números. Tras acabar mi segundo turno y seguir el turno siguiente pendiente de la comunicación con el piloto, a eso de las 4:30 h, fui al box independiente de cada equipo para echarme hora y media en la cama. Hubiera aguantado de no haber arrastrado sueño antes. No obstante, a las seis, como un clavo, estaba de nuevo en primera fila de batalla con los de la vigilia. Diego y Juan Luis, también, algo durmieron. A las 7:30 h me ponía al volante en mi tercer turno.

Relevos, revisiones de neumáticos, apuntes de autonomía y consumos... Las breves paradas daban para mucho.54
Relevos, revisiones de neumáticos, apuntes de autonomía y consumos… Las breves paradas daban para mucho.

Pocos cambios de posiciones, por no decir casi ninguno, en esta fase hasta ya bien entrada la mañana del día siguiente. Durante mi tercer turno hicimos la parada para cambiar ruedas. Me bajé del coche frente a la fila de neumáticos y el gato y nos pusimos a la obra entre Fernando y yo. Volví a los mandos y a seguir trazando la maravilla de Ascari. Seguíamos arriba. Además, liderando la clasificación durante gran parte de la prueba.

Los números nos daban resultados positivos en forma de autonomía y nos permitíamos rebajar tiempos para continuar líderes. Muy pendientes del coche número 4 y, sobre todo, del 3. Quizá enfocarnos más en un equipo que en ambos nos pasó factura después. Pocos cambios en la parte baja de la tabla también, aunque alguna vuelta de diferencia recortaban, se peleaban entre ellos. Y nosotros, los de arriba, entre nosotros.

Compases finales

Durante toda la carrera realizamos una estrategia y unos cálculos impecables. Todo el equipo remaba en una sola dirección: la victoria que tan cerca tuvimos.54
Durante toda la carrera realizamos una estrategia y unos cálculos impecables. Todo el equipo remaba en una sola dirección: la victoria que tan cerca tuvimos.

En ocasiones parecía haber agentes de la antigua KGB en Ascari. Todo valía para meter presión. Desde escuchar conversaciones ajenas hasta forzar a los responsables de Bridgestone para que inspeccionaran los neumáticos de los demás y “forzar” o esperar un cambio de neumáticos y, por ende, una mayor pérdida de tiempo que nos beneficiase.

Llegamos a la última fase en primera posición. Las últimas horas pesaban, pero reconfortaba saber que el trabajo estaba siendo francamente bueno. Existía una especie de orgullo al saber que, aunque no terminásemos primeros, lo habíamos hecho genial. Mejor que la mayoría.

La última hora abordaba y Diego, por última vez y para hacer el último paso por meta, montaba en el coche. Salíamos del pit lane casi parados, para ahorrar gasolina y también para que no nos pasara factura la penalización de sobrepasar el límite de 30 km/h en dicha calle de boxes. Lo medían con un radar, por cierto, algo mal calibrado. Daba igual. Salíamos del pit y continuábamos líderes. El equipo número 3 ya había desistido en el intento (posiblemente obligado por la justita autonomía que llevaban).

El Toyota C-HR se comportó de manera extraordinaria.54
El Toyota C-HR se comportó de manera extraordinaria.

Nosotros no teníamos tantos problemas y nos seguían saliendo las cuentas para rodar holgados pero en vueltas mucho más lentas. Parecíamos mantener el liderato pero, de forma muy silenciosa para nosotros, el equipo 3 sorprendentemente bajaba a unos tiempos propios de mitad de carrera. Nos movíamos en torno a los 4 minutos y ellos nos iban recortando alrededor de uno por vuelta. Teníamos distancia suficiente y no nos preocupaba demasiado eso. Queríamos acabar y no quedarnos tirados a falta de 10 minutos, como el equipo número 6. Por eso intentamos bajar algo más el tiempo, pero no demasiado.

Nuestra estrategia fue intachable a lo largo de 24 eternas, duras y satisfechas horas. Pero en la última vuelta, justo en la última, a falta de cinco o seis curvas, el equipo 3 aprovechó nuestra leve somnolencia en la pantalla de tiempos y en la comunicación con Diego -al volante- y nos dio caza. Tanto es así que no pudimos avisar a Diego antes para que acelerara -y muchísimo más- el ritmo. A falta de unos dos minutos para llegar a meta y finalizar gloriosos y triunfantes la carrera, el equipo 4 con Álvaro Ruiz (de Car and Driver) al volante nos pasaba y llegaba cuatro segundos antes que nosotros al ondeado de la bandera de cuadros.

Muy cracks

Todos los participantes y organizadores, a la conclusión de la prueba.54
Todos los participantes y organizadores, a la conclusión de la prueba.

Sin contar las polémicas y algo confusas penalizaciones de dirección de carrera, nos volvimos a Madrid con un sabroso y magnífico segundo puesto después de 457 vueltas al trazado. Por 4 segundos se nos escapó el oro. Con la gran parte de la carrera como líderes. Con una estrategia espectacular. Con unos tíos que nos dejamos la piel disfrutando de algo que nos gusta, siempre sonrientes. Fastidia perder la carrera en los cinco últimos virajes. Fastidia hacerlo cuando éramos claros vencedores, o así lo creíamos. Fastidia mucho más pensar que podríamos haberlo hecho, porque nuestra autonomía nos permitía haber dado las dos últimas vueltas a fuego.

Sinceramente, en la última imagen que los fotógrafos nos sacaron a todo el equipo junto y a todos los participantes me di cuenta de lo gratificante de esta carrera. Y de lo mucho que aprendes. Ver de nuevo al equipo unido, sonriente, exhausto y paladeando la gran labor que habíamos llevado a cabo, para mí, compensó mucho más que las 21 vueltas de sanción que finalmente nos impusieron -no pudimos saber a qué se debieron- y que nos hicieron descender hasta el cuarto puesto final o el no haber ganado la carrera virtual en la última vuelta. Nada de eso podía quitarme la satisfacción general que sentía por dentro del trabajo realizado. Pero, sobre todo, de las cosas que aprendes compartiendo 24 horas codo con codo con gente mucho más experta. Para mí era un debut. Y estoy seguro de que no podría haber tenido otro mejor. Ni ganando.

El equipo número 5, en un alarde de orgullo.54
El equipo número 5, en un alarde de orgullo.

Gracias a Toyota por enseñarnos a que estas pruebas no son sólo eventos para que los periodistas nos divirtamos, salgamos de la redacción o veamos qué tan bien van sus C-HR y cuánto aguantan siendo eficaces y sin dar ni un solo problema. Estos coches se comportaron como auténticos carros de combate en un entorno que no es su hábitat, es cierto; de completa serie. Para los que no habíamos probado con anterioridad tan a fondo el crossover híbrido y deportivo de la marca nipona, líder en su categoría, nos quedaron claras en Ascari sus buenísimas condiciones. Sin embargo, más allá de todo eso, Toyota permite y pretende con sus 24 Horas Híbridas facilitarnos la vida fuera de los circuitos, en nuestro día a día, en nuestras estrategias semanales, porque la eficiencia es posible incluso marcando buenos registros y llegando siempre a lo que uno quiere, al objetivo final. Por eso y por la invitación, gracias a la marca, a los organizadores y a la gente del departamento de prensa. Un placer.

A todos y cada uno de los participantes en la carrera, compañeros, colegas, grandes tipos, porque es fantástico compartir risas y pasiones en un entorno tan alegre y cordial. Gracias. También, a los trabajadores de Ascari, por su gran profesionalidad.

Enhorabuena al equipo 4, justo vencedor. Hizo una carrera impecable y casi sin penalizaciones, lo cual era casi más difícil que llegar a meta con 100 km de autonomía. Chapeau.

Y gracias a Fernando, Edu, Josep, Diego y Juan Luis. Esta experiencia fue algo más que una aventura inolvidable. Fue gracias a ellos.

El equipo 4, justo vencedor.54
El equipo 4, justo vencedor.

Vídeo de las 24 Horas Híbridas Toyota

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Christian García

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