¿Cómo se repara la luna de tu coche?

30 Mayo, 2011 por

Actualmente, la reparación de pequeños daños producidos en las lunas por impactos de piedras u otros objetos es cada vez más frecuente, debido a las ventajas que presenta frente a la sustitución. Economía, breve tiempo de inmovilización del vehículo y simplicidad del proceso son los puntos clave en este tipo de reparación.

Las pequeñas roturas en las lunas laminadas se producen con una frecuencia muy alta. Ligeros daños en el cristal que no afectan a la seguridad del vehículo, sin embargo, influyen negativamente en la estética del mismo. Frente a estos percances, los usuarios pueden optar por dos posibilidades: la sustitución de la luna o su reparación.

En numerosas ocasiones (dependiendo del tipo y magnitud de los daños producidos), se considera que no es necesario el cambio, pero si estos desperfectos no son reparados, pueden progresar, contribuyendo a que se produzca la rotura total de la luna. Como consecuencia, la única opción es la sustitución de la misma.

La reparación de una luna laminada frente a la tradicional sustitución por una nueva presenta varias ventajas: ahorra en materiales utilizados, evita los desplazamientos innecesarios -los arreglos pueden ser realizados a domicilio-, el tiempo de inmovilización del vehículo es muy reducido, se mantiene la pieza original montada en fabrica y sus uniones, y contribuye a una mejora del medio ambiente al disminuir el número de desechos.

Gracias a estos beneficios, los usuarios tendrían que considerar la opción de la reparación. No obstante, se debe tener en cuenta que el aspecto final conseguido puede depender de la magnitud y del tipo de daño. Además, hay algunos casos en los que el arreglo no es aconsejable.

Las reparaciones en lunas deben ser realizadas por técnicos experimentados que dispongan de los conocimientos necesarios y de un equipo adecuado para conseguir un buen acabado: la visualización del daño debe ser reducida al mínimo.

Debido a que en ocasiones la rotura reparada puede ser apreciable visualmente, se ha establecido una zona de exclusión para el parabrisas en la que no se recomienda arreglar daños, con el fin de evitar posibles pérdidas de atención del conductor. Dicha área debe mantenerse para no afectar a la visión directa del automovilista. Para establecer la amplitud y límites de esta zona, pueden tomarse como referencia las siguientes líneas:

  • – El límite superior marcado por el barrido del limpiaparabrisas.
  • – La línea horizontal tangente al volante en su límite superior.

– Tomando como referencia la línea media del volante, el límite por la izquierda se fija a 120 mm y, por la derecha, a 180 mm.

Fundamento de la reparación

La técnica de reparación de lunas se basa en la extracción del aire atrapado en el interior de la rotura y el relleno de la misma con una resina de propiedades ópticas adecuadas para permitir una correcta visión a través de ella.

Existen varios factores que pueden afectar al resultado final. La forma que presentan los daños con roturas más o menos abiertas en su interior puede dificultar en mayor o menor grado la entrada de la resina de relleno. Otro elemento importante es la limpieza del interior de las grietas, por ello, una acción recomendable es tapar el punto de impacto con una lámina de plástico, con el fin de evitar la suciedad hasta el momento en el que se produzca la reparación.

Tipos de daños

Las roturas de las lunas laminadas se pueden clasificar según la forma que presentan:

  • – Estrella.
  • – Ojo de buey o diana.
  • – Combinada.
  • – Media luna (Se trata de un daño con forma igual a la mitad de un ojo de buey).
  • – Rotura en grieta o fisura.

Equipo de reparación

En el mercado existen distintos equipos de reparación de lunas, diferenciándose básicamente entre ellos en el formato que presentan los elementos que lo componen y en las resinas utilizadas (más o menos viscosas para facilitar su inserción en el interior del daño).

Se suelen presentar en un maletín en el que se transportan los diferentes aparatos utilizados. Los componentes básicos son los siguientes:

  • El inyector de resina y su soporte para situarlo sobre el cristal. También puede incluir unos adaptadores del soporte, para acceder a diferentes zonas de la luna.
  • Uno o varios tipos de resinas (de reparación y de acabado).
  • Pulimento para el acabado.
  • Una lámpara de rayos ultravioleta.
  • Un mini-taladro, con juego de brocas muy finas y disco de pulir.
  • Diverso material complementario como láminas de plástico, punzón, espejo, cuchilla, encendedor, limpiacristales, linterna o gafas de protección.
  • En algunos casos puede presentar una batería portátil que proporciona la energía necesaria para los diferentes componentes eléctricos incluidos en el equipo.

Analizando las diferencias entre los distintos kits existentes en el mercado, se destacan las siguientes: la efectividad del inyector para ejercer una mayor presión y vacío sobre el daño y la disponibilidad de resinas más o menos fluidas.

Por otra parte, estos equipos pueden ser adquiridos a través de distribuidores de elementos de arreglo de carrocerías. En algunos casos concretos, se comercializan mediante el sistema de franquicias en exclusiva, siendo los franquiciados y sus equipos de técnicos los encargados de la prestación del servicio de reparación.

Proceso de reparación

Las etapas que componen el proceso son las siguientes:

  1. Preparación del equipo de reparación.
  2. Identificación y limpieza del daño. Se cataloga el tipo de rotura y se limpia el cristal, evitando que se introduzca en el interior de las grietas el producto de limpieza utilizado. Después, con un punzón se retiran los restos de cristales que se encuentren todavía en el desperfecto.
  3. Acotado de fisuras y abertura de vías. En determinadas ocasiones, es necesario utilizar el taladro y una broca fina para abrir vías de acceso de la resina al interior del daño cuando éste es muy cerrado. En el caso de fisuras o grietas se deben estabilizar los extremos de éstas mediante un taladrado para evitar su propagación.
  4. Colocación del inyector. Se suele montar sobre un soporte que se fija al cristal mediante ventosas. Debe situarse perpendicular al punto de impacto y con la boca de forma que cubra por completo el mismo; en caso contrario, no podrá ejercer el efecto presión-vacío de la siguiente etapa.
  5. Ciclo vacío (extracción de aire) y presión (inyección de resina). Aplicando sucesivos ciclos de vacío-presión se extrae el aire que se encuentra atrapado en el interior de la rotura para, a continuación, rellenar el interior con resina. Tanto los tiempos de vacío como los de presión varían en función del tipo de desperfecto que estemos reparando y de la resina que estemos utilizando, más o menos viscosa, adecuando ésta a la clase de daño y a la temperatura ambiente a la que se va a efectuar la reparación. En ocasiones es necesario calentar la grieta (ligeramente y durante un tiempo muy breve) para facilitar la entrada de la resina. Una vez introducida, se coloca una lámina de plástico sobre el punto de impacto.
  6. Curado de la resina. Una vez que el desperfecto se ha rellenado totalmente, se procede al secado de la resina mediante el uso de una lámpara de luz ultravioleta, que acelera la operación.
  7. Acabado de la reparación. El material sobrante se retira mediante una cuchilla o un rascador y, posteriormente, se aplica una resina de acabado para reparar el punto de impacto, con el fin de mantener la continuidad superficial del vidrio. Con la resina de acabado se actúa de forma similar a la anterior, se seca con la lámpara de luz ultravioleta y se elimina el material sobrante con la cuchilla.
  8. Acabado final. Finalmente -y para mejorar la estética del arreglo- debe aplicarse un pulimento que garantiza el acabado final y con el que se consigue brillo en la superficie de la zona reparada.

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