Vw Scirocco GT24

1 Julio, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

En el pasado había sucedido ya, pero no es habitual que un nuevo modelo sea bautizado en el mundo de la competición antes de su comercialización. Volkswagen lo ha hecho así con el Scirocco, aunque con una versión muy especial: el asombroso GT24.

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Más información en Hoymotor16, número 1289


Los asistentes al ‘GTI Meet 2008’, celebrado hace unas semanas en la localidad austriaca de Wörther Lake, se encontraron con una sorpresa inesperada: el GT24, un coche nacido para la competición que tomaba como base la nueva generación del Scirocco, coupé compacto que no llegará a los concesionarios españoles hasta finales del verano. En su día, Citroën hizo lo mismo con el ZX, pues antes de que aquel automóvil se comercializara ya había varias unidades Rally-Raid compitiendo por los desiertos de medio mundo.


La marca de Wolfsburg ha obrado de idéntico modo, ya que el Scirocco GT24 es un ‘concept car’ nacido para luchar en los circuitos, aunque no se descarta que sirva de inspiración para un futuro Scirocco ‘de calle’ de altísimas prestaciones. Puede hablarse de ‘bautizo de fuego’ en el caso del GT24, pues su primera misión era participar en las 24 Horas de Nürburgring, dura aventura por la duración de la prueba, pero dura también por el escenario elegido, ya que el viejo circuito alemán, conocido como Nordschleife, recibe una denominación entre los aficionados al automovilismo que deja pocas dudas sobre su radicalidad: el Infierno Verde.


Si el nuevo Scirocco, que se fabricará en Portugal, ya presenta una planta bastante deportiva, el GT24 potencia esa imagen hasta el punto, según sus diseñadores, ‘de parecer veloz sin necesidad de estar en acción’. Por ejemplo, cuenta con una suspensión tan rebajada y unos pasos de rueda tan ajustados que resulta casi imposible meter la mano entre los neumáticos y la carrocería. Los numerosos aditamentos aerodinámicos aumentan la longitud y la anchura del coche respecto a la versión de serie, mientras que el peso ha sido rebajado a base de eliminar todo lo prescindible, como los asientos traseros, los materiales insonorizantes, revestimientos internos… A cambio, el habitáculo se refuerza con una jaula de seguridad que aumenta la rigidez estructural.


En la vista exterior, el detalle más espectacular es el enorme alerón trasero, encargado de canalizar el flujo de viento para adherir con fuerza el coche al asfalto a gran velocidad. Aunque los mayores ‘mimos’ se los lleva el motor, pues Volkswagen ha cuidado al máximo su refrigeración de cara a los sobreesfuerzos que caracterizan a las carreras de resistencia y, sobre todo, a una tan exigente como las 24 Horas de Nürburgring. Así, el frontal adopta enormes tomas para la refrigeración del radiador de agua y el capó incluye dos grandes salidas para que el calor de la mecánica se disipe mejor y el intercooler trabaje a pleno rendimiento.


El motor es, en realidad, sobradamente conocido, pues se trata del tetracilíndrico 2.0 TSI de gasolina, usado por la marca germana en el Golf, pero también en modelos de Audi, Seat y Skoda. Mantiene casi todas sus características inalteradas, como sus 16 válvulas, el turbocompresor o la inyección directa de combustible mediante sistema ‘common rail’, pero los ingenieros de motores han revisado cada pieza para garantizar la máxima fiabilidad y, de paso, ganar caballos. El mayor tamaño de la turbina de sobrealimentación y la baja compresión lleva la potencia, por ejemplo, hasta los 325 CV, cuando en el Scirocco de calle rendirá ‘sólo’ 200. Además, el grupo Volkswagen nunca había obtenido semejante ‘caballería’ de dicha mecánica, pues el récord está fijado en los 272 CV del Audi TTS.


Y aunque la potencia es un valor de enorme importancia sobre un circuito, el motor del GT24 no descuida la respuesta a bajo régimen, ya que ofrece un par máximo de 34,7 mkg a partir de 2.100 revoluciones por minuto: ¡¡casi como un diésel!!


Cambio DSG » De regreso a la competición


El VW Scirocco más deportivo recurre a otros elementos usados en el modelo de serie, como el cambio de marchas DSG de doble embrague, cuya función manual secuencial garantiza transiciones casi instantáneas entre marchas. El secreto radica, precisamente, en el doble embrague, aunque quizá habría que hablar de ‘doble caja de cambios’, pues hay un embrague para primera, tercera y quinta, y otro para segunda, cuarta y sexta, de modo que al meter una marcha la siguiente ya puede engranarse, lo que ahorra tiempo cuando esa siguiente velocidad es requerida. Una innovación nacida hace 23 años en la competición –fue usado por vez primera en el Audi Sport Quattro S1 de Walter Röhrl– que ahora ha vuelto, también con éxito, al mundo de donde surgió.

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