VW Scirocco 2.0 TSI DSG

26 Diciembre, 2008, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Tras cerca de dos décadas de ausencia, el mito vuelve a las calles con más fuerza que nunca.

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Tras casi dos décadas desaparecido, el pasado octubre retornó con fuerza a los concesionarios. Es el Volkswagen Scirocco, el mito que causó furor entre los años 70 y 90 y luego, más tarde y hasta 1995, con su sucesor el Corrado. Sobrado de argumentos, este coupé enamora por su estética antes de catarlo. Después, es sencillamente irresistible.


Tan exclusivo que cuesta encontrarle rivales. Por concepto los tiene: Alfa GT, BMW Serie 1 Coupé, Mercedes CLC Sportcoupé o Volvo C30. Puede que cualquier tiempo pasado fuese mejor. Pues bien, el Scirocco resulta un auténtico evocador de tendencias.

Interior

Este alemán engancha emocionalmente antes siquiera de arrancarlo. Montado sobre la plataforma del Golf VI -con el que comparte chasis y conjunto motopropulsor-, presenta una batalla de 2.578 mm que permite acomodar a cuatro adultos de estatura media. No es que vaya sobrado de espacio en la parte de atrás, pero es muy aprovechable, tanto por el espacio reservado a las piernas como por la cota de altura. Un coupé sí, pero con cierto sentido práctico. Sus medidas lo atestiguan. Y es que 4.256 mm de largo y 1.810 mm de ancho permiten no distanciarse del segmento compacto.


La posición de conducción es inmejorable gracias al confort y la sujección que confieren sus butacas deportivas, no regulables eléctricamente en la unidad que probamos pero sí calefactables gracias a los 437 euros que cuesta el paquete de invierno que montaba. Su adaptatibilidad permite viajar con los asientos prácticamente a ras de suelo. Por lo demás, el interior recuerda al habitáculo del Golf VI, con un toque elegante fruto de la combinación de colores escogida, como el marrón de la tapicería de cuero Vienna de las imágenes, con un coste de 2.098 euros. La consola central y la palanca de cambios son idénticas a las de su primo hermano, remates cromados incluídos, mientras el volante multifunción de tres radios va revestido de cuero.


El maletero ofrece una capacidad de 292 litros, por encima incluso de utilitarios como el Seat Ibiza -284 litros-. También destacan los asideros de sujección de las puertas. La calidad de materiales y ajustes es correcta, acorde con la tradición de la firma alemana, aunque con algún plástico algo endeble, como los costados que revisten el salpicadero.


Reseñar que la unidad probada iba equipada con el paquete Premium habilitado para el cambio automático-secuencial DSG, muy atractivo, pues por 682 euros integra el sistema de aparcamiento acústico Park Pilot y otros como control de crucero y alarma volumétrica. El equipamiento de serie se completa con elementos que realzan el confort -radio-navegación con cargador para 6 CDs integrado en el frontal, dotado de pantalla táctil y ranura para tarjeta de memoria- pero se echan en falta los faros bixenón, no disponibles como extra hasta 2009. En la parcela de seguridad comprende 6 airbag, amarres Isofix para sillas infantiles, frenos ABS con distribución electrónica de la frenada, ESP con ASR…

Comportamiento y Prestaciones

El Scirocco desborda placer de conducción por los cuatro costados. Ofrece una calidad de rodadura excelente y da la sensación de fluir sobre el asfalto sin comprometer el aplomo. Su pisada es firme y su centro de gravedad, como en todo coupé que se precie, bajo, lo que realza la sensación de estabilidad al volante. En este aspecto tiene mucho que ver la suspensión deportiva que monta. Ágil, por supuesto, si bien no transmite la misma suficiencia que el Golf a la hora de afrontar comprometidos virajes.


Me explico. Se trata de un coche de sensaciones deportivas con un motor 2.0 TSI de 200 CV -el mismo que, entre otros, habita en el vano del nuevo Audi A4-, asistidos por un considerable par máximo de 280 Nm a 1.700 rpm. Un pequeño misil dispuesto a ser lanzado y que disfruta de una fantástica elasticidad. El coche hace gala de un empuje seductor, que engancha y divierte, pero la dirección es demasiado asistida, no endurece lo suficiente a medida que gana velocidad, y además es poco precisa, lo que merma la confianza en los cambios de apoyo más acusados. Y eso que el chasis lo pega al suelo con ganas y resuelve con maestría. Por lo demás, las consabidas inercias subviradoras propias de su tracción delantera.


Pero decíamos que el Scirocco es un cúmulo de buenas sensaciones, acentuadas por el imponente rugir de un motor asociado aquí a la caja automática de 6 velocidades con doble embrague DSG -de serie, transmisión manual con las mismas marchas-. De contrastada eficacia, su hacer espectacular, con desarrollos bien adaptados, cambios de marcha vertiginosos y una posición deportiva (S) que apura el motor hasta la zona roja del cuentavueltas, hasta 6.500 rpm aproximadamente. Ni siquiera en D defrauda. Precisamente, lo acertado del cambio contribuye a acelerar de 0 a 100 km/h en unos ajustados 7,1 segundos y a alcanzar una velocidad punta de 233 km/h. Pues bien, en ciclo mixto tan sólo emplea 7,6 litros a los 100 km, lo que significa que este tetracilíndrico cuadra perfectamente la ecuación prestaciones-consumo.


En suma, hablamos de un coupé muy solvente, con soluciones prácticas, que no sólo no descuida el carácter deportivo que se le supone, sino que lo enfatiza con nota por su capacidad de respuesta y dinamismo al volante. El precio de mercado ronda 30.000 euros, dentro de la media del segmento, con la guinda que supone su ajustado gasto medio.

Destacable

– Calidad de rodadura.
– Prestaciones-consumo.
– Habitáculo práctico.

Mejorable

– Dirección demasiado asistida.
– Acceso plazas traseras.
– Xenón no disponible hasta 2009.

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