VW Passat CC 2.0 TDI

18 septiembre, 2008, modificada el 24 enero, 2011 por

Desmarcarse en el segmento de las berlinas medias nunca fue tan fácil. Aunque Mercedes inventó el concepto con su CLS, ha sido Volkswagen la que lo ha diseñado para un abanico mayor de compradores. Basado en el Passat pero con los suficientes elementos diferenciadores como para hablar de un coche totalmente nuevo, el CC aporta frescura al segmento y la versión TDI de 140 caballos, economía y agrado de conducción.

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Con mejores perspectivas que el Phaeton en cuanto a éxito comercial y con todo a su favor para sacarle a Mercedes y a su CLS la ventaja que no consiguió sacarle con la superberlina, Volkswagen ha dado los pasos adecuados para que su Passat CC cale paulatinamente en el mercado. Y éstos no son otros que un diseño cautivador bien diferenciado del mostrado por el Passat tradicional, un equipamiento cargado a partes iguales de lujo y tecnología, una dinámica que convence al más exigente y una habitabilidad sobresaliente. Todo ello a un precio bastante competitivo si tenemos en cuenta la relación calidad-equipamiento- imagen.


El Passat CC tiene apellido de Coupé Cabrio pero es ‘sólo’ un coupé de cuatro puertas y cuatro plazas con un maletero inmenso y un espacio interior en el que cuatro adultos no van a notar ni una sola estrechez. Los asientos deportivos de serie, tapizados en una combinación de Alcántara y cuero elitista y mucho más práctica y agradable que el cuero total, se amoldan al cuerpo como un guante, sujetan bien los riñones e impiden que el tronco se desplace lateralmente en los fuertes apoyos. Las dos únicas plazas traseras ofrecen centímetros de sobra para las piernas hasta el respaldo delantero y una cota de altura muy razonable para tratarse de un coupé. Aunque todo depende de la altura específica entre cintura y cabeza, lo cierto es que normalmente un adulto de hasta 1,85 no tendrá que agacharse acomodado en esas plazas.


Un buen apoyabrazos central, una cantidad de luna lateral suficiente para proporcionar luminosidad al interior y unas salidas de aire específicas para esas plazas traseras terminan de conformar una zona muy cuidada, nada claustrofóbica y con unos asientos de calidad superior en los que viajar es un placer, incluso viendo el paisaje desde la fila de atrás. Solo habrá que tener cuidado con la cabeza al entrar o salir debido a la mayor curvatura y caída del techo necesarias para conseguir el efecto coupé.

En efecto, la menor altura del CC junto a la forma lateral obligan a contorsionarse algo más de la cuenta, a lo que no ayuda precisamente la ausencia de asideros en las plazas traseras (curiosamente sí se han montado en las delanteras). Menos mal que se agradece el poco peso de las puertas. Y también la facilidad con la que se cierra la tapa del maletero (se abre con el mando a distancia o desde un botón en el cuadro). Este cubica 455 litros (532 si no lleva rueda de repuesto), magnífi as cifras si tenemos en cuenta que hablamos de un coupé.


Las formas de la zona de carga son regulares y el fondo, tan profundo que resulta difícil rescatar objetos que se hayan quedado alejados de la boca. Además, cuenta con un gancho plegable, anillas de sujeción, una parte superior sin forrar pero sin cableado a la vista susceptible de engancharse u obstáculos que perjudiquen el aprovechamiento total del hueco, y una rueda de repuesto de tamaño normal (o sea muy grande) bajo el plano de carga. Además, los respaldos se abaten por partes simétricas ayudando a transportar objetos alargados.


El CC ya se aprovecha del motor 2.0 TDI de 140 caballos con sistema de conducto común en vez del bomba-inyector, más brusco y áspero. Y el nuevo propulsor le va que ni pintado a este modelo. Es más progresivo y refinado y su sonido hace que olvidemos que vamos al volante de un turbodiésel. La aguja del cuentavueltas puede apurarse más (se pueden llegar a superar las 5.000 rpm por las 4.500 del 2.0 TDI inyector-bomba) por lo que el margen de utilización aumenta y con ello el agrado de conducción. Y el motor no ha perdido carácter porque las prestaciones son muy similares y al volante se aprecia genio y carácter si se pisa a fondo el acelerador.


Con todo, lo mejor es que los consumos se reducen todavía más, siendo difícil superar los 10 litros incluso realizando la conducción más antiecológica posible. En este sentido nos han llamado la atención tres datos concretos: los 7,9 litros cada 100 kilómetros de media de gasto en una ciudad muy atascada, los 6,4 de media circulando a 140 km/h. y los 950 kilómetros de autonomía. Y en el hipotético caso de circular siempre a 90 km/h (muy hipotético aunque la DGT pretenda conseguirlo) podríamos llegar a recorrer hasta 1.300 kilómetros con un solo depósito.


Nuestra unidad de pruebas del CC 2.0 TDI incluía la suspensión adaptativa electrónicamente (895 euros), pero hay que decir que sólo en momentos puntuales hemos tenido que elegir la posición ‘sport’, con menor recorrido y mayor dureza de muelles y amortiguadores. No ha sido necesario echar mano de la electrónica porque el CC va de cine sin esas ayudas. Y es que el Passat Coupé de serie cuenta con el tren de rodaje deportivo que reduce la altura 15 milímetros y todo indica que no es necesario gastarse más dinero en intentar que el coche vaya mejor porque simplemente ya lo hace y sin sacrificar la comodidad de los pasajeros.


Un apunte además para la función ‘autohold’ de asistente de salida en rampa, que es de serie en este modelo. El sistema actúa siempre que se detenga el vehículo (aunque no haya cuesta) pero al poner de nuevo el coche en marcha, se debe acelerar algo más al soltar el embrague para liberar el sistema y evitar que se cale el coche. Esto requiere un periodo de adaptación que, una vez superado, permite relajarse y evita tener pisado constantemente el pedal del freno. Aunque para el que no consiga acostumbrarse el sistema se puede desconectar presionando una tecla. Y esto es sólo un botón de muestra de todos los sistemas de ayudas a la conducción que el CC ofrece de forma opcional. Elementos como el ‘Park Assist’, el ‘Line Assist’, el ‘ACC’ o el ‘Front Assist’, convierten de momento al Passat CC en el coupé medio más seguro del mundo.

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