Vw Golf GTI W12-650

13 junio, 2007, modificada el 11 enero, 2011 por

El esperado «dios GTI», que tomó forma de «concept car» y ya reina en el «universo Golf» gracias a los 650 caballos nacidos de su motor W12 biturbo

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Cada año, desde 1982, los fieles al Golf GTI se reúnen en la localidad austríaca de Wörthersee para rendir culto a un vehículo del que ya se han fabricado 1.670.000 unidades, sumadas todas las generaciones. En su último encuentro, quienes profesan esta auténtica religión presenciaron en directo la aparición del esperado «dios GTI», que tomó forma de «concept car» y ya reina en el «universo Golf» gracias a los 650 caballos nacidos de su motor W12 biturbo, que permiten alcanzar los 325 km/h y acelerar de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos. Unas prestaciones divinas.


En el principio era el caos. La crisis del petróleo de 1973 pilló a los ingenieros de Volkswagen en pleno desarrollo del sustituto del Escarabajo, pues en 1970 habían empezado a trabajar en ese coche compacto con motor delantero y refrigerado por agua –el Escarabajo lo llevaba detrás y refrigerado por aire– que acabaría llamándose Golf. El trabajo acabó en 1974, y se optó por ofrecer dos económicas mecánicas de gasolina, con 50 y 70 CV, que garantizaban bajos consumos. Desobedeciendo a la lógica, la firma de Wolfsburg dio luz verde al proyecto de un pequeño deportivo basado en el Golf, que estuvo listo en pocos meses y que respondía a las siglas GTI (Gran Turismo Inyección).

Cuando fue presentado en el otoño de 1975 durante el Salón de Francfort, muchos dudaron sobre su viabilidad comercial, pero la propuesta ganó tantos adeptos que pronto se habló de «fenómeno GTI». La razón del milagro era un compacto deportivo que sólo pesaba 800 kilos, montaba un motor de 1,6 litros con 110 CV y procuraba diversión a raudales; tanta, que las 5.000 unidades previstas para el primer año se quedaron cortas y faltaron sistemas de inyección electrónica para abastecer tal demanda.

TRES DÉCADAS DESPUÉS
Las cuatro generaciones del Golf que llegaron a continuación tuvieron siempre versiones GTI, culminando por ahora esa evolución de la especie en el actual modelo, el Golf V, cuya variante GTI entrega los 200 CV emanados del moderno motor 2.0 TFSI con turbo e inyección directa de gasolina. En estos más de 30 años de historia, la popularidad del concepto GTI no ha hecho más que afianzarse, en muchos casos por la influencia de un gran número de apasionados que acuden cada año «en romería» al encuentro de Wörthersee, en Austria, que se celebra desde 1982 y donde puede verse absolutamente todo lo que tiene que ver con el Golf GTI. O «casi» todo, porque a los fans de este mito viviente les quedaba por contemplar la llegada del verdadero «dios GTI», un coche creado por el departamento de diseño de Volkswagen, bajo la inspirada batuta de Klaus Bischoff.

Se trata por ahora de un «concept car», pero la expectación levantada entre los incondicionales fue enorme y en Wolfsburg ya saben lo que es «desobedecer a la lógica»; por lo que todas las posibilidades están abiertas. El GTI W12-650 parece sacado directamente de un circuito y la propia marca germana insinúa que estaría capacitado para ser el «pace car» de las 24 Horas de Le Mans: ¿hipótesis o pronóstico? Potencial no le faltaría, porque tras los respaldos delanteros, y colocado en sentido longitudinal, encontramos un motor W12 de seis litros, derivado del que usaba el superdeportivo W12 coupé, que Volkswagen nunca llegó a producir en serie. Pero si en aquel se prescindía de la sobrealimentación para lograr 600 CV, en el Golf GTI W12-650 se adoptan dos turbos para alcanzar los 650 CV que el nombre del «concept» indica. Y a sólo 6.000 revoluciones por minuto.

Con esa «caballería» pasando al suelo a través del eje trasero –donde se montan neumáticos de 295 milímetros, frente a los 235 de las ruedas delanteras– se podrían alcanzar los 325 km/h de velocidad punta. Esos 650 CV, combinados con un par máximo de 76,5 mkg a 4.500 vueltas y con un eficaz cambio automático de seis marchas permiten, además, un impresionante poder de aceleración, pues la «divinidad» de los GTI pasa de 0 a 100 km/h en sólo 3,7 segundos, idéntico registro que el nuevo Ferrari 599 GTB o que el Porsche 911 Turbo, y dos segundos y medio menos que el Golf «de calle» más rápido de todos los tiempos, que es el actual R32, de 250 CV.

IMAGEN DIABÓLICA
Uno ve el Golf GTI W12- 650 y sabe que es un Golf, pues los diseñadores han querido preservar lo que ellos denominan «la huella dactilar» del coche. Así, puertas, faros, ópticas traseras y capó delantero son los del Golf normal, aunque ha habido que transformar otros muchos elementos para adaptarse a la especial implantación mecánica de este «concept». Por ejemplo, los pasos de rueda tienen mayor diámetro –el coche equipa llantas Detroit de 19 pulgadas en ambos ejes– y sobresalen más, lo que lleva la anchura total de 1,76 a 1,88 metros. La longitud no varía respecto a la de un Golf, pero sí la altura, que desciende de 1,50 a 1,42 metros. Sin embargo, para Klaus Bischoff y su equipo el principal reto fue lidiar con la aerodinámica de la nueva carrocería, pues había que dirigir hacia el interior un caudal de aire suficiente para refrigerar el doce cilindros en W.

La solución, muy original, pasó por modificar en ambos lados los pilares C –los traseros–, que ahora integran canalizaciones de aire que quedan al descubierto, gracias a la apertura hacia adentro de las ventanillas posteriores. Otra preocupación giraba en torno a la sustentación a alta velocidad, pues había que generar mucho apoyo sobre el eje trasero pero sin emplear un enorme alerón posterior, considerado un «sacrilegio» estético por los diseñadores. El asunto se resolvió con el nuevo techo de fibra de carbono del GTI W12-650 –ayuda a bajar más el centro de gravedad por su ligereza–, que termina en una especie de alerón interno que, a modo, de difusor, deja pasar aire por encima y por debajo, como en los vehículos de competición.

En lo que se refiere al interior, los dos bacquets de competición tapizados en Alcántara y el extintor ocupando el lugar de la guantera ponen el acento deportivo, aunque también hay sitio para lo clásico, pues sobre la consola central se fija instrumentación adicional con tres relojes idénticos a los del primer GTI. E, incluso, hay un guiño «aeronáutico», ya que diferentes interruptores, como el del ESP, van cubiertos por tapitas transparentes abatibles que impiden su accionamiento involuntario, al estilo de los botones que activan armamento en los aviones de combate. Y es que este GTI W12-650 debe ser un dios, pero de la guerra

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