VW CrossGolf

Un modelo de estética «SUV», para quien quiere conducir algunos centímetros por encima de lo normal, pero que no necesita tracción total



Volkswagen ha detectado una corriente de usuarios que buscan modelos de estética «SUV» y quieren conducir algunos centímetros por encima de lo normal, pero que no necesitan tracción total. A ellos se dirige el CrossGolf, que deriva del Golf Plus y, por tanto, destaca por su funcionalidad.


Desde hace unos años se llama «Crossover» al vehículo que combina conceptos. Y como el CrossGolf mezcla las cualidades de los SUV –todocaminos– y los MPV –monovolumen–, en la marca alemana también lo denominan así, aunque después de probarlo por la periferia de Zurich pensamos que tiene más de lo segundo que de lo primero. Y es que, por ejemplo, nuestro protagonista no cuenta –ni puede contar– con tracción total, pues Volkswagen reserva el sistema 4Motion al Golf «normal ». De hecho, el CrossGolf sólo tiene de SUV la imagen –barras de techo, protectores de bajos en los paragolpes, molduras laterales especiales o altura al suelo dos centímetros mayor– y una característica que, al parecer, se valora bien: la generosa altura al volante.


Porque vamos 7,5 centímetros más alejados del suelo que en un Golf normal –8,5 en las plazas traseras–, y eso gusta entre el público femenino o cuando conducimos en ciudad. Si a eso añadimos la amplitud de las cinco plazas, la correcta postura de conductor y pasajeros, la excelente calidad general de acabado o un completo equipamiento –sólo se ofrece un nivel, con ocho airbag, ESP, llantas de aleación BBS, anclajes Isofix y climatizador bizona–, el resultado global convence. Pero es que el CrossGolf, como el Golf Plus del que parte, tiene mucho de monovolumen. Destacaríamos su segunda fila, dividida en tres butacas independientes que podemos plegar o desplazar. Así, es posible llevar el volumen mínimo de carga desde 395 hasta 505 litros adelantando las butacas al máximo.


Y si abatimos la segunda fila se logra un máximo de 1.450 litros para equipaje. En cuanto a mecánicas, en España sólo se ofrece un motor de gasolina –el impresionante 1.4 TSI de 140 CV, con inyección directa, compresor y turbo–, mientras que la oferta diésel es doble: el 1.9 TDI de 105 CV –la opción inteligente– y el 2.0 TDI de 140 –pura energía–. Y en los tres casos podemos elegir entre las cajas manuales –de cinco marchas en el TDI «pequeño» y de seis en el resto– y la transmisión automática DSG, que implica un sobreprecio de entre 1.560 y 1.880 euros –en función del motor–. En lo que se refiere a precios, la factura básica corresponde al 1.4 TSI, que cuesta 25.740 euros, mientras que la alternativa de gasóleo más asequible arranca en 26.510 euros. Si nos tientan los 35 CV extra del motor 2.0 TDI deberemos pagar otros 2.240 euros.


Y ya que hablamos de costes, decir que los CrossGolf pecan de caros, pues toman como base las versiones Sportline del Golf Plus, pero están entre 2.720 y 3.390 euros por encima; mucha diferencia para justificar el aspecto SUV –«todoterreno psicológico » lo llaman en la marca– y un equipamiento algo más completo.

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