Volvo XC60 D5

23 Junio, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Se consolida como referente de seguridad gracias a un completísimo equipamiento entre cuyos elementos destaca el innovador City Safety. El menor de los todocaminos del fabricante sueco está pensado para la conducción sobre asfalto, pero no desentona en menesteres off road. 

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El XC60 es un todocamino ligero -el menor dentro de la marca- que sigue la estela del Volvo pionero en esta senda, el XC90, y del renovado XC70, antes conocido como Cross Country. Se comercializa desde octubre de 2008, lo que no ha sido obstáculo para que la firma sueca renovara el pasado mes de mayo su gama de motores de gasóleo.


Probamos la versión diésel de 185 CV -antecesora del nuevo D5 de 205- y comprobamos que se trata de un modelo con aptitudes off road -si bien no de genética pura en este sentido-, en el que predomina el confort y prevalece la seguridad. Una alternativa seria a rivales como los Audi Q5, BMW X3, Mercedes-Benz GLK, Toyota Rav4 o Volkswagen Tiguan, la mayoría de dimensiones inferiores.

Interior

Sus 4.6 metros de longitud encierran una batalla de 2.774 mm que garantiza habitabilidad. De hecho, se trata de un coche amplio y cómodo, con espacio suficiente en todas las cotas -el hueco para las piernas en las plazas traseras es generoso y 3 adultos de talla media se acomodan sin estrechez-. Sólo un pero: los reposacabezas no se regulan en altura, por lo que ocupantes de más de 1,95 podrían tener problemas.


Se echan en falta elementos que apuntalen la funcionalidad, como la banqueta trasera deslizante que sí tiene la competencia. Por cierto, el maletero cubica 495 litros: ofrece una boca ancha y una zona de carga profunda y diáfana. Además, cuenta con una pieza móvil en el piso que divide el espacio en 2 y permite organizar mejor los bultos.


El puesto de conducción, excelente, se apoya en una estudiada ergonomía. La consola central, de tipo flotante, queda a mano y el manejo de los distintos botones y  pulsadores es decididamente intuitivo. Predomina el confort, con asientos tapizados en piel regulables electrónicamente en el acabado analizado. También son calefactables y sujetan de maravilla, como es costumbre en el fabricante sueco.


Precisamente, disfrutamos del acabado más alto disponible, llamado Summun; por debajo quedan los Kinetic y Momentum. Incorpora un equipamiento centrado en la seguridad en el que el elemento estrella es el novedososo City Safety. Este refuerza la acción sobre el pedal de freno para lograr la máxima acción cuando detecta riesgo de  colisión. Si considera que el impacto es inevitable, frena el coche sin necesidad de que intervenga el conductor, aunque sólo actúa por debajo de 30 km/h.


También lleva control de estabilidad con función antivuelco, 6 airbag, xenón con haz adaptativo y advertencia visual -mediante una tira de diodos luminosos que se reflejan en la base del parabrisas- de proximidad respecto al vehículo que nos precede. 


La lista de opcionales agrupa en un mismo paquete -880 euros- otros como el Driver Alert -gestiona el grado de atención del conductor mediante una barra de fatiga dividida en 5 fracciones que muestra cuándo se debe descansar- y el de advertencia de cambio involuntario de carril. Por 629 euros integra detector de obstáculos en los ángulos muertos. Se llama BLIS y se sirve de una minicámara bajo los retrovisores exteriores que “lee” de contínuo esos espacios. Eso sí, en un modelo de aspiraciones camperas llama la atención que sus 45.000 euros no incluyan -ni puedan hacerlo- indicador de pérdida de presión en los neumáticos, cuando lejos del asfalto es fácil  pinchar; otro tanto con los airbag laterales traseros.


Entre los elementos de confort optativos destacan el control de velocidad adaptativo -2.138 euros- y la navegación RTI con información de tráfico en ruta -2.264 euros-,  si bien de serie compensa con 8 altavoces High Performance, climatizador bizonal, ordenador, USB y Bluetooth, sensor de lluvia, o apertura y arranque sin llave.

Comportamiento y Prestaciones

En hoyMotor probamos el XC60 con motor turbodiésel pentacilíndrico de 2.4 litros, asociado a un correcto cambio manual de 6 velocidades -no especialmente rápido, por cierto-. Responde a la denominación D5 y libera 185 CV, pero a pesar de sus 400 Nm de par máximo no se trata de un vehículo vigoroso, pues acusa sus 1.827 kg. De todos modos, mantiene cruceros elevados con suficiencia. Es, pues, un buen rodador que alcanza una punta de 205 km/h y cubre el 0 a 100 km/h en 9,5 segundos.


Volvo asegura que promedia un gasto de 7,5 litros a los 100 km. En la práctica son algunos más: repunta hasta los 9 litros, pero sus 70 litros de deposito proporcionan  autonomías de 900 km, que lógicamente dan para mucho.


Es muy suave de manejo, cuenta con suspensiones independientes y, por 1.620 euros, con chasis variable Four-C con 3 modos de funcionamiento: Comfort, Sport y Advanced -de mayor a menor flexibilidad-. Ni siquiera el último, a priori el más radical, es seco. Al revés, prima el confort en todo momento, aún sin tolerar grandes movimientos de carrocería más allá de las inercias propias de un vehículo que luce 1.713 mm de altura. La dirección, eso sí, nos ha parecido demasiado asistida y poco directa a la  acción sobre el volante.


El XC60 es un SUV pensado para usar principalmente sobre asfalto -carece de reductora-, aunque incorpora elementos que facilitan la conducción off road: tracción total AWD mediante embrague Haldex -conecta el eje trasero de forma automática si el delantero pierde agarre-, una altura libre al suelo -230 mm– superior a la de un Land Rover Freelander2, y hasta control de descensos, otra aportación para hacer pinitos en excursiones poco comprometidas.

Destacable

– Equipamiento de seguridad.
– Confort de marcha.
– Habitabilidad y ergonomía.

Mejorable

– Dirección poco precisa.
– Caja de cambios.
– Funcionalidad interior.

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