Volvo S80 y XC90 3.2

4 Diciembre, 2006, modificada el 11 Enero, 2011 por

Antes de terminar el año, Volvo completa la gama S80 y XC90 con el nuevo motor de gasolina 3.2 de 238 CV, que se asocia al cambio automático secuencial Geartronic de seis marchas

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Antes de terminar el año, Volvo completa la gama S80 y XC90 con el nuevo motor de gasolina 3.2 de 238 CV, que se asocia al cambio automático secuencial Geartronic de seis marchas

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Antes de terminar el año, Volvo completa la gama S80 y XC90 con el nuevo motor de gasolina 3.2 de 238 CV, que se asocia al cambio automático secuencial Geartronic de seis marchas. Una combinación que gustará a quienes buscan prestaciones y suavidad al mismo tiempo y no renuncian a un alto nivel de
confort y seguridad.


S80 y XC90 están de estreno con la incorporación a la gama del nuevo motor 3.2 de 238 CV. Se trata de una mecánica de seis cilindros en línea de gasolina construida en aluminio y que sólo es 3 mm más larga que el motor de cinco cilindros actual, de forma que se coloca transversalmente en el vano de ambos modelos. Para obtener un buen rendimiento y bajo consumo monta un sistema de admisión variable VIS, que mediante dos válvulas de mariposa ajusta el volumen del colector de admisión para adecuarse a la conducción concreta de cada momento. Asimismo, incluye sincronización variable del árbol de levas VCT y cambio de perfil del árbol de levas CPS. Gracias a este último elemento, las válvulas pueden elevarse a dos alturas distintas en función de la velocidad del motor y de la carga, de manera que en condiciones normales de marcha se favorece el consumo, sin que ello merme el agrado de conducción, mientras que cuando se solicitan prestaciones la respuesta es inmediata al acelerador.


Tanto en el S80 como en el XC90, este motor se combina con el cambio automático secuencial Geartronic de seis marchas para ofrecer un excelente tacto de manejo, tanto por rapidez como por precisión. El resultado en el S80 es una velocidad máxima de 240 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h de 8,0 segundos, con un consumo medio de 9,8 l/100 km. En el XC90, la velocidad se sitúa en 210 km/h y el paso de 0 a 100 km/h en 9,5 segundos, mientras que el consumo se cifra en 11,6 l/100 km con cinco pasajeros y 11,8 con siete. El resto de motores no recibe cambios y permanecen los de gasolina V8 de 315 CV y el 2.5 turbo de 200 (210 en el todocamino) y el turbodiésel D5 de 185 CV en S80 y XC90, si bien para el primero también está disponible el turbodiésel 2.4 de 163 CV.


Estéticamente, el S80 se caracteriza por el clásico diseño escandinavo, con la poderosa rejilla y el capó elevado para evitar daños a peatones. La zaga cortada en pico, los anchos hombros y los grupos ópticos marcan su identidad posterior, mientras que el interior recibe una consola central flotante similar a la del resto de la gama y que se extiende hasta el asiento trasero. Más amplio y habitable, también es más versátil, gracias a que los respaldos de los asientos traseros son abatibles de serie.


En el capítulo de opciones, Volvo ofrece a sus clientes desde asientos ventilados hasta el sistema BLIS de información del ángulo muerto, si bien nos ha llamado la atención el comunicador personal PCC, que realiza la función de mando remoto de apertura y cierre del coche y, al mismo tiempo –y con solamente pulsar un botón– nos informa si el coche está bloqueado, si la alarma está activada o si hay alguien dentro del vehículo. Esta última función la registra mediante un sensor de actividad cardiaca y a un proceso de cálculo avanzado.


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El XC90 se distingue por la parrilla delantera, la placa protectora trasera y los perfiles de apariencia metálica, así como por los retrovisores exteriores y los pilotos traseros. Durante la toma de contacto pudimos conducir el S80 3.2 (véase «A fondo» del D5 en Motor 16 nº 1.188), una versión que destaca tanto por la elasticidad y el silencio de su mecánica como por su respuesta inmediata al acelerador; además de por la precisión de su dirección y por la contundencia de sus frenos.


En las reviradas carreteras asturianas se mueve con la agilidad de un compacto, con un esquema de suspensión ideal tanto por el aplomo que transmite como por el confort con que trata a los pasajeros. En autopista y autovías predominan la comodidad y el silencio sobre cualquier otra consideración; sin embargo, se hace aconsejable el uso del control de velocidad, porque a la mínima nos veremos por encima de los límites legales.


Con un completo equipamiento, sobre todo de seguridad, la gama S80 parte de los 37.600 euros y culmina en los 62.300. De los XC90 pudimos probar de nuevo el V8 de 315 CV. Progresivo y tan elástico como el 3.2, comparte con éste el silencio de funcionamiento y res- puesta al acelerador. En carreteras con curvas, la suspensión suave del XC90 provoca ligeros balanceos de carrocería que pueden incomodar al pasaje, si bien sobre buenas carreteras el confort de marcha nos los hará olvidar. Los frenos, bien dimensionados, contribuyen a detener al todocamino sueco en distancias correctas y no parecen propensos a fatigas. Los nuevos Volvo XC90 cuestan entre los 46.775 euros –en el caso del D5 de 185 CV– y los 65.600 –el V8 de 315 CV–.

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