Volvo C30 D5 Manual

9 Julio, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

Hasta el momento, el C30 D5 se quedaba “corto” en su oferta, al comercializarse sólo con cambio automático. Ahora está disponible también con la caja manual de sesis velocidades, muy cómoda en su manejo y capaz de exprimir al máximo las posibilidades del motor diésel de 180 CV.

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Más información en hoyMotor16 número 1291


Poco después de su lanzamiento al mercado tuve la ocasión de probar un C30 en su versión D5, la más potente de la gama turbodiésel. En este momento, el motor 2.4 de 180 CV sólo se podía asociar a una transmisión automática de cinco velocidades, algo que llamaba la atención por poco habitual.


A diferencia de otros países como EE.UU., donde la inmensa mayoría de los usuarios prefiere el cambio automático, en Europa la tradición habla de un porcentaje de ventas muy superior para los coches dotados de cambio manual, sobre todo si nos referimos a un segmento como el que nos ocupa, el de los compactos.


Por eso precisamente no entendía que Volvo no ofreciese ni en opción la caja manual de 6 velocidades en el C30 con la mecánica D5. Además, la transmisión automática disponible para este modelo se aleja bastante de otras de última hornada –casi todas ellas de doble embrague–, más rápidas y cómodas en su manejo.

    prestaciones

    Pues bien, ahora ya existen las dos opciones y, tras haberlas probado, mi elección pasa por la caja manual. El motivo fundamental es que, con ella, se aprovechan al máximo las posibilidades de un motor que tiene mucho que decir y que, con el cambio automático, dice más bien poco.


    Cuando pasó por mis manos el C30 con cambio Geartronic me dio la sensación de que alguno de los 180 caballos se había escapado del vano sin que me diera cuenta, y es que los largos desarrollos unidos a una transición entre marchas lenta restan sensaciones a la hora de conducirlo. No pasa lo mismo con la unidad que figura en estas páginas.


    Nada más empezar a rodar con él me doy cuenta del enorme potencial de su mecánica, que empuja como un demonio desde 1.500 rpm. Sus más de 40 mkg de par máximo se dejan notar desde ese instante y casi da igual en qué marcha circulemos, ya que el coche siempre responde. De hecho, no recuerdo haber probado un compacto turbodiésel que ofrezca tal sensación de aceleración en 4ª, 5ª y 6ª desde regímenes bajos. Todo esto queda patente al hablar de cifras: el manual aventaja al automático en el paso de 0 a 100 km/h –sus 8,2 segundos lo hacen 4 décimas más rápido–, mientras lo hace también en el paso de 80 a 120 km/h –5,5 segundos tarda el manual en 4ª velocidad, por los 6,2 segundos que invierte el Geartronic en D–.

    Interior y maletero

    Podrá gustar más o menos, pero no se puede negar que uno de los puntos a destacar en el C30 es su diseño, muy especial, tanto en su interior como en las líneas que definen la carrocería. Sus formas rememoran las del extinto Volvo 480 de principios de los años 90 y, al igual que éste, dispone de una fila posterior con dos asientos independientes.


    La practicidad, por lo tanto, no es su fuerte, sobre todo teniendo en cuenta que el maletero es verdaderamente escaso en capacidad. En cualquier caso, quien esté dispuesto a renunciar a estos dos detalles se encontrará con un Volvo confortable en cualquiera de sus cuatro plazas; un coche agradable, diferente y en el que gusta viajar. Quizás una suspensión más firme le iría de cine a este C30 –en conducción rápida por tramos de curvas la carrocería inclina más de lo deseado–, pero esto se puede puede solucionar con el chasis deportivo opcional, que por 344 euros mejora la pisada.


    El precio de salida del C30 no es barato ni su equipamiento especialmente generoso. Esto quizá lo convierta en un capricho.

    Equipamiento


    Teniendo en cuenta que, dentro del segmento
    compacto, el c30 es uno de los modelos más
    caros, debería contar con un equipamiento a
    la altura. Para esta prueba hemos elegido el
    acabado ‘Summum’, el más alto de gama. No
    podemos decir que vaya escasamente equipado,
    pues en la lista no faltan elementos como
    los airbag frontales, laterales delanteros
    y de cabeza para todas las plazas, control de
    tracción y estabilidad, faros bixenón, asientos
    calefactados… Sin embargo, quedan en opción
    otros como el sensor de aparcamiento trasero,
    el acceso y arranque sin llave; al margen de
    otros como el encendido automático de luces,
    que no está disponible ni opcionalmente. Es,
    desde luego, un apartado a mejorar.

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