Volkswagen Touran 2.0 TDI 170 CV DSG

27 diciembre, 2006, modificada el 11 enero, 2011 por

Al Touran le llegó la hora de renovarse: estéticamente, pero también con más equipamiento y nuevos motores más potentes

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Al Touran le llegó la hora de renovarse: estéticamente, pero también con más equipamiento y nuevos motores más potentes

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Al Volkswagen Touran, uno de los monovolumen compactos de más éxito del mercado, le ha llegado la hora de una renovación estética. Además, ahora dispone de más equipamiento y de nuevos motores más potentes, que llegan hasta los 170 CV del 2.0 TDI, combinados con la brillante caja de cambios automática DSG de seis velocidades. Mucha marcha.


Desde la primavera de 2003, fecha en la que se puso a la venta el primer Touran, se han comercializado más de 640.000 unidades en todo el mundo, un éxito que lo ha situado a la cabeza de su segmento en Alemania y en varios países más. Ha llegado pues la hora de una renovación estética y mecánica, con mejoras de equipamiento y motores más potentes. Entre estos destaca el de nuestro protagonista: el nuevo 2.0 TDI de 170 CV. El Touran puede ser reconocido a primera vista por la parrilla cromada en forma de escudo que Volkswagen ha introducido en sus nuevos modelos. Además, los grupos ópticos delanteros tienen el mismo diseño que en el Eos –el bonito coupé cabrio de reciente aparición–, incluyendo los faros bixenón con iluminación en curva.


Vayamos a la mecánica: los técnicos de Volkswagen han evolucionado el anterior 2.0 TDI, que proporcionaba 140 CV, para alcanzar ahora, gracias a la inyección directa con inyectores piezoeléctricos PPD y a una nueva gestión electrónica y de soplado del turbo, la potencia de un huracán, 170 CV a 4.200 rpm, y el par de una locomotora, 35,7 mkg entre 1.750 y 2.500 vueltas. Con este motor hemos medido el paso de 0 a 100 km/h en sólo 8,3 segundos, mientras que el de 140 CV lo hacía en 11,1. Casi tres segundos… y con un consumo muy similar. Nos asalta la duda de si es necesario este despliegue de prestaciones, puesto que ya existen otros tres motores diésel para el Touran (90, 105 y 140 CV) que cubren casi todos los gustos. No hay que olvidar que se trata de un modelo familiar de cinco plazas, ampliable a siete con una tercera fila de asientos opcional.


El comportamiento es magnífico. Se disfruta al volante, dominando la caballería, saliendo de los semáforos como rayos y sintiendo el contundente empuje del motor a la más ligera presión del pie en el acelerador. Además, el magnífico cambio automático DSG, opcional en esta versión, le sienta como anillo al dedo, haciendo que la transición entre las marchas sea el colmo de la suavidad y gozando, si queremos, con las sensaciones de pilotaje que proporcionan las levas tras el volante. Tan sólo pondríamos un pero a este cambio: la cierta brusque- dad en las maniobras desde parado. Por ejemplo, al aparcar o insertar la marcha atrás se nota un tirón que obliga a tratar con extrema dulzura el pedal del acelerador.


Esta versión Highline incorpora de serie un tren de rodaje deportivo basado en el bastidor del Golf, que, con una suspensión rebajada 15 mm y una amortiguación más dura, otorga una gran sensación de aplomo y le viene muy bien para evitar balanceos en las curvas enlazadas y sacar el máximo partido posible al potente motor. Lo malo viene para los ocupantes de las plazas traseras, que se verán zarandeados ante la escasa sujeción lateral de sus asientos. El control de tracción y estabilidad –de serie– y la suavidad en marcha del cambio DSG evitan cualquier intento de desmadre de la caballería. Es casi imposible hacer derrapar el morro del coche, que entra por donde queremos y se embala en cuanto finaliza la curva, al enderezar el volante.


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En cuanto al interior, nada cambia respecto a la versión anterior. Es amplio, bien pensado y mejor acabado. Ofrece cinco plazas, con un buen maletero de 695 litros, que se queda en sólo 121 si optamos por los siete asientos. El Touran con motor TDI de 170 CV está asociado al máximo nivel de equipamiento y deportividad –Highline–. Incorpora, entre otras cosas, navegador, volante multifunción, faros bixenón y alarma, además de adornos cromados, lunetas oscurecidas y llantas de aleación de 17 pulgadas. El conjunto eleva la factura a 32.600 euros, con cambio de marchas DSG, 1.500 euros más que la versión TDI de 140 CV con el mismo cambio y nivel de equipamiento. ¿Merece la pena tanta marcha? Quizá el usuario que viaje habitualmente cargado por zonas montañosas agradezca los 30 CV de más respecto al TDI de 140. El resto, no.

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