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Volkswagen Polo GTI

24 Enero, 2011, modificada el 15 Marzo, 2011 por

Potencia concentrada y sobrealimentada en un conjunto para desfogarte en tramos virados. ¡Adrenalina pura!

No valorado

Destacable

  • Diversión al volante.
  • Sonido adictivo y respuesta a cualquier régimen.
  • Tándem formado por el motor y el cambio DSG.

Mejorable

  • Consumo muy sensible.
  • Postura al volante elevada en la posición más baja del asiento.
  • Puertas pesadas.

El Volkswagen Polo GTI es una versión a tener en cuenta si lo que buscas es diversión en un utilitario. Ya lo comprobé en el Volkswagen Race Tour del Jarama, donde la marca preparó un minicircuito en el que hacer manos con este bólido. Un modelo que tiene versiones similares en sus primos Seat Ibiza CUPRA y Skoda Fabia RS, idénticos por concepto y mecánica.

Pero, además de los anteriores, también tiene rivales fuera de casa como los Abarth 500 esseesse, Alfa Romeo MiTo 1.4 TB Quadrifoglio Verde y Mini Cooper S, que he probado recientemente. Por supuesto, los Citroën DS3 Racing, Opel Corsa OPC y Renault Clio 2.0 Renault Sport -las dos últimas, versiones deportivas más veteranas-, también forman parte de la competencia.

Mi protagonista se diferencia del resto de la gama Polo por faldones, parrilla y spoilers, junto con las llantas, iguales que los del Golf GTI -del que es un calco a escala- y una suspensión rebajada 15 mm. Si buscas un coche pequeño, deportivo y con nombre, no te pierdas el resto de esta prueba.

Interior

El habitáculo de esta versión racing tiene detalles como los pespuntes en rojo del volante -achatado en su parte inferior, como el de un bólido de competición- y el cambio, o el pedalier de aluminio. Los asientos, como buen GTI, son de tela a cuadros -los delanteros llevan las siglas y sujetan de lujo por virado que sea el tramo, me encantaron- y en ellos pueden ir cinco; aunque tres adultos atrás van justos, a pesar de que el acceso es amplio y el asiento está alejado de la puerta, sobre todo, al salir. 

El resto del interior es algo más detallista que el de un acabado Sport, añade una combinación de inserciones en aluminio y piano brillante, pero con la perfecta ergonomía de costumbre y los mismos plásticos, de menor presencia en la parte baja del salpicadero. Por último, el maletero es como el de cualquier otra versión: 280 litros que se convierten en 952 con las plazas posteriores abatidas. Bajo el suelo hay un compartimento en el que se aloja la galleta de repuesto, las herramientas y los triángulos.

Los 23.500 euros que cuesta el pequeño GTI se quedan en algo más de 21.000, después de beneficiarte de los descuentos de la marca y el concesionario. Además, desde el punto de vista del equipamiento no puedo objetar nada, ya que de serie viene con todo. Destacan las llantas de aleación de 17 pulgadas sobre neumáticos 215/40, radioCD lector de MP3 y 6 discos con 6 altavoces, climatizador, isofix en la banqueta trasera, cajones bajo los asientos anteriores, bloqueo electrónico del diferencial delantero XDS, cambio automático DSG de doble embrague y 7 velocidades, ordenador de a bordo, volante multifunción -con levas- y pomo del cambio -junto con la empuñadura del freno de mano- en cuero, conexiones auxiliar y USB, antinieblas y luz de conducción en curva estática, faros bixenón con lavafaros, leds de luz diurna, reposabrazos central delantero, retrovisores exteriores eléctricos y térmicos, retrovisor interior automático y sensor de lluvia.

Comportamiento y prestaciones

Cuando arrancas el Polo GTI, un sonido ronco te provoca la irrefrenable necesidad de conducirlo por una carretera de montaña -a mí me dio igual ir dos veces seguidas-. De hecho, fue un gustazo conducirlo incluso con asfalto empapado.

Este tracción delantera con el sistema XDSdiferencial electrónico delantero– es un portento en curva -evidentemente tengo mejor recuerdo del diferencial mecánico del Mazda3 MPS, salvando las diferencias de tamaño, pero este cumple-. Además, notas como su eje trasero te acompaña en todo momento, deslizando y acabando de dibujar el viraje que has empezado con el volante, exacto y equlibrado -ni blando, ni duro y tampoco pesado-. A lo que sumo una suspensión tan firme como equilibrada. Me explico, con este Polo los kilómetros en autopista o autovía no pasan factura -no hablo de firmes en perfecto estado, sino de los que recorres a diario-; sin embargo, cruzas resaltos y demás baches en ciudad y te acuerdas durante un rato. Lo que significa que, en los apoyos de tramos virados, te da la confianza suficiente como para liarte la manta a la cabeza y dejarte llevar por esa ronquera mecánica que te comentaba antes; en parte, también, porque el XDS te mete al vértice de la curva y acaba con la tendencia subviradora resultante de cualquier exceso de confianza, eso sí cuando abres gas y, sobre todo, en seco.

Con suelo mojado, la cosa cambia ya que el eje anterior acentúa su reacción flotante por tener que transmitir los 180 CV de potencia del motor 1.4 tetracilíndrico -sobrealimentado-. Algo, por otra parte, completamente normal en un delantera tan potente. De hecho, en seco y con las ruedas giradas hay que mantener firme el volante para seguir la trazada deseada si te pasas con el acelerador, y es que 250 Nm entre 2.000 y 4.500 rpm para sus casi 1.200 kg no son una tontería. Digo esto, porque antes y después del régimen de par máximo este Polo está muy vivo, prueba de ello es que pasa las 6.200 vueltas -cuando entrega su potencia máxima- y está listo desde ralentí para darlo todo. Su antecesor tenía una entrada de turbo más brusca y este lo he notado más lineal y mucho más elástico, aparte de más prestacional. Los 30 CV extra con 400 cc menos de cilindrada lanzan el conjunto en 6,9 segundos de 0 a 100 km/h y alcanzan los 229 km/h de punta, con la inestimable ayuda del cambio DSG de 7 velocidades -una virguería en automático, automático deportivo y secuencial para hacer consumos, conducción deportiva… lo que quieras-.

Además, ahora cumple la norma Euro5 con 139 gr/km de emisiones y consume 7,5 litros en ciudad, 5,1 en carretera y 5,9 litros de media -todos a los 100 km-. Durante la prueba, sólo ha puesto 1 litro más a estos registros homologados cuando iba tranquilo… 3 litros a saco.

El Volkswagen Polo GTI es uno de los modelos con los que hubiese soñado como primer coche y una gran opción como segundo coche en casa de un amante de la conducción y las prestaciones. ¡Adrenalina pura!

3 Comentarios

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