Volkswagen Polo 5p 1.6 TDI

21 Enero, 2010, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Aunque no es barato, el “Coche del Año en Europa 2010” con motor 1.6 TDI de 105 CV pondera como pocos utilitarios calidad, prestaciones y consumos.

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Desde hace años, el Volkswagen Polo ha sido un referente premium en el segmento B de utilitarios. Hay rivales que se le acercan en tecnología y calidad, como sus “primos” de grupo, los Seat Ibiza y Skoda Fabia. El Peugeot 207 no le va a la zaga, y tampoco el Renault Clio, por no hablar de los Ford Fiesta, Mazda2 y Opel Corsa. Son buenas alternativas al germano los Citroën C3, Fiat Punto Evo, Hyundai i20, Mitsubishi Colt y Toyota Yaris, pero frente a todos el Polo sigue marcando un estándar difícil de igualar.


Claro está, eso se paga, tanto como 18.045 euros en la versión Sport que nos ocupa, con carrocería de 5 puertas y motor 1.6 TDI de 105 CV, el mismo que por ejemplo usa el último Seat León Ecomotive. Hay otro similar de 90 CV que satisfará a la mayoría, pero éste es aún más convicente desde la óptica prestacional, y además gasta menos.

Interior

Es la segunda vez que subimos al último Polo y, la verdad, no deja de convencernos por donde se mire. Salvo por matices -en nuestra unidad de pruebas se percibía un “grillito” procedente de la suspensión delantera-, presume de una calidad y sobre todo de una presentación que entra por los ojos y saca los colores a coches de más precio y rango.


Ahora más que nunca parece un Golf a escala, con todo lo que implica en cuanto a prestancia, rigor o ergonomía, muy estudiada. En esto, la posición de conducción se consigue a la primera con idependencia de tallas por los generosos ajustes en altura y longitud de volante y asiento, si bien sorprende lo centrado del pedal de embrague. El cuadro luce grafías blancas muy legibles; también el display del ordenador de consumos. No convence la posición del climatizador -opcional y de una zona-, “mal” de toda la saga que empeora por lo pequeño de sus botones. La espaciosidad es correcta para 4 ocupantes de talla media –longitud de 3.970 mm y distancia entre ejes de 2.470-, mientras que el maletero se mueve en la media: parte de 280 litros y en este acabado cuenta con doble fondo para compartimentarlo -ver imágenes-.


El radio-CD puede ser de gestión táctil si optamos por el sugerente pack Play&Polo (825 euros) que incluye el citado climatizador Climtronic -de serie viene con aire acondicionado Climatic-, conexión Media-in en la guantera, sensor de lluvia, volante de cuero multifunción y retrovisor fotocromático. Aunque está claro que un Mini es aún más caro y menos práctico -hasta cierto punto son competidores-, nuestro protagonista puede meterse en precios abultados si sumamos imprescindibles como los airbag de cabeza (510 euros) o la alarma (otros 195). No hay opción a encendido automático de luces, xenón o keyeless, mientras que el sensor de lluvia -junto al mencionado retrovisor- sale por un mínimo de 110 euros.


Podemos añadir navegador (784 euros), chasis sport -más bajo y duro, por 112 euros-, tapizado de cuero/Alcántara (750 euros), vidrios oscuros, control de crucero Tempomat, sensor de parking posterior y llantas de 16 pulgadas -todo por 552 euros-, gancho para remolque, cenicero e incluso cable de iPod. De serie aporta llantas, ESP, 4 elevalunas y otros tantos airbag, luz de cruce o sensor de presión de neumáticos -con el botón de chequeo en la guantera-.

Comportamiento y Prestaciones

Como decíamos, nuestro Polo contaba con el nuevo propulsor turbodiésel 1.6 TDI de 105 CV y 250 Nm de par máximo -fijo de 1.500 a 2.500 rpm- del que participan otros modelos de la órbita V.A.G. No es tan impulsivo como los viejos TDI bomba inyector de la marca, que hace años y con potencias similares andaban “que se las pelaban” en coches así. Pero ojo, porque al utilitario alemán (1.165 kg) le otorga un andar muy solvente, con una punta de 190 km/h y un 0 a 100 km/h más que correcto: 10,4 segundos.


Es decir, sin ser un misil tiene fuerza y brío suficientes para adelantar con seguridad, aunque viajemos cargados. Puede que la respuesta a baja velocidad no sea su fuerte, pero en general la entrega de potencia es lineal y ordenada. Además, arrastra parte de ese carácter, ese genio “TDI” que tan famoso hizo a los propulsores de la marca; también una porción de sus vibraciones, pese a la alimentación common rail.


Como única opción se conecta a un estupendo cambio manual de 5 marchas. Con todo, es una lástima que la caja robotizada automático secuencial de doble embrague DSG, con 7 marchas, quede reservada al TDI de 90 CV -o al 1.4 de gasolina-, entendemos que por motivos comerciales.


Por lo demás, el Polo demuestra que un chasis a priori sencillo, con eje trasero de torsión o semiindependiente, no está reñido con una eficacia fuera de dudas para equilibrar confort y agilidad practicando una conducción decidida. Su dirección servoeléctrica presume de una calibración idónea, y los frenos lucen un tacto dosificable y una respuesta suficientemente potente para uso cotidiano.


Muchos pensarán que el TDI de 90 CV e incluso el de 75 -también 1.6- son más que suficientes, porque además ahorran un buen dinero en la compra. No van desencaminados, pero el equilibrio y la energía que despliega la versión 105 satisfará tanto a los viajeros como a los deseosos de un modelo de pequeñas dimensiones que respondan a demandas prestacionales con un gasto sumamente razonable. Y es que de los 4,2 litros que anuncia de promedio cada 100 km -109 gr/km- no se va más allá de 5,5 en la práctica.

Destacable

– Calidad y presentación.
– Comportamiento y confort.
– Rendimiento mecánico en general.

Mejorable

– Ciertos elementos no disponibles -keyless…-
– Precio alto. Aspereza mecánica.
– DSG no disponible.

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