Volkswagen Passat 2.0 TFSI 200 cv

16 junio, 2006, modificada el 24 enero, 2011 por

Bajo una imagen seria y elegante, el Passat TFSI esconde una vitalidad extraordinaria fruto de su fantástico motor FSI turbo. Los consumos son moderados y ofrece prestaciones notables, siempre con la comodidad que se espera de una berlina familiar.

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El motor del Golf GTI funciona muy bien bajo el capó del Passat. Los 200 caballos permiten unas prestaciones notables, y no perjudican otros aspectos que muchas veces se ven penalizados en los coches con motores turbo, como la progresividad en la respuesta o el consumo.


El Passat TFSI de 200 cv permite unas medias de consumo muy razonables para sus prestaciones. El interior es más espacioso que en la mayoría de sus rivales y el grado de comodidad, incluso con las suspensiones duras que montan los acabados Sportline y Highline, es perfecto para todos (menos para un eventual ocupante de la plazas central trasera, utilizable de todas formas) por la buena insonorización de la mecánica y del entorno y por la ergonomía de los asientos, los mandos principales y el abundante equipamiento de confort.


Puestos a buscarle inconvenientes a una de las berlinas medias más acertadas de la categoría, lo peor del Passat es la escasa visibilidad lateral y trasera, el maletero estrecho y una plaza central posterior incómoda. Respecto a esta versión en concreto la única pega es el brusco funcionamiento del embrague, que no se puede remediar con el cambio pilotado DSG porque no está contemplado como opción.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



Comportamiento

A pesar de la potencia, la puesta a punto del bastidor está pensada para permitir un uso polivalente y cómodo. Y si bien el tarado de los amortiguadores está pensado para el confort, también es cierto que el escaso cabeceo y balanceo en curvas de la carrocería permite una conducción muy dinámica.


Eso sí, quien espere reacciones de deportivo se estará equivocando. Es una berlina cómoda y rápida, que se defiende con seguridad en cualquier trazado y que lógicamente cede un poco en zonas muy viradas. Los frenos mantienen la potencia pese a un uso intensivo en puertos de montaña, resistiendo el calentamiento sin rechistar. Además gozan de un tacto muy dosificable y preciso, que no se pierde pese a los esfuerzos. Los discos (312 mm. delante y 286 mm. detrás) mantienen las mismas dimensiones que otras versiones menos potentes, y sólo bajo esfuerzos propios de una conducción muy incisiva se llega a echar en falta un poco más de potencia y resistencia en el pedal. Si es eso lo que se busca, está el 3.2 V6, con discos  de 345mm. delante y 310mm. detrás… creo que algo parecido ya lo dije hablando del motor.


El manejo del embrague, en cambio, sí me pareció delicado. Suelta de golpe, no es muy progresivo y propicia, si no se tiene precaución, algunos tirones al cambiar de marcha. En contrapartida el cambio destaca por suavidad y rapidez, y es muy cómodo de accionar.

prestaciones

Volkswagen tiene en el Passat FSI de 200 caballos una reinterpretación muy adecuada de lo que habitualmente se ha logrado mediante un motor V6 de entre dos litros y medio y tres litros de cilindrada. El musculoso empuje del motor 2.0 litros de inyección directa (FSI) y turbo suple en parte las características de un tradicional 6 cilindros, aunque lógicamente presenta algunas diferencias de comportamiento. Es algo más brusco a bajo y medio régimen, pero también posee un mayor par motor. Por el contrario, cuando la aguja del cuentarrevoluciones alcanza la zona más alta, no tiene una respuesta tan inmediata, aunque a pesar de todo sigue haciendo gala de un empuje muy bueno hasta el régimen máximo, a partir de donde pierde todo el empuje. Tiene una ventaja importante y cada vez más: un consumo moderado, porque para la potencia disponible el gasto medio es muy comedido. En conducción ahorrativa por carretera la media fue de 8,9 litros/100 km.; rodando por ciudad exclusivamente subió hasta 12,6; y el consumo medio total durante la prueba, alternando conducción deportiva con trayectos rápidos por autopista, otras veces a ritmo muy tranquilo, y población, fue de 10,9 litros muy indicativos. Eso sí, gasolina de 98 octanos, por favor. En paises con gasolinas de bajo contenido en azufre los motores con tecnología FSI ofrecen unos consumos más bajos por lo que he visto en las pruebas realizadas por mis colegas alemanes y suecos, pero con las gasolinas habituales en España los promedios se ven perjudicados entre 0,2 y 0,7 litros cada 100 kilómetros, dependiendo del caso.


Aunque como digo el empuje arriba no es el de un V6, sería injusto decir que “no tira”. Todo lo contrario. Sorprende precisamente por su capacidad para estirar teniendo en cuenta qué tipo de motor es, y también sorprende por el estupendo sonido que emite al subir de régimen. Por encima de 5.000 rpm. parece un Golf GTI y es que el motor es el mismo del deportivo compacto, pero sin embargo por debajo de 3.500 rpm prácticamente no manifiesta su funcionamiento a oídos de los ocupantes. De todas formas, para quienes deseen el progresivo empuje de un V6, unas prestaciones ya de infarto y no teman que los consumos medios se sitúen en torno a los 12 litros, existe la opción del motor 3.2 V6 FSI de 250 caballos, el mismo que equipa -siguiendo con los paralelismos entre ambos modelos- el Golf R32, asociado a la tracción 4motion y a un cambio secuencial pilotado DSG.


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Es fácil sacar lo mejor que lleva dentro. Una característica muy turbo y que lo hace particularmente recomendable para cualquier estilo de conducción. La zona de potencia “de la buena” es muy amplia y desde menos de 2.000 revoluciones sale con limpieza. Si en el Golf GTI este motor ofrece una importante patada que casa perfectamente con el carácter del coche, en el Passat la reacción del turbo cuando empieza a girar con decisión está atenuada, y se agrace cuando se emplea como coche familiar. La razón está en la diferencia de peso de las carrocerías, porque la transmisión tiene exactamente la misma desmultiplicación y no hay diferencias en la puesta a punto del propulsor. Los 100 kilos de diferencia entre ambos (1.445 kg del Passat frente a 1.336 kg del Golf GTI) son suficientes para que los pasajeros no sientan tan directamente la potencia… si no se quiere, porque cuando se pisa a fondo ahí están 200 caballos y 280 Nm desde sólo 1.800 rpm, una de las grandes ventajas del turbo y algo impensable para un motor atmosférico de similares características.

Interior y maletero

Desde el momento de acceder al interior del Passat se nota un avance muy importante respecto del modelo anterior. Hay detalles heredados de categorías superiores, como el accionamiento del freno de estacionamiento mediante botón situado a la izquierda del salpicadero y que permite liberar el espacio habitualmente ocupado por la palanca entre los asientos, para ofrecer un cajón central grande y muy útil.


También dispone de una llave-mando electrónica , que se introduce en una ranura para encender el coche. Este mando tiene un pequeño inconveniente que con unos kilómetros de rodaje del conductor debe solucionarse, y es que si el coche se cala en un semáforo o en un lugar en el que se requiere una rápida reacción de puesta en marcha, se acumula el trabajo: arranca con el embrague pisado, hay que sacar la llave y volverla a introducir y si además el coche está en cuesta igual hay que pulsar el botón “Auto Hold” situado junto a la palanca de cambios para que no se vaya hacia atrás, porque no tenemos palanca de freno a la que asirnos.


El diseño del salpicadero ofrece una buena ergonomía, y además un diseño atractivo y elegante al mismo tiempo. Las inserciones símil aluminio de nuestra unidad (acabado Highline) ayudaban a darle un aspecto alegre, y además casaban perfectamente con sus prestaciones y con los detalles cromados de la palanca de cambios o de los cercos de la instrumentación. En cuanto a cuestiones prácticas resulta excelente la gran cantidad de huecos para almacenar objetos: en las puertas, en la parte baja del salpicadero a la izquierda del conductor, en la consola central, una guantera de gran tamaño y con refrigeración, el ya comentado cajón situado entre los asientos con dos portalatas, etcétera.


En marcha la insonorización resulta muy buena -salvo algún pequeño silbido aerodinámico a alta velocidad- y el puesto de conducción se beneficia de la comodidad y buena sujeción de los asientos, aunque no estaría de más que permitiera una posición de conducción algo más versátil, porque incluso en la regulación más baja de la butaca extrañé un poco menos de altura frente al volante. Por lo demás los asientos son lo que parecen: ofrecen una sujeción lateral buena y mucha comodidad. En los dos acabados disponibles con este motor, los tope de gama Sportline y Highline, los asientos disponen de mejor aspecto que en otros acabados y el del conductor tiene regulación eléctrica para la inclinación de respaldo y el soporte lumbar, mientras que la regulación en distancia es manual. A la hora de maniobrar falta visibilidad trasera , tanto lateral como central. La alta línea de cintura limita la percepción del contorno desde el puesto del conductor, y se agradecen mucho los sensores de aparcamiento opcionales (515,12 euros, caros para lo que realmente son). 


De la ventilación en los dos acabados se encarga un climatizador automático  con dos zonas de temperatura. Una es para el conductor y la otra para el acompañante y las plazas traseras, que disponen de dos salidas centrales regulables.


Las plazas traseras son especialmente cómodas si se comparan con otros coches de su tamaño, tanto por espacio para las piernas como por anchura, y también por altura libre para las cabezas. La plaza central, no obstante, se ve perjudicada porque las laterales tienen las butacas y respaldos muy marcados. El pasajero central queda alto y adelantado respecto a los pasajeros contiguos, y además entre las piernas tendrá un túnel ancho y elevado. Ambas plazas laterales disponen de anclajes Isofix para sillas infantiles, y como opción Volkswagen ofrece uno o dos asientos adaptables para niños integrados (275,77 euros uno y 487,11 dos asientos), que cuando no se usan con esta función, tiene la comodidad y el aspecto de una butaca convencional.


Maletero
El maletero tiene una capacidad de 485 litros (conservando la rueda de repuesto de tamaño similar al resto), en la línea de los mejor dotados de la categoría. No obstante la forma del cofre es más profunda que ancha y no del todo regular. A ambos lados de la boca de carga, que es algo estrecha, dispone de cajones con tapa para depositar objetos sin que se muevan. Me cupo un ordenador portátil apoyado en el lado más estrecho, para que os hagáis una idea de su capacidad, que me parece muy buena. El respaldo trasero puede abatirse en dos partes asimétricas para aumentar la capacidad.

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