Prueba

Volkswagen Golf Variant TDi BMT DSG 105 CV: la prueba del tiempo

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12 de agosto, 2014

En 1961 se presentó el primer Volkswagen con carrocería familiar. Desde entonces, este tipo de modelos se conocen como VW Variant. Juntamos al coche que dio origen al actual Volkswagen Golf Variant. Así ha evolucionado la especie después de medio siglo.

La primera vez que Volkswagen empleó la denominación Variant para dar nombre a un modelo familiar fue con la presentación del VW Typ 3 en el Salón de Frankfurt de 1961 con cuatro tipos de carrocería: sedán, cabrio (que no llegó a producirse en serie), coupé (diseñado por Karmann-Ghia) y familiar. Para la prueba de hoy hemos reunido a un ejemplar del Volkswagen 1600 Variant de 1966 junto con el último modelo con este tipo de carrocería, el VW Golf Variant 1.6 TDi con cambio DSG y tecnología Bluemotion de 105 CV.

Tengo la suerte de poseer un VW 1600 Variant de 1966 y como es difícil contar algo sobre el Golf que no haya dicho ya en alguna prueba anterior, he creído oportuno analizar qué ha sucedido a lo largo de estas cinco décadas entre ambos modelos familiares.

Más de 50 años separan los diseños de estos modelos, medio siglo en el que el automóvil ha cambiado radicalmente. Pese a todo, el modelo veterano da toda una lección de aprovechamiento del espacio gracias a su ligero y compacto motor trasero refrigerado por aire que permite contar al VW 1600 Variant con dos maleteros (delante y detrás). Sus otras bazas son su calidad constructiva y su fiabilidad, dos pilares que han asentado las bases del éxito de una marca como Volkswagen y un modelo como el Golf.

Donde más se evidencia el paso de los años es en la seguridad y en el equipamiento, aunque dudo que en el modelo de 1966 se pudiese usar el manos libres o el navegador pues su conducción requiere atención.

Está claro que la diferencia entre ambos modelos es abismal, pero también resulta evidente que el Golf está en lo más alto de su categoría gracias a los buenos cimientos que la marca afianzó con modelos como su primer Variant.

Nuestra valoración: 6,8

7

6

7

8

6

7

Destacable

  • Versatilidad.
  • Imagen de marca.
  • Confort de viaje.

Mejorable

  • Prestaciones justas.
  • Maniobras con DSG.
  • Precio.

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: VW Golf Variant 1.6 TDI DSG 105 CV: práctico y discreto

El techo en dos colores era una opción.

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Las diferencias entre estos dos Volkswagen son más que evidentes, aunque comparten algunos elementos como la forma de la tercera ventana lateral y las dimensiones son bastante similares.

La última generación del Golf Variant está muy bien resuelta, resultando bastante más atractiva que la anterior y con unas líneas muy proporcionadas que le dan un aire incluso más estilizado que el del modelo normal. Al ser más largo, el familiar parece más bajo e incluso deportivo.

En el modelo de 1966 llaman la atención detalles como las molduras cromadas en las que se integran los intermitentes delanteros o los catadióptricos traseros, así como las branquias sobre los pasos de rueda traseros para facilitar la entrada de aire al motor. El acabado en dos colores era una opción de la época, algo que vuelve a estar de moda y que suele sentar bien estéticamente.

Las llantas del Golf tienen un diseño atractivo y son fáciles de limpiar, además, montan unos neumáticos con una medida muy razonable 205/55-16. En el clásico, el diámetro de las llantas es de 15 pulgadas y las ruedas tienen mucho balón (165 con perfil 80), bastante adecuado para la calidad de las carreteras de la época.

Queda patente el importante avance en cuanto a tratamientos anticorrosión en estos 50 años. Mientras el modelo de los años 60 utiliza acero de 8 décimas de mm de espesor, en el Golf es tres décimas más fino, aún así la rigidez estructural del modelo moderno es mucho mayor gracias al uso de aceros de alta resiliencia, pero de no ser por la eficacia de los tratamientos contra el óxido, su fina carrocería se pudriría rápidamente.

Interior: VW Golf Variant 1.6 TDI DSG 105 CV: típico de Volkswagen

El interior es amplio y luminoso gracias al techo panorámico.

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En el interior es donde más diferencias se ven con el paso de los años. El acero desnudo deja paso a un salpicadero recubierto de materiales con un buen tacto y unos ajustes que no admiten crítica.

Los avances en materia de seguridad también son evidentes, basta con echar un vistazo a los asientos (comodísimos en el clásico y con un material sintético que pese a tener casi 50 años está como el primer día) sin reposacabezas y lo finos que son tanto los marcos de las ventanillas como el espesor de las puertas. En el Golf, además de unos asientos que protegen más la espalda, nos encontramos con unos pilares más reforzados y gruesos, paneles de puerta más acolchados, al igual que el salpicadero.

También la ergonomía es mejor en el modelo moderno, con más mandos pero más fáciles de alcanzar y manejar. En lo que no puede competir (ni siquiera pese a contar con el techo acristalado opcional) es en luminosidad y visibilidad, algo en lo que el clásico arrasa.

Pese a ser claramente más estrecho y algo más corto, la habitabilidad interior del clásico es tan buena como la del Golf, contando incluso con un maletero más amplio si sumamos la capacidad del delantero. El mecanismo de abatimiento de los respaldos traseros del Golf Variant, así como la cortinilla que cubre el espacio de carga están muy bien resueltos y son facilísimos de accionar.

Motor: VW Golf Variant 1.6 TDI DSG 105 CV: silencioso para viajar

El modelo clásico dispone de un buen maletero en el hueco delantero.

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Lo que más llama la atención del Golf 1.6 TDi de 105 CV es el silencioso funcionamiento de su mecánica. Sin embargo me han decepcionado tanto los consumos como las prestaciones y el tacto, claramente peores que los de la versión del Golf Bluemotion TDi de 110 CV que probé hace unas semanas.

Tecnológicamente las mecánicas de estos dos modelos son radicalmente opuestas. Empezando por su disposición (motor transversal delantero y tracción delantera en el Golf frente a la mecánica longitudinal con tracción y disposición trasera), su arquitectura (4 cilindros en línea frente a 4 cilindros bóxer en el clásico), o combustible.

En lo único que coinciden es en la cilindrada, con 1,6 litros de cubicaje en ambos casos. Gracias al turbo y la moderna gestión electrónica, el Golf duplica en potencia al Typ3 pese a tener que cumplir unas severas normas anticontaminantes.

Los 54 CV del motor bóxer refrigerado por aire mueven con parsimonia al Variant de 1966 pero son más que suficientes para rodar con los límites actuales, incluso es fácil que “nos fotografíen”. En lo que es un verdadero matagigantes es en fiabilidad. Sólo hay que preocuparse de 2 cosas en este coche:

  • El nivel de gasolina.
  • El nivel de aceite.

Siempre que tengamos gasolina y aceite el bóxer de 4 cilindros nos llevará y nos traerá del fin del mundo, no en vano, gran parte de la imagen de robustez de la que gozan los Volkswagen actuales se debe a la fama cimentada por antepasados como el de esta “comparativa”.

En el Golf contamos con el dispositivo de rueda libre gracias a la caja de cambios DSG de 7 velocidades. Este sistema era muy frecuente en los coches de los años 50 y 60 y se ha vuelto a poner de moda en la actualidad para reducir el consumo. Lo que hace es algo así como poner la caja en punto muerto cuando levantamos el pie del acelerador. De esta forma el coche rueda con mucha inercia y sin apenas gasto.

La caja de cambios del clásico cuenta con sólo 4 marchas (cinco si contamos la reversa) de accionamiento impecable gracias al uso de sincronizadores patentados por Porsche. Aunque sólo tiene 4 marchas, se adapta perfectamente al motor del Variant, ya que éste cuenta con una curva de par muy plana y empuja lo mismo (que no es mucho) tanto en baja, como a medio y alto régimen.

Comportamiento: VW Golf Variant 1.6 TDI DSG 105 CV: como cualquier Golf

El Golf Variant es un coche muy versátil.

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La puesta a punto de esta versión está más enfocada al confort y resulta muy coherente con el planteamiento general del coche. Los neumáticos tienen unas medidas apropiadas y este Golf goza de un comportamiento muy agradable y equilibrado, resultando fácil de conducir para cualquiera y con reacciones seguras.

En ciudad es una gozada no temer por la integridad de unas enormes llantas a la hora de aparcar, tampoco cuando pasamos por encima de las bandas reductoras de velocidad.

Las barras de torsión del clásico también resultan muy confortables, incluso más que los muelles del Golf, pero mientras el moderno es un coche fácil de conducir, en el Typ 3 hay que estar atento a las reacciones del eje trasero. Afortunadamente tanto los frenos como la dirección son buenos y ayudan a mantener las cosas bajo control nosotros mismos, pues aquí no hay ABS, ni ESP ni nada que pueda venir en nuestra ayuda. Si nos equivocamos tendremos que asumir las consecuencias.

El Golf, en cambio, es una auténtica madre que nos lo perdonará casi todo. No es el modelo más eficaz, pero es que no tiene sentido que lo sea teniendo en cuenta su potencia, como decía unas líneas más arriba, esta versión es perfectamente coherente y equilibrada, no tendría sentido una suspensión más rígida ni cosas similares.

Esta unidad contaba con la posibilidad de modificar el tacto de elementos como la caja de cambios o la dirección asistida: Sport, Normal, Eco y Personalizada son sus leyes de funcionamiento, pero salvo para realizar un adelantamiento, lo más razonable es llevarlo siempre en modo Eco.

Equipamiento: VW Golf Variant 1.6 TDI DSG 105 CV: en la media

Las llantas son fáciles de limpiar y en una medida aceptable.

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Si tenemos en cuenta su precio, el Golf está algo justo de equipamiento, aunque está a años luz de la dotación que era considerada un lujo hace 5 décadas. El reloj eléctrico, mechero, las molduras cromadas y los tapacubos integrales suponían la diferencia entre la versión L (la más lujosa) y sus hermanos menos equipados.

La dotación de serie (sobre todo en seguridad: airbags, estructuras indeformables…) ha hecho que, pese al menor espesor de la chapa del Golf, el más moderno supere al veterano en la báscula con casi 1.400 kg de masa frente a los apenas 1.050 kg del modelo de 1966.

En el caso del Golf Variant de la prueba contamos con un eficaz sistema de climatización automático, control automático de crucero adaptativo, techo panorámico, pintura metalizada… pero todo eso es opcional y hace que la factura de esta unidad roce los 30.000 euros, una salsa. Por ese precio la competencia incluye un equipamiento mucho más completo que el del Golf, que resulta casi 2.000 euros más caro que modelos que no tienen nada que envidiarle.

Consumo: VW Golf Variant 1.6 TDI DSG 105 CV: menos CV más litros

La tecnología Bluemotion permite unos buenos consumos.

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La versión de 110 CV que pude probar fue claramente más austera en consumos que el modelo de hoy, lo cual me sorprende porque aunque su peso es algo mayor, este Golf Variant cuenta con la caja DSG de 7 velocidades y función de rueda libre frente a la de 6 marchas manual. El motivo lo achaco más al peor rendimiento del motor de 105 CV, con una respuesta mucho más torpe al acelerador y que hace que tengamos que pisar algo más que en el modelo de 110 CV el pedal.

Aún así los 5,5 l/100 km en autopista a 120 km/h son un buen dato que deja patente la evolución tecnológica frente al clásico, con una media a ese ritmo que ronda los 10 l/100 km.

En ciudad el Golf Variant de 105 CV sube hasta los 6,8 l/100 km pese al buen trabajo del sistema Start & Stop, mientras que a velocidades entre 70 y 90 km/h da gusto ver como el ordenador de abordo apenas roza los 5 l/100 km, con medias que se estabilizan en 4,7 l/100 km.

Rivales

Vehículo

Volkswagen Golf Variant 1.6TDI CR BMT Advance DSG 105

Honda Civic Tourer 1.6i-DTEC Sport

Peugeot 308 SW 1.6e-HDi Allure 115

Seat León 1.6TDI CR S&S Style DSG7 105

Precio Desde
26.800 €
Desde
24.500 €
Desde
25.550 €
Desde
24.460 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 7 marchas 6 marchas 6 marchas 7 marchas
Potencia (CV) 105 120 115 105
Aceleración 0-100 km/h (s) 11,2 10,4 11,3 10,7
Consumo Medio (l/100 km) 4,0 3,9 3,8 3,9
Emisiones CO2 (g/km) 104 103 100 102

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Comentarios

Ramón 12 agosto, 2014

Fantástico, Rubén. Gran reportaje

Alvaro Ruiz 12 agosto, 2014

Hola Rubén. Como cantaba aquella parranda, “Cómo cambian los tiempos, Venancio, qué te parece…”. Es curioso cómo han evolucionado la seguridad, el equipamiento, el chasis, el motor… y sin embargo el concepto (carrocería familiar con dos filas de asientos) permanece igual. ¿Será porque ya ha alcanzado la perfección, a pesar de que nos quieran colar que los monovolúmenes, SUVs y demás engendros son más prácticos?

Respecto al cambio DSG con fución de rueda libre, me surge una pregunta: si los cambios de doble embrague no se caracterizan precisamente por su fiabilidad ni por su longevidad, ¿no afectará negativamente esta nueva función a esos dos aspectos? Miedo me da…

Rubén Fidalgo 13 agosto, 2014

Gracias, Ramón, me alegro de que te haya resultado interesante esta prueba. Un saludo

Rubén Fidalgo 13 agosto, 2014

Hola Álvaro, ya sabes que personalmente opino que lo más versátil son siempre las versiones SW o de 5 puertas y que no considero una buena decisión comprar un SUV si realmente no se necesitan sus cualidades camperas… pero el mercado es el que es y las marcas cada vez apuestan más por los SUV y menos por los monovolúmenes.
Respecto a lo del cambio DSG y la rueda libre, en realidad mientras el coche se mueve en rueda libre la transmisión sufre menos porque no está acoplada ninguna marcha y no hay esfuerzo en los piñones. El mecanismo de rueda libre es un elemento más que se puede estropear (lógicamente si no lo tienes no se estropea), pero ya no es como en los coches antiguos que se hacía de forma mecánica intercalando un sistema de piñón libre (como el de las bicicletas) si no que actualmente lo que hace es que la gestión del cambio directamente pone punto muerto…

Rubén Fidalgo 13 agosto, 2014

… así que en realidad tampoco hay ninguna pieza más en la transmisión, sólo en la gestión del cambio, por lo que en ese sentido tampoco supone una cosa más susceptible de avería. Normalmente estos sistemas modernos de rueda libre sólo funcionan en la marcha más larga o en las dos últimas.
Un “saabludo” y gracias por tu agudo comentario.

Pablo 14 agosto, 2014

Hola Rubén, no soy muy fan de VW, y creo que por eso desconocía la existencia de este modelo (no el golf, evidentemente) y menos el origen de la denominación variant; por lo que me parece una gran idea aprovechar una prueba “repetida´´ para contar un poco de historia en forma de orígenes.
En cuánto a la perfección que plantea el Sr. Alvaro, opino que son bastante mejorables (por lo menos en este segmento), empezando por la falta de modularidad de la 2ª fila. Un saludo

Rubén Fidalgo 14 agosto, 2014

Hola Pablo, me alegro de que te haya resultado interesante la “prueba” y que hayas conocido un nuevo modelo. Ciertamente en España el VW Tipo 3 es muy poco conocido, apenas se pudieron importar en aquellos años. Los 5 minutos de fama de este modelo están con Harrison Ford en la película “Único Testigo” en el poblado Amish. Un saludo!.

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